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Categoría: Agua

(169) Botellas agrías

bonhamled 01/10/2007 @ 05:11

Para Pedro la distancia enciende luces nocturnas y llena botellas. Enciende luces mortecinas de soledad y llena botellas de amargura: Amargura de nostalgia y llanto, soledad y frío.

El llegar cada noche a casa sabiendo que allí es de día. Sentirse solo, ajeno, desbaratado y candado en un país que no es el tuyo, en una humanidad que no es la tuya, en una casa que parece tuya pero que es mentira.

Por eso y por añorar Guayaquil Pedro llora lágrimas agrias como el agua regia. Son lágrimas de lejanía, gotas saladas y acibaradas de bilis negra, melancolía de los suyos: su aire, su suelo, su sol, sus nubes, su familia, su habla.

Especularmente Pedro siente, como en una simétrica clepsidra, caer gotas saladas y ácidas del otro lado del océano. Esas lágrimas, todas esas lágrimas de uno y otro lado se cambian por una plata inminente que compra ilusiones pero no paga consuelos.

Por eso Pedro ajado, cansado en tierra enemiga y casi siempre extraña llora y toma. Cada botella vacía de su tomar, llena de amargura, representa una semana de soledad y un brindis al futuro. Ve la televisión, otra, sentado compartiendo casa y ve, encima del aparador, las botellas vacías de la distancia, de la emigración, del desespero esperanzado una vuelta que se toma más tiempo que mil hormigoneras de concreto en fraguar.

Son botellas vacías llenas de lágrimas que se han mandado con la plata, es el dolor y la vida emigrante, ninguna de las dos mentira, ninguna de las dos sucedánea.

(156) Instrucciones para (re)encontrarse

bonhamled 04/09/2007 @ 06:06

Después de haber atesorado un poco de cansancio en las piernas, otro poco de sol en el gesto y en el semblante, un poco de sudor en axilas y pecho y un mucho de silencio y de ese bisbiseo amigo del silencio que se trae el viento, con juegos, en copas, cumbres y riscos vuelvo y me veo.

Esta anábasis hacia mi mismo es buena, tanto que merece la pena volverse a quemar en el mismo fuego.

(155) Afirmación de Desmond Abarra

bonhamled 03/09/2007 @ 05:38
Con cansancio, algo de hambre pero viendo el futuro como colgado de un alambre que entre dos palos en un campo o era plena de vacío está a la espera de una actividad vivaz y promovida de campesino que ya solo existe en la mente y en el recuerdo.
Ese es mi estado, expectante, reinventándome, una vez más, pero escuchando y reconociéndome. Es una nueva sensación de espera ante el futuro y las personas. Cansado quedé de ser el primero en actuar, en ser el primero en dar y en recibir, de ser el que corre, anda, sube y baja mientras el tiempo ejerce y ejecuta su posición de dictador malquerido. Ahora las circunstancias me marcan el compás de vals, tres por cuatro, en el que bailamos, a veces con fe otras sin convicción. Es el baile de todos los malditos que vivimos en esta era de oscuridad brillante.

(148) Instrucciones para minimizar/salir del mundo

bonhamled 22/08/2007 @ 18:18

Existe la posibilidad de minimizar la pantalla, y con ello su imagen, su sonido, su molestia. También se puede, dentro de un programa de ordenador, salir del programa en cuestión, e incluso acabar con la sesión del ordenador.

En la vida normal esto es imposible, no podemos cercenar la voz yla presencia a las personas conjurándolas y convirtiéndolas en seres mínimos, tampoco podemos eliminarlas tocando la parte del extremo superior derecho. Es así y no hay vuelta de hoja aunque le veamos serías ventajas porque si lo pudieramos hacer, quizás, el mundo sólo sería un poco más horrible aún.

(147) La tapia de Társilo

bonhamled 19/08/2007 @ 17:39

El tiempo pasaba lento por la puerta de la casa de Társilo. La canícula del verano le inutilizaba parte del día pero ese mismo tiempo condensable y de efluvio volvía a ser suyo gracias al pensamiento que le rondaba, el hablar pausado y elaborado con otros que fueran apareciendo por la puerta de casa mientras el calor pasaba.

Társilo vivió en Aparicio a finales del siglo XIX y casi no tuvo tiempo de inaugurar el siglo de las muertes y maravillas. Los griteríos de fin del tiempo y la historia apenas le sorprendieron entre libros que compraba a un vejero y pensamientos gruesos que robaba aquí y allá para su solaz labriego y su preocupación pensante.

Társilo miraba al cielo, al tiempo, al aire, al monte ventoso, con Hería al fondo del horizonte, buscando un escaso huir del calor y cercar la verdad, aún por trozos, diócesis o atisbos. Observaba renovando ojos e ideas la tapia que encerraba un corral enfrente de su casa. Tras ella, la verdad, vacía y llena del lugar de encierro de ganado, porqueriza cabaña de heces y riquezas donde se escondían muchas metáforas y metonimias-sinecdoques del mundo.

La tapia, oquedad tapada, solidez pergeñada, temprana en lo temprano, eterna en lo tardío estaba culminada, al estilo de la región, con un remate de teja que hacía de vierteaguas hacia la calle, el camino, y el pasar de gentes y animales. De esta forma los días de lluvia la tapia se buscaba enemigos escupiendo aguas impertinentes e impenitentes sobre los pasariegos que huían de los vientos ridos mojados.

Társilo miraba la profunda solidez de la tapia, en veranos y en idus, y pensaba y repensaba su opacidad académica mientras leía, hablaba o posaba el pensamiento como mariposa. Era un pensar limitado y favorecido por ese muro que le descarnaba la vista pero le ayudaba a posar el pensar.

