( 391) Acabó 17-01-2010 GTM 1 @ 11:15
bonhamled —Acabó el juicio. Acabó el juicio y los legajos, las personas y la anticuada y barata decoración de la administración dejó paso a la escapada. El encausado, el presunto culpable salía en libertad.
La justicia administrada en adecuadas y coherentes píldoras le había abierto la puerta, los errores, los problemas, los retrasos, puede que las negligencias habían anulado la causa, no había de que juzgar a pesar de que los perjudicados, el muerto y los heridos que miraban atónitos tenían escrito en su piel el terror y la muerte de la violencia.
El tunel se abre y el malvado retorna a la calle de donde toma la libertad, la tomó, para hacer daño a otros, para castigar sin porqué, para dañar sin causa ni justificación, para hacer llegar la confusión de su pensamiento al epígono terrible y real de la vida.
Saldría libre, podría delinquir y seguir con su vida. Su estrecha frente sus manos fuertes, su corta estatura y la aparente amenaza frenológica que representaba su aspecto de bruto era solo un espejismo: era un verdadero artista, pero artista del daño y de la falta de remordimiento. Sin crimen no hay castigo, sin conciencia no hay remordimiento.
A la salida de la corte, acompañado de su abogado, algún familiar, su madre, un hermano, de los que todavía confiaban en su inocencia mil veces traicionada, le acompañaban en un silencio de pasos grises, resina ambarina y arcilla blanda, la de las noches y tardes de caza.
Algunas voces e improperios, insultos y gritos mientras se marcha.
Al salir, cruzándose en la puerta giratoria con otros que entran, alguien le mira y le espeta: "Sabes lo que has de hacer, ahora que eres inocente, mátate". El liberado le mira a los ojos, se mira sus manos, de repente asesinas, y recuerda todo. La memoria vuelva a ser su enemiga, la razón entra en su edificio, el remordimiento es saladísimo y caliente como la sangre.
Apenas diez horas después estaría muerto, se clavaría un cuchillo en el cuello, sus familiares sorprendidos y cansados por el hastío de la enfermedad y del delito ni lloraría ni suspirarían aliviados. Las víctimas solo buscarían en los recovecos de las nubes del cielo una ingrata justicia, una innoble broma del tiempo.
El que entraría al juzgado, del que saldría condenado por decenas de años, era su epígono terrible, su superador innato, quizás un malvado Manes o, quizás, un ángel que trajo verdad. También saldría un día, también sus victimas le esperarían, también las puertas giratorias le cruzarían quizás con otro ángel o quizás con otro diablo.
(390) Tarde en Itapuá 11-01-2010 GTM 1 @ 06:00
bonhamled — Tags: Soledad Vida MúsicaEl sol se vuelve negro y las nubes blandas en una paradojíca situación negativa. No vivo sin vivir.
La otredad del tiempo huele a azufre y a lejanía. Sofrosine huye en un deportivo de color rojo.
Mañana tiene la oquedad de un ovillo de hilo de cuerda, no hay especial esperanza sin el vino frutal.
Siento y vivo y siento y vivo y, de repente una sonrisa, una vida y una brújula
Vinicius y Toquinho cantando “Tarde em Itapuá”:
De repente me veo en Itapua.
(389) Los asesinos 30-12-2009 GTM 1 @ 02:53
bonhamled — Tags: Muerte Abuso VenganzaLos hechos aparecierpm como un sueño turbio bajo el tremedal labrado de la jungla de los Mohler. Una zanja grande y sucia, rellena con algunas de las últimas lluvias que cayeron allí donde el este y el oeste se unen.
La policía llegó a la granja de los Mohler a las cuatro de la tarde, tras la llamada que, luego se rastreó, en una cabina de Manhasttan, concretamente esa que está en West End Avenue en la esquina entre las calles 66 , 90 ,100 y 101. Nadie recordó, un mes después si un hombre blanco de mediana edad y con una jersey marrón y unos vaqueros gastados hizo aquella llamada y, posteriormente tomó un taxi hacia el aeropuerto JFK. Los cuerpos llevaban allí al menos una semana por el grado de putrefacción y degradación que presentaban, el olor era terrible pero no presentaban maltrato alguno más que algunas magulladuras y el orificio de entrada de la bala en la cabeza.
Los Mohler, el padre y los cuatro hijos, amanecieron muertos en la zanja , asesinados a quemarropa, point blank decía el informe. El padre, 77 años y los cuatro hijos desde los cuarenta y siete a los cincuenta y cinco. Todos ellos agricultores y que vivían en una casa grande en la propiedad donde fueron encontrados muertos.
