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Archivo: Junio 2008

(289) Viaje en Metro

bonhamled 29/06/2008 @ 12:19

"Chu, cu chú", recupero el Metro con el dolor de espalda, con olores y con tristezas. Con esa limpieza sucia de donde hay mucha gente.

Recupero el cansancio y en traquetreo no se si verdadero o falso.

Recorro los trastes/traviesas del reloj entre minutos, cuartos, horas, escondido y enterrado en un ruido amusical, en genealogías atómicas, en coreografías conocidas, en gruñidos, alguna risa extemporánea, en un mirarse incómodo.

Pii..., "¿Cuantas quedan?", "¿Por favor me deja salir?", "¡No empujen!", "¡Guarro!", "¿Y tu que miras?", "¡Ya no hay educación!", "Y las vacaciones que?", "Es un pelota apestoso". Carreras inútiles por un asiento, perdidas de dignidad, mucha gente en poco espacio, mucha vida en poco tiempo, mucho dolor y poca resistencia, muchas lápidas y pocos canteros.

Vivir dentro de un reloj, ruidos de dragones escupiendo vapor, pequeñeces sulfídricas, quimeras de amplitud, vacaciones, sol y aire puro.

Piiiiii.

(288) Cartas a un joven provocador

bonhamled 27/06/2008 @ 05:57

Escúchese esto:

  1. Jimmy Jazz - The Clash
  2. Bad, Bad leroy Brown. Jim Croce.
  3. Mack The Knife. Frank Sinatra.
  4. Pedro Navaja. Ruben Blades
  5. Juanito Alimaña. Hector Lavoe.

Después piensese en salir a la calle con un cuchillo o un recipiente de gasolina.

(287) El inicio de la pesadilla de Abarra

bonhamled 22/06/2008 @ 19:57

Desmond Abarra repasaba el día en su sillón mullido y confortable, muy fin del siglo XX. Tomaba notas mentales, trasladaba revisiones de informes, corregía datos y elucubraba un nuevo artículo de "psiconética aplicada en la zona XXI": "Datos y tendencias de criminalidad preventiva". Todo ello sin moverse de su sillón y escuchando silencioso y sin apremio aquella música mental "Milestones" de aquel extraño músico, Miles Davis, muerto hace más de cincuenta años.

Revisaba datos, escuchaba un rugido musical vocal o quizás un frufru de andar cercano o un bisbiseo eléctrico. Eran los ruidos en la zona siete, la zona de administradores, directores y clérigos políticos mezclados junto con el ir y venir de su hijo en su estancia de nivel III, más de 350 metros cuadrados y menos de 500 metros cuadrados, un lujo para una sociedad donde la acumulación de espacio era ya delito.

De repente un mensaje espontáneo y rápido surgió en su visor mental. Informe básico nivel III a Gedeón Abarra. Familiar nivel I. Personal responsable nivel III.

Un informe aleatorio sobre su hijo, un informe mental, un informe rutinario de redes sociales. El resultado se suponía nulo pero sin embargo surgió aquella luz amarilla que indicaba necesidad de estudio posterior.

Se levantó de un golpe y de repente vió a Gedeón visionando la televisión mental, tumbado, callado, quizás somatizando algún placer legal.

- Gedeón- ¿Has hecho algo hijo?.

Desmond Abarra descubrió su despertar de ojos vidriosos, como todos los jóvenes, y sus hablas primero inconexas, de vuelta de ese Olimpo artificial, y luego más estructurado.

"Yo, Papá, no he hecho nada, bueno... alguna vez he hablado con algún individuo tipo III y he leído algún pasquín de esos de papel, pero no más..."

Desmond Abarra descubrió como el mundo se le venía encima, repasaba, mientras andaba su memorión individual:

  1. Redes sociales incorrectas: dos puntos ley.
  2. Lectura de material prohibido: ocho puntos ley.
  3. Posesión de material biológico de papel con fines no investigadores: treinta y dos puntos ley.

Hasta ahora el duelo no era tal, todo ello era posible eludirlo desde su puesto de vicedirector del instituto de psiconética quizás algúna recomendación o algún curso suave en el verano donde pudiera hacer algo de deporte.

- Pero.. Gedeón ¿Que decía ese papel?..

- Papa, papá, ..nos engañan, todo este sistema, todo esta categorización, la lucha contra los forajidos de fuera de UN8r) es falsa. Todo ello es una pantomima.

