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Archivo: Diciembre 2008

(328) Mujeres

bonhamled 26/12/2008 @ 10:10

Esa mujer administra un mundo, aquella otra organiza un pequeño universo, la que apenas vemos en la distancia, gestiona un planeta.

Todas ellas, sinceras, temerosas, sonrientes, tristes, llevan en sus manos y en su cuerpo las cicatrices del gobernante, del hacer y de ser.

Miran en sus caras, sus manos un mundo externo, miran en sus ojos un mundo interno, ambos, como calcetín se vuelcan en el otro, hacen el otro, dan seguridad, realidad y esencia al otro, sin conversar con el azogue ni con las libreas de los edecanes de la metafísica masculina

Mientras tanto los hombres jugamos a ser dioses, no lo somos, y pretendemos fingir que todo esto que presenciamos con la envidia de no vivirlo no es una maravillosa cotidianedad revestida de oro.

(327) El muerto andante

bonhamled 24/12/2008 @ 18:07

El humo sucio, la humedad pegada a las paredes y al suelo.

El sol que corriendo ya se fue, antes no se había levantado.

El sudor adherido a la piel y al agobio.

El día acaba sin haber comenzado de sol, las ilusiones se quedaron en los veinte.

Sin embargo el dolor, interno, lo divides entre el alcohol que te duerme poco

y el señalar a quien te acompaña.

Borracho, cansado, mal afeitado, gordo y ojeroso la noche mal empezada

El comienzo de un dolor sin fin, de una muerte que no te atreves a convocar.

Quizás ella es la culpable, quizás tu, quizás nadie pero alguien pagará..

El fuego no quema, todo es un enfado sin importancia pero la sangre no se reseca por nada: solo cuando mana y el tiempo la para se resquebraja en cuarterones de muerte.

Y me llaman maltratador cuando solo soy un muerto andante. SI tuviera un poco más de valor acababa con todo.

(326) La hora tatuada

bonhamled 21/12/2008 @ 19:35

Toma notas en la reunión.

Los alemanes indican su punto de vista, los milaneses, por italianos indican otros puntos de vista. Projectos, inversiones, soluciones técnicas, tecnológicas y científicas.

El joven director técnico toma notas.

El avión de vuelta a Milán sale pronto. Primo se remanga rápido la manga para ver su reloj. En ese gesto los reunidos observan los números tatuados:174517.

La reunión es otra.

(325) Aviónica

bonhamled 19/12/2008 @ 05:23

Lanzando un cuaderno de ejercicios infantiles por un enfado. La ventana observa como la calle se mancha con la poca habilidad aeronáutica del infante.

Un momento después quizás llevado por un Peter Pan invisible o por una ilusión el cielo del primer verano, al atardecer, remonta y vuela y vuela, y recorre la calle, y sube por encima de los edificios y caracolea como voluta de humo, o mejor, como hoja de acanto con destino predecible, el suelo pero con sueño consistente de etéreo.

Vuela y vuela y caracolea y esquiva arrecifes de terraza, y carteles luminosos altos, de zapatería en amarillo y sobre vuela un trocito de la ciudad, la que se ve por el cinemascope de la ventana. El enfado sublima, el verano se tiende, la noche cálida aparece y saliendo y entrando de escena, como un bufón, el avioncito acaba por caer. Con un algo de la ilusión, un poco de la vida y casi toda la infancia.

(324) Cuenta doña Credencia

bonhamled 16/12/2008 @ 18:24

Habla con ganas de callarse Doña Credencia...escucho sus palabras e imagino aquellos momentos de luces sobresaturadas, calor y moscas:

"Recorre las calles de Almadormida el vendedor Goush.

Vende productos traídos de más allá de las fronteras, de las tierras hiperbóreas de Noruega y del corazón caliente de la Casiopea macedonia.

Arrebata a chiquillos con sus dulces de desconocido sabor y a mujeres con su sonrisa aria y arisca. Viene de más allá de Aparicio y ha mercado de largo, al menos tres o cuatro años, en Hería sin entrar en la comarca rica y principal. Viene alzado en coturnos insoportables que le levantan y le hacen visible. Viene siempre buscando rincones para aposentarse, parar el sol y hacer su habla lenta. Los cotes del monte bien le conocen, sabe oir al viento y recoger su enseñanza, sabe vislumbrar en oscuro, conoce los congostos caminos y sus polvaredas comentadoras de arriero aburrido.

Vende también en su camioncito venido a menos libros de interés que congregan atención en el siempre ilustrado pueblo de Almadormida. Incluso el alcalde baja a la calle para ver el revuelo del extranjero pelirrojo.

Luego, y después, sería común ver al pelirrojo de mala estampa por las calles, hasta aposentarse, junto con sus productos, cenefas, libros y parlas en una de las callejas del pueblo. Nunca se arrepintieron lo suficiente.