La comunidad en la que vivían Bates city, en el condado de Lafayette, estaba muy conmocionada por el suceso, los Mohler habían sido reverendos en algunas iglesias locales, a pesar de que desde hace algún tiempo habían dejado de serlo, se sospechaba que por algún asunto de abuso a niños y era una familia que era respetada dentro del pueblo donde el hijo menor Roland incluso ejercía de médico. La policía de Bates city incluso no descarta que sea un ritual de una banda asesina o satánico.
La policía, según se supo después, ha podido comprobar que los asesinatos han sido realizados por uno o varios asesinos profesionales que acabaron con la vida de Burrell Edward, el padre, y luego de manera consecutiva y cronológica con los diferentes hijos, Burrell Edward Jr (55), David (52), Jared Leroy (48), y por último Roland Neil (47). Las primeras pistas de la autopsia indican que cada uno de ellos fueron narcotizados y atados, previamente a la muerte. Desde la muerte del primero Burrell Edward padre hasta la muerte del último, Roland Neil, transcurrieron, según se supo posteriormente como conclusión del informe forense, al menos treinta y seis horas que se supone que fueron de tortura y angustia aunque no presentan maltrato ni amputación alguna. La polícia del estado supone que la familia fue sometida a algún tipo de interrogatorio gradual con resultado terrible.
El porque los cuerpos aparecieron en la zanja, habiendo transcurrido tanto tiempo en la secuencia fatal de muerte, el porque el asesino se preocupó en abrir la zanja y no cerrarla y, al final, la identidad del asesino o asesinos son misterios que en la actualidad pretender cerrar los investigadores de Missouri junto con especialistas llegados a la zona del FBI.
El cuidado de la excavación de la zanja y la colocación de los cadáveres indicaron a la policía la posible aparición de un ritual sangriento satánico, ya que aparieron agujeros en otros lugares de la finca de los Moehler. Sin embargo la ausencia de cualquier otra marca en los cadáveres y la ausencia de crímenes violentos relacionados con rituales llevaron a pensar a la policía sobre una venganza largo tiempo premeditada
.....
- ¿Donde están?, preguntó amable el que se presentó como el Sr Bonnett.
El padre ya yacía muerto hace cinco minutos y los cuatro hermanos sentados a una silla y amordazados se miraban pensativos, aterrorizados todos morirían si no respondían a ese bien educado caballero con leve acento de la costa este.
El disparo al padre, el la cabeza, solo les llenó de certeza de que estaban sentenciado de muerte y fue tomado como un aviso sin dudas para los hermanos.
Con un gesto Bonnett hizo que tres de sus cómplices se llevaran al hijo mayor, Burrell Edward Jr, y, en terrible infidencia, les indicó a los hermanos que quedaban:
- Su hermano mayor está ya sentenciado a muerte. Y ustedes solo se salvarán si nos dicen donde están enterrados.
Los Mohler presos del pánico empezaron a moverse y a intentar infructuosamente hablar a pesar de sus mordaza. El mayor de ellos, David, haciendose entender a duras penas y azarado por la circunstancia intentó sobornales para evitarles lo que parecía una muerte segura. El Señor Bonnett siempre sin perder la calma les señaló el suelo de la parte trasera de la casa y le dijo:
- No pierda el tiempo David, su hermano ya está diciéndole a mis colaboradores donde están enterrados , para salvarse y condenarles a ustedes, solo si me lo indican antes el lo que busco se salvarán.
David Mohler presa del temor más atávico, el de perder la vida, indicó que lejos de allí, es donde papá y Roland solían hacer el ritural de olvido y encantamiento, pero que nunca supo donde habían enterrado ni a los niños nacidos ni a las adúlteras hijas de Gomorra.
El Sr Bonnett se levantó con un ademán pensativo y le indicó a David que le siguiera, en ese momento el sicario que guardaba el arma, le desató y con pasos mareados se dirigió a los árboles cercanos. Bonnett se quedó pensando en las recientes palabras de David y le sentenció a muerte.
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Se escuchó un grito ahogado y un chasquido sordo de pistola y Jared Leroy murió, junto a el una pala y un montón de tierra. Mr Bonnett y los señores Roy, Lobbart y Schanke esperaban que apareciera el primero de los objetos. Bonnett revisó la jarra y el papel medio destruido que concluía y tras la lectura de los primeros párrafos hasta un alma empedernida de mercenario asesino de niños y mujeres se estremeció. En algún lugar de Vermont, la verdadera familia que compartía su apellido vivía en una finca y casa no muy diferente a esa, y la mera presencia de depredadores de esa estirpe: que mezclaba a Dios, los abusos sexuales en su propia familia y otras y el terror, le provocaba ira y asco a partes iguales.
Bonnett se desembarazó de todo sentimiento y emoción y de un puntapié llevó a Jared Leroy al cabo del agujero.
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Roland Neil, el más joven de los cuatro hermanos, llevó en sus hombros a su padre hasta donde yacía su hermano Jared. Luego hizo lo mismo con su hermano Burrell Jr y por último le costó cargar a David. Los colocó junto al agujero donde horas antes habían encontrada una jarra del olvido.