Desmond Abarra sufríó con esas palabras un golpe físico equivalente a un atropello de vehículo de aquellos de las películas antiguas. UN instante de silencio que no avanzó porque se contuvo con Hiperión para evitar que sus niveles , ante el shock, fueran reportados a la central, como todos los funcionarios de nivel III.

- Gedeón, ese delito es de revolución contra el estado, contra el orden mundial y contra la paz acordada.

Su mente estaba protegida de escaneos mentales pero no la de Gedeón debemos dejar de hablar de esto ahora mismo.

- No te preocupes, Gedeón, que no pasa nada, pero por si acaso voy a enterarme de como están estas investigaciones rutinarias. Estate tranquilo pero no vuelvas a frecuentar a esas personas, te lo pido.

Gedeón sonrió adolescente, y volvió, con una leve punción de su soma particular, a su sueño inconsciente y juvenil.

Ya libre de escaneos Desmond Abarra comenzó a pensar, a valorar mientras un lanzallamas mental le escribía estas palabras: Delito L, Delito L.

Pasó tres días pensando en aquella preciosa silla del siglo pasado evaluando pros y contras, eludiendo revisiones rutinarias de documentación y pensamiento previendo posibles cambios, posibles caminos, auscultando algunos amigos, sirviéndose de su posición de investigador psiconético y sociopatológico.

AL cabo de tres días, tomó, más de doce mil millones de dólares Kulak, para aquellos que necesitaban sentir la moneda de plástico en la mano, y salió de casa: su función y fin: salvar a su hijo y a el mismo de una muerte cierta que no tardaría en producirse tan pronto se confirmasen los indicios.

La puerta electronia cierra con un zum poco audible pero de estruendo. Su vida había cambiado de repente.

(286) Sección técnica 16. Lo prestado.

bonhamled 20/06/2008 @ 20:07

Todos estamos de prestado, tan de prestado que no nos llevaremos ni siquiera lo que trajimos: fuerza, juventud y futuro.

(285) Gatos de ciudad

bonhamled 17/06/2008 @ 17:53

Aquellos gatos, con mil errores y mil enfermedades

esperaban desde cachorros debajo de los coches o en huecos.

No eran mi mefistófeles elliotianos ni tampoco extrañas reencarnaciones

Eran el espíritu de una ciudad.

fría, azul iluminada por luces lejanas, entre hablares nocivos y cerca

de la muerte.

Miau, miau.

(284) Hacerse viejo

bonhamled 15/06/2008 @ 06:53

Pensaba en la necedad de segundero de ver hacerse viejo.

Pensaba en la rudeza de lija de observarse perdiendo, como aquel

jugador que todo lo dejó en Montecarlo pero sin la ética de la derrota.

Quizás el engaño de la cirugía, de atar en un gimnasio las carnes, de

tintes, potingues, mentiras para reconocerse hueso andante al fin.

Pensaba en la necesidad de un sendero por el que hacerse viejo.

Sin dudar tantísimo sin perder tanto el tiempo, como aquel

que dentro de un tonel, vacío y calvo, pero con una ética sin fisura, intacta.

Quizás el leer más, el respirar la vida, el singlar junto a lo que merece, alejado de iras, tergiversaciones, mentiras para reconocer un camino hasta el fin.

(283) Endecasílabo optimista

bonhamled 14/06/2008 @ 06:28

La vida sonríe en cierto sentido:

No me quejo y vivo bien.

Lloro mi desventura y sus conjuntos

mientras ceno, como y desayuno

Mañana me compro un paraguas, pasado un submarino

Leo libros, medito y veo cuadros en una puesta de sol

Me dirijo al futuro como a una heladería

El pasado se aleja de mí.

El optimismo pinta la vida de color..

Pero solo le da una mano:...no eficiente

Sonrío en un rictus irreal: alegría y optimismo

En este punto repaso el texto y digo, no es endecasílabo ni optimista

Pero ya hable cien veces de lluvia, de Munch y de dolor:

Doy el título por bueno

(282) Sección técnica 18. La falsa catársis del Mesías

bonhamled 11/06/2008 @ 07:15

Hamartia terrible: rotura de binza

(281) Arte de cada a cara

bonhamled 09/06/2008 @ 05:16

La portada del disco King Crimson "in the court of the King Crimson" o "Skrik" de Munch me llevan a un mundo conocidísimo. Odio cuando el arte me habla tan de cara a cara sin permitirme descubrirlo. Es porque me dice de cosas que se que me duelen.