Libros como aquel de Stondheim sobre el veneno de los árboles, la literatura falsamente hasídica de un llamado Mathias Lubermuller y la Biblia apócrifa y protestante de un francés, Menard, que traía mas texto y menos explicación que la que portaba como devocionario Don Senén ,el pater algo descreído y muy mudo de la iglesia mayor de Almadormida.

En el sagrario de la iglesia junto con el cuerpo de cristo de cereal del que rodeaba Almadormida se encontraba una duda blanda, blanca, pertinaz en el corazón del páter Don Senén, como parte de su atalaje talar  Quizás de esa impiedad del pastor nació la duda que alimentó al pelirrojo vendedor, quizás todo fue pura casualidad de llanura, quizás solo el viento y el tiempo.

Goush era un "Snopes" de bajos instintos, revelador de una verdad ignara, atractor de moscas, mozuelas y mozos vírgenes, soliviantador de ánimos y congratulador de poderosos, el aciago Goush entró en Almadormida el mismo día en el que salieron los pocos ángeles y potencias existentes.

El llanto antes era salado y amargo a partir de ese momento fue ácido y seco...."

Despierto con el callado de Doña Credencia, tras el instante brocal de silencio sentencia: "No quisiera tener que contar más. NO quiero hablar más."

Se va Doña Credencia, hacia la iglesia como buscando santuario. Se va la anciana con la sensación de haber hablado de más.. de mucho más.

(324) 515

bonhamled 14/12/2008 @ 09:04

Quinientas quince mentiras atrapadas con la torpeza de un cazamariposas.

Cazadas como en el cuento con un canasto de mimbre.

Pegadas con la liga prohibida que atrapa a la alondra a la que cantan y al cuervo al que temen.

Quinientas mentiras que son trozos del espejo roto en mi mismo. Quien quiera como en una espectrometría de masas chusca reconvenirme a base de reconstruirme se encontrara con un principio antiDerrida.

Ni soy la suma de mis trozos ni queda algo fuera de mis trozos que no sea yo.

Es solo un trozo de mi, en un tiempo, y en un sentido. Demasiadas dimensiones como para construir un modelo aunque animo a hacerlo y que me cuenten el resultado.

(323) Geografías de Aparicio

bonhamled 11/12/2008 @ 06:15
Es la tierra de almadormida y en uno de sus pueblos, Aparicio, donde el alcalde con su afán enciclopedista tiene una tarea épica en apartar la niebla y la oscuridad, parécese a si mismo noble masón cuando solo es tibio iluminado. En Aparicio donde se encuentran familias principales, y algunas no tanto jugando día si y día no, al juego del Taf. Allí viven las familias de Don Calongero, Don Pipino y Abdul. Allí vive "Recuerdos del día de mañana" que deambula por las calles como si fuera Jesus Freak o un fementido castigado por Dios y los hombres, andurreando los montes y sus pinos y las vaquerías.
Del deambular de "Recuerdos del día de mañana" se extraen unos pensamientos abtrusos y laterales que intenta compartir. No siempre es facil: primero construir con sus manos hoscas un pensamiento y , despues, convertirlo en palabras entendibles para el ajetreado pueblo.
El lema de Aparicio "Non Prevalebunt..." implica una dedicación casi castrense y filosófica del pueblo. Pueblo encallado en el tiempo, pero en el tiempo del mañana, con sus sombras y sus falsos porteadores de los siempres del fuego prometeico. Sin embargo es tal el amor consuetudinario y cotidiano de los pobladores de la región por el conocimiento, primero, por la filosofía y matemática. Después, y como si fuera un sandwitch donde las dos capas de pan ya se han colocado, el interior se rellena con la pintura, escultura, literatura, poesía y lo que se dio en llamar nuevo arte que, todo junto, argamasado con el mortero portland de la añosidad del mirar al horizonte con experiencia y esperanza.
En esta tierra se vive y se comen verduras y frutas, los más pudientes pollos y capones e incluso algún que otro terrateniente ilustrado caza. A los que le sobra reparten pulardas y pichones por doquier, es famosa la sindéresis que los apariceños se comparten casi en cada gesto.
El final de aquel verano de caliginosa flama y moscas fue tan sorprendente para todos, incluso para el intermitente fementido o para el, viajante eterno, Trisque Palmo que todavía hoy nos lo preguntamos.  Y nos lo preguntamos porque el sopor del tiempo pasado herrumbroso y pulverulento pudo detenerse gracias a los cómplices o delatores, otros dirían cronistas, del acontecer último de Aparicio.
Nadie en su juicio hubiera dicho que ocurriría lo que ocurrió considerando los antecedentes del pueblo y de la gente que allí vivía. Sin embargo pasó, y por desgracia y por dolor todavía muy abierto no puedo seguir contanto, quizás otro día conmás sol y con menos gritos callados pueda hacerlo.