Roland Neil suponía que su colaboración le aseguraría permanecer con vida pero se equivocaba. El Sr Bonnett le ordenó cabar una trinchera de unos diez metros a partir del punto donde habían encontrado la jarra y en esa zanja abierta empujó, hipando y con el terror en el semblante, los cuerpos de sus hermanos y su padre, ya frío y mojado por el rocío de la mañana.
El Sr Bonnett miró el relój y con sus manos enguantadas en una gamuza negra propia del ejército miró al sol, les quedaba menos de dos horas para la salida del sol.
Tomó su arma y como lo había hecho durante el día anterior en cuatro ocasiones más disparó a Roland Neil no sin acercarse antes a su oido y sin que sus cómplices lo oyeran decirle:
Malditos Mohler, asesinos, pederastas y bastardos, aunque condene mil veces mi alma con esta muerte terrible y sin honor, mereceis pudriros y ser comido por las alimañas.
Disparó su arma y, al instante, todo el grupo se dirigió a la casa Mohler.
.....
Las pesquisas de los investigadores dieron con la primera de las jarras el día del levantamiento de los cadáveres y luego, poco a poco y como si fuera desengranando un puzlle aparecieron cuerpos mutilados, pequeños cuerpos infantiles envueltos en plásticos, algunos de hace más de veinte años y una decena larga de jarras del olvido con las secuencias relatadas de abusos más terribles de las que se tiene memoria.
Los Moehler pasaron a la leyenda del pueblo y nunca se volvió a hablar de ellos, la identidad de los asesinos, el porque habían perpetrado ese abyecto crimen que dejó entrever los más horribles aún de la familia de presbíteros quedó simplemente irresoluta y quienes fueron los verdaderos instigadores y promotores de la serie de asesinatos rondó por Bates city durante un tiempo, luego la rutina y la repetición de los días sustituyeron esa pregunta eterna y dañina por las conversaciones más triviales del día a día.
(388) Vidal Txikia 18-12-2009 GTM 1 @ 19:01
bonhamled — Tags: Tiempo Pensamiento Edad
(387) El bigotón y sus secuaces 13-12-2009 GTM 1 @ 19:59
bonhamled — Tags: Golpe Democracia MaldadEl bigotón llega con ansia de llevarse el futuro.
El verde oliva arrastra el tiempo por unos campos lunares sin tiempo.
El bigotón abyecto esconde su futuro en la solapa, alamares falsos y tibios calambures le ensombrecen las facciones, como caco de tiempo.
El tiempo que pasa, clepsidra dramática, le devuelve a un tiempo que es otro, una razón que no existe, una locura que solo es egoísmo supremo y latrocinio histórico.
Váyase bigotón infame, y llévese a sus cortesanos del odio y del interés a las catacumbas de la cárcel, el tiempo y la blasfemia. Reseco de falta de aire, llama a la limpieza cuando es solo ocre suciedad y sudor en los sobacos plebeyos e ignorantes.
El resto, los otros, los que no estamos y no se nos dejó le hemos condenado, al de ser traidores a perpetuidad.
(386) Diciembre 08-12-2009 GTM 1 @ 10:41
bonhamled —La navidad tiene el frío y la ausencia como invitados fundamentales.
La falta de sol y la sensación de que todo es tan inhóspito como la negra noche y el viento frío.
El invirno se cansa en fiestas paganas y se cuela en una pared de mampuesto terrible que es el frío ocre. El tiempo se hace rápido mezclado con la gula de los atracones, la falsa amistad de los amigos casi olvidados, los buenos recuerdos y las malas temporadas.
Esto es el Diciembre, mes casi inválido, frío y torpe, dañino y melancólico.
(385) El orificio negruzco y azulado 07-12-2009 GTM 1 @ 19:00
bonhamled — Tags: Noche angustia vidaLa noche es el lugar y tiempo, el punto y hora, de la confusión de la poca luz, de esa pátina de grano hueso de cine mudo, de la confusión y advenimiento de los fantasmas mixturados de cansancio, de agobio, puede que calor como en otras ocasiones de la liberación, de la esperanza, de una carrera hacia un amanecer igualador.
El insomnio es la caldera donde se cuece. El silencio agresivo de la noche grita como un descabellado loco. Es entonces cuando el insomne al mirar su propio pecho ve una oquedad negra y vacía que cubre el espacio del esternón, roba el espacio a los pulmones, sin dejar de respirar, y se abaja hasta el ombligo. Es un orificIo de forma diversa, pulsante y maldita que amenaza con comerselo. Como una pequeña noche eterna y azabache que engullirá con esos dientes invisibles de piraña que anteceden a unas fauces tremebundas. Un precipicio en forma de agujero que es una boca terrible.