(280) El cantante

bonhamled 06/06/2008 @ 06:59

Me fui corriendo hacia el, hacia Calamaro, si. Y cuando llegué a su altura. Todavía cansado del concierto recién terminado.

Le jalé de la chaqueta y le forcé a mirarme. Sorprendido ante la violencia pero esperando mi guiño, exabrupto o francachela.

Le espeté con algo de agresividad ingenua:

¡Pero, pero...no se da cuenta de que cuenta la realidad!

(279) El sueño recidivante

bonhamled 03/06/2008 @ 05:59

El sueño torvo de la comarca de Almadormida atenazaba mis sueños, repetitivo y recidivante contaminaba mis sueños con aquellas historias de traición e inquina, de tiempos de guerra y de absurdos que se tornaban en catecismos abruptos y ateos. Era el tiempo de la leyenda y de las eras perdidas. La era de una comarca rica, la era de unos poderosos, la era de una sonrisa y la era de las múltiples amenazas, la de la guerra civil, la de la guerra mundial, la del hambre, la del futuro.

Este cuento iniciático y algo hermético de la comarca de Almadormida y Hería con sus pueblos,: Aparicio, Metrestás, Hería, sus bosques de pino y madera, sus campos de cereal verde y sus gentes antes amantes del futuro, hurañas, taimadas o confiadas me llevaban a un sueño de una era desaparecida, tan del siglo XX que parecían que eran hijas del uno de enero de 1900.

Las leyendas que me contaron las del retrueco, las de aciago pelirrojo, la de las innumerables tertulias en casas o en bodegas, la de los gritos, la de los enterradores, la de un vivir acompasado y a veces premioso, la de la muerte como parte de la vida, la de la vida como trasunto de la muerte. Todos ellos llegaron a mi mucho tiempo después, muchísimo, con los pueblos casi abandonados y pútridos de hierba rastrojera. Con los sonidos casi apagados, con las canciones y las fes casi perdidas, con el tiempo dando vueltas de loco por las plazas y recovecos como demonio.

Hoy, al conocer de esta comarca, de esta comarca que pasó a los libros como una región unida pero maldita, mi mente se llena del viático de aquellos vinos y efluvios de tiempo pasado, de temores atávicos y ancilares a una vida que parece que solo porta luz. Ahí se inicia la historia y el problema: apariencia y falsedumbre.

Mi paseo por lo que queda de Almadormida, que en tiempos llegó a tener sus buenos ochocientos vecinos, deambula por sus calles y de pueblo perdido casi abandonado a la urbanización agresiva y donde su oremos se perdió entre la batuta de las copas insignes de los abedules, los pinos, los álamos, los cipreses y otros muchos árboles como robles, olivos, los menos, y haduras. Los árboles chamánicos de la región, mitad leyenda, mitad maldición.

Mis pasos llegaron a Almadormida como consecuencia de mi trabajo de ingeniero topógrafo. Aquella olvidada tierra necesitaba, por mor de un futuro que les trajo todo lo peor del mundo, nuevas carreteras, nuevas infraestructuras, gentes peinadas y relamidas que acarrearan al pesar de esa Castilla olvidada todo lo bueno del progreso. Como si el progreso, el avance, el adelantarse, la mejora fuera algo mejor que su vida tranquila, pobre pero de sueño grueso y bonancible como sus mantas de invierno.

Mis teodolitos marcaron lugares, tomaron cotas y elevaciones y generaron un mapa virtual de una tierra que conocía tanto de la realidad como para estar hecho trozo a trozo y hierro a hierro de ella misma: La canastilla temporal, intemporal y atemporal de los fines de siglo, siempre frontera, siempre puntos y seguidos, siempre víspera.

El anciano Alcalde de Aparicio, todavía orgulloso de un pasado del que mejor no hablar, el último hijo de leñero de Hería, con su silbante miedo en forma de viento Rido. El sacerdote, heredero de un enigma que fue crimen, y todos los ancianos a los que vi no me dieron mucha señal, miedosos, supersticiosos y plenos de gestos y signos conjuradores tras cada palabra, cada mención, cada danza, desconfiados en aquel invierno que pasé midiendo y dibujando.

Ojalá no hubiera ido a Almadormida, su tenebroso sueño mancha mis noches. Ojalá hubiera ido antes… un trozo de verdad se me dio en aquel pueblo perdido de Castilla.