El calor acuciaba aquella tarde sin ni siquiera hacerle adoptar prevención por el paso del adversario Fadrique Peña. El oponente atábico, el rival de hace mucho; casi todo el tiempo que guardaba en el arcón de sus libros.

El ganadero rico cruzaba la calle siempre por el trozo de acera más alejado a su casa como temiendo y siempre yendo hacia un negocio, viniendo de una buena ganga, recorriendo el trayecto hacia algún embuste. Enemigo irreconciliable por ideas, por vivencias, por extremos, por ganados, y por pasados ni siquiera le robaba una paja del cereal convulso de su pensar su presencia delante del muro peripatético, hasta ahí llegaba la obstinación de Társilo en la enemistad y en su filosofía.

Pensaba Társilo, aquel día, sobre los humores, los amores y los odios, buscando y devanándose el porqué. En ese instante que era madeja con el que que se tejían las tardes calurosas una teja calló del tapión y fue a dar sobre Fadrique, quedando por largo rato allí, yerto y exangüe.

El dañar al adversario desarmado es el brocal del mal enemigo, del mal pensador, del escaso buscador, pensó aligerado Társilo. Entró lento en la casa para beber el agua del calor negando el auxilio al sangrante lerdo y, también, la posibilidad de verificar la muerte. Se contentó con lo segundo a cambio de no dotar de lo primero.

Ahí quedó, el ricacho, hasta que otra figura se recortó en la tapia con prisa, denuedo y urgencia para recoger al herido y llevárselo, como en un sainete o un entremés dramático, por el proscenio de los acontecimientos.

No se cuenta ni dice nada de en que acabó la pendencia del destino, o en que jeribeques desembocó la venganza sublimada de Társilo. Lo único que pudo saberse es que cuando algo era pensado, rumiado y digerido en exceso solía decirse en la comarca de Almadormida: "Estás más pensado que la tapia de Társilo" y así debió ser como la venganza se fraguó, sin manos ni aire solo tiempo y pensar.

(141) Instrucciones para sacar provecho a un viaje

bonhamled 25/07/2007 @ 04:26

"Uno ha de querer a su patria, la vital, la personal, la humana, no necesariamente la legal, hasta el punto en el que no le haga desquerer otras que pudiera ver o sentir."

Bonhamled, una noche de invierno que llovía a chaparrones...

(136) Instrucciones para escuchar música

bonhamled 20/07/2007 @ 05:27

Tómese un disco o una canción donde aparezca el nombr Joe Strummer en los créditos.

Escúchese, entiéndase y sálgase a la calle a gritarlo.

(122) Carta al Rey o Presidente de la república

bonhamled 01/07/2007 @ 06:37

Muy señores míos,

Dado el curso de los acontecimientos y visto como este parecer conlleva una actuación por su parte que trae y atrae no pocas circunstancias de mal trago e incomodidad para los que como yo, alejados de los honores y ventajas de la sangre, vivimos por debajo de sus ventanas celosías, troneras y saeteras.

Me atrevo, como consejo y casi como petición, a que tome algunas de las siguientes consideraciones que son, para mi, casi como un fiel de balanza: ajustado y en su sitio.

Dígnese salir al portal o al balcón y otear al horizonte.

Aquello que viene no es la nube ni la tormenta, es el futuro que estará aquí y le borrará como un castillo de naipes en un soplido.

Mire a su alrededor y abomine que esos oropeles y esos jaculadores y hagiografistas que le pueblan y hace germinar, échelos porque serán los mismos que pedirán un brumario o un thermidor su cabeza en el tajo.

Mire su vestidor y niegue esas orlas, alamares, bocamangas y botonaduras excelentes, ya que esas serán, justo, las que le señalen y le capturen como leso al pueblo que se honró en servir.

Mire su biblioteca y esconda los libros que no leyó, las enseñanzas que no contuvo en su ser, las simientes que cayeron en el camino estéril y holgazán del halago inmerecido e interesado pero que le habrían abierto los ojos antes de llegar a estos meandros prolegómenos del fin.

Observe mejor a los ciudadanos madrugadores, otros pobres, la mayoría trabajadores a unos pocos negociantes y vea en ellos un espejo. Eso y solo eso podrá salvarle por la clarividencia que obtendrá de improviso y de repente.

El resto, lo fatuo, lo falaz, lo baladí y lo fútil serán el promontorio o el otero donde se basará la guillotina que viene, a la carrera, para acabar con usted. eñ funcionario que se alunó, como el César en la entrada a Roma, tanto como para afirmarse sin los otros y como para negarlos para seguir viviendo de ese modo.

Esa es la única forma, señor mío

Saludos.

Un ciudadano anónimo pero no innombrado.

(120) Fuentes

bonhamled 29/06/2007 @ 05:26

389px-alhambra_generalife_fountains.jpgLos jardines del Generalife le refrescaban los pulsos según caían del Barandal, como glosaba Luis Rosales.

Las palpitaciones en las sienes le volvían loca, a pesar del frescor nazarí. El patio de las acequias con sus aguas saltarinas, y sus paseos recoletos, le dio la solución a la ecuación. Viviría en el soto de la vida mejor que en la solana o en la umbría y lóbrega tarde de la tristeza.

Foto: http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Alhambra_Generalife_fountains.jpg

(113) Fotografías ejemplares. El arte

bonhamled 14/06/2007 @ 03:21

2007061193manzoni1.jpg

http://www.elconfidencial.com/cache/2007/06/11/10_celebre_conservas_manzoni_contiene.html