La noche entra y sale, del silencio, del cansancio perezoso, del intento frutuoso dela quietud, de esa quietud antecesora de la muerte, rictus, sopor y rigor. La noche como caudal negruzco y azulado, siempre azulado, entra de la habitación, con esa televisión siempre encendida vomitando luz oscura, y se cuela en el sumidero redondeado del agujero del pecho. Rellenando y desapareciendo en el viejo agujero, con marcas como de cicatriz vieja, pero con esa sensación oscura, azulada, terrible y salina.
El tiempo pasa y la noche acaba, algunas veces, el orificio se cierra, no siempre, el descanso pone a cada yo o superyo en su vitrina o anaquel y todo vuelve al mundo abyectdo de la consciencia , frotándose las manos. El nervioso duendecillo verdoso y pestilente del no dormir, del arrebatar la noche se mantiene, del ahogar macilento, persiste, grita y absorbe por ese agujero anal del pecho, cloaca máxima y carcinal hacia la muerte prematura.
Es la noche que en otros momentos abierta y sugerente se convierte en cárcel y cancer.
El tictac del reloj marca el crujir, el restañar y el tragar del orificio negruzco y azulado.
(384) Región maldita 01-12-2009 GTM 1 @ 07:32
bonhamled — Tags: Almadormida Cuento VidaEl viento en su ulular taciturno y escinado parecía traer palabras, las del enterrador de Ridiera, las de los muertos de las guerras de sucesión, las del galope de los locos a caballo por la noche, las de las plantas venenosas y de los espíritus burlones que habitan, de salto en salto los recovecos.
La planicier, la llanura circundante a Aparicio asesinaba esos vientos terrible, el Rido y otros, y los domesticaba en forma de aire sin más, sin maldiciones y sin ese nocivo que tenía el aire fresquísimo de Hería.
(383) London Calling 14-11-2009 GTM 1 @ 13:52
bonhamled — Tags: Trabajo Vida FamiliaSalió de casa sonriendo, y algo suspirando, cuando encendía el cigarrillo en el día comenzante. La luz pequeña y algo trémula del encender pareció iluminar su cara. Se ajustó el cuello de la chaqueta para que resguardara un poco mas. El frío y el aire le obligó a buscar el resguardo de su propio cuerpo hasta que logró encender su cigarrillo.
Bajó la calle empinada con el sol saliendo, llegaría al autobus que le llevaría a la fábrica, unas horas de trabajo, un turno repetido y de nuevo a casa. El día amenazaba la lluvia fría de octubre.
Las circunstancias del trabajo cada vez estaban peor, habían despedido a varios y habían jubilado a otros compañeros. Miró detrás, a su casa pensando en su familia que dormía. Sus preocupaciones fueron conjuradas con una profunda inspiración del cigarro, se marcharon elevándose con las volutas arabescas del humo del cigarrillo. Se frotó las manos para recuperar algo de calor y sublimar el sentimiento de miedo y angustia que se le mostraba. Un paso algo más fuerte, un poco más de frío y una mirada al reloj barato le devolvió a la vida sin más.
La luz de la farola le marcaba, como una starlette de club de jazz, el lugar de espera. Luego, por la tarde, las noticias podrían ser terribles, la depresión se ceñiría, quizás, a ese hombre que era él en su misma chaqueta. Sin embargo ahora bajaba la cuesta tarareando "London Calling" de "The Clash". Quizás así exortizaría el peligro, quizás así llamaría a esa alegría que solo se manifiesta las menos veces en la pirotecnia bufa de la vida.
Nosotros, los lectores de un cuento imposible y mentiroso, sabemos que no ocurrirá así. Lo que vimos, supimos y conocimos después no lo contaremos, puede ser porque el escritor fue suficientemente vago para no contárnoslo, puede que porque los hechos fueran tan amargos, fantásticos, taumatúrgicos, revisitados que no mereciera la pena. Simplemente nos quedamos con el obrero metalúrgico de mediana edad bajando la empinada calle hasta el lugar de recogida, fumando y tarareando una canción antigua.
(382) Vida en otoño 08-11-2009 GTM 1 @ 07:05
bonhamled — Tags: Otoño Vida tiempoLas hojas del otoñal año caen al suelo y lo manchan como en arrebatada sinfonía de violinista sudoroso. Se cuelgan de las nervaduras ocres, rojas, amarillas las fusa y semifusas todavía clorofílicas del paso del tiempo. Ese tiempo que es como fuelle de acordeón, un tiempo que se repite.
El humus que ese tiempo crea, como las hojas propias, servirá para ser podrido, fuente, sementera de otros tiempos u otros recuerdos.
Es un parque desierto, apenas alguien y además lejos. Es lo que damos en llamar, en algunas ocasiones optimistas, vida y casi siempre desgaste.

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