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Archivo: Julio 2009

(368) Escribo poesía mientas de cuando en cuando veo el resultado del futbol

bonhamled 22/07/2009 @ 19:37

Escribo poesía, pequeña, matizosa, con señas sin dirección, buscándome.

Escribo eso que es poesía solo porque yo la llamo pero son fusas sin pentagrama, ajenísimos toques pequeños de un laud pequeñísimo.

Escribo, en eso estaremos más de acuerdo, y hablo sobre mi, sobre ese insignificante ser que está bajo el sombrero del hijo del hombre de Magritte. Ese ser dulzón como la pólvora y tristancho que me acompaña por la parte interior de mi sombra.

Y de cuando en cuando, mientras navego por la tristeza, la alegría, la ira y una columnata de principios morales e ideológicos a los que someto a vaivenes quirúrgicos y sísmicos con el escribir, miro el resultado del fútbol.

Como Picasso, como Neruda, como Pessoa, como Stephen King. Ciñéndome el día a día, negándole su papel de verano caluroso en el séptimo infierno de Dante. Es el día a día del cual extraer una idea, un mundo, un grito, una pequeña llave con la que entreabrir el mundo que ya de antemano desconozco y desconoceré.

Taño un laud y miro de reojo a los molinos que se que son duros como la piedra de los cuarteles contra los que chocaba y al final chocó Roque Dalton.

(367) El pájaro Dodó

bonhamled 12/07/2009 @ 20:23

Mauriciano como el agua o la poca profundidad de aguas. El pajaro dodó se siente a veces albatros otras veces gorrioncillo o cuco. En alguna ocasión deseó ser gigüeña volviendo o yendo a otros lugares.

El pájaro Dodó conocía de su inexistencia futura por esa sensación sinestésica del dolor futuro. Por esa tendencia torpe a dejar de sentir ahora para dejar de hacerlo en el futuro. Almacenar recuerdos hoy para construir un futuro aparentemente más amable. Tamaña tontería, si en el pasado no fuimos nosotros y en el presente, esa línea geométrica imposible, tampoco lo somos ¿Quien nos dice que proyectar nuestros deseos procrastrinadores del hoy al mañana vaya a solucionarnos algo?.

El Dodó vive, hoy no, con esa sensación de posposición para un mañana que no llegará, que no será. Puede que el cambio de las costumbres, los animales humanos o las aristas que pueblan cada recodo de los minutos sean quienes acaben con ellos pero la verdad es que ya están muertos.

Muertos en ese vivir un futuro inexistente añorando una melancolía del futuro que no es. Esa trampa, esa vaciedad huera y torpe solo lleva a encallar el estrave en la rada más rara, la del pasado inexistente, el presente pospuesto y el futuro nostálgico. Un dolor que desemboca, sin cauterización, en la eliminación, la extinción, la muerte hace tiempo.

(366) La noche más larga

bonhamled 04/07/2009 @ 20:12

Ojalá esta noche en Ítaca no acabara

Ojalá el sol no volviera, los amigos no marcharan, los amores no se ocultaran de su epifanía.

Quizás si la noche se atara con cuerda de globo....

Puede que si los amigos lo fueran con las vísceras fuera...

Así sería aunque el mundo nos moldeara y ya no nos topáramos y tropezáramos con sus esquinas feraces y agudas.

El vino será más dulce, la verdad más amable, esa noche.

Los amigos más sinceros, los amores más duraderos, todo por esta noche, para esta noche, para acabar con esta noche.

Si esto fuera así las calles serían dulces, los momentos agrios del pasado no olerían tan amargos. El tiempo no sería ese enemigo paranoico. Sería la noche más larga, un título nobiliario, una verdad sin otro cuele, una mina de la que sacar segundos.

La noche más larga donde hablar y decir, donde enfadarse poco y reír mucho, donde encontrar y andar, donde buscar sin sentir. La música caliente y pulsante llamaría a la danza, al placer, a la risa, a la mezcla, a la confusión, a la sinceridad.

Si esa noche existiera, mi nariz inválida algunas vez se ha topado con su olor dorado, quizás todo lo demás volvería a su ser, como si fuera la dovela epicúrea de esta vida gris. La noche más larga veneno y antídoto.

La noche que se tiñe de frío o calor pero no destempla, la que comienza de oscuro o de blanco pero no mancha, la que se agrega poco a poco o genera un ejercito pero no abunda en males.

Esa noche, la más larga, la del amor, la de la amistad, la de la vuelta a la casa sin dejar la calle, la del pensamiento abierto y dormido, la de aquellos que jamás fueron así y jamás serán de nuevo porque se caen por el precipicio del reloj engañándote sinceros.

La noche más larga por la que no me importaría pasar, aún con dolor de su fin, aunque supiera que tras ellas me espera el barquero y su laguna.