(103) Fronteras arteras
Si el nadir de mi sombra ya es prestado, quien me habla de banderas, de tierras, de razas o de clases. No me queráis engañar, no me querais aturdir.
La vida es otra cosa y no una línea en un papel
Microcuentos, pensamientos, ideas y descalabros en este camino sin luz hacia Damasco.
Si el nadir de mi sombra ya es prestado, quien me habla de banderas, de tierras, de razas o de clases. No me queráis engañar, no me querais aturdir.
La vida es otra cosa y no una línea en un papel
Lamer la superficie fría y aguda del filo de un cuchillo no es una actividad fácil, requiere que el actor o actriz tenga ese poco de vértigo al precipicio, amor al vacío, pulsión por el vacío.
El que el chupar un filo requiera necesita también un amor por lo peligroso y por lo inútil que amenace que pueda parecer absurdo pero, al tiempo, necesario.
Para chupar un filo es preciso, evidente, una lengua y una boca y un gusto algo nihilista, si se chupa fuerte como todos lo que corren por la vida con intención de morir temprano no tardará en sentirse, ciego, el sabor dulzón y caliente de la sangre. El chupar sutil, con miedo, no tiene importancia, es baladí, sabe a barro y a tierra seca. Una estupidez.
El cuchillo ha de ser grande, brillante como un futuro y aguzado como la perenne impenetrabilidad del pasado. El chupar el filo da a enterder valentías y asechanzas, una negación descarnada y un mucho de tomar la vida por lo que es sin subterfugios ni metáforas semiocultas.
El resultado será, casi siempre, la sensibilidad herida, la lengua arañada pero una sensación de haber vivido ese instante. Ese el el placer de quienes ejecutan esa suerte. el máximo peligro, la mudez.
Imagen: http://img.timeinc.net/cooking/images/2005/0508p28d_s.jpg
Palos, piedras, gasolina, odio supremo hacia una sociedad que niega. Correr, saltar, vivir, respirar un aire viciado, salir al mundo.
Ser joven y escupir, escupir a esa calle que nos niega, a ese burgués cercano a la cuarentena de traje de corbata, peligroso burócrata, terrible que me mira al otro lado de la calle; espera,..., el tiempo es otro y lo que miro es un espejo.
Imagen: http://es.geocities.com/melchinx_blog/antisocial.jpg
Mi esperanza murió en un quitamiedos.Mi vida se desgajó en una viga bionda de la carretera.
El quitamiedo, quitavidas, roba, más, roba tiempos y futuros, por eso las carreteras, estadías en los puertos de las vidas, representan ese tránsito hacia lo estático, por eso las vigas biondas extáticas te vierten al agujero estático de la muerte.
Un paralaje sin tiempo:
a nadie le preocupa.
Leer, leer, leer, y si se tiene necesidad orgánica escribir, siempre concentrado, siempre reducido y publicar, no es necesario, en ultimísimo recurso de necesidad alimenticia, no de banalidad vanidosa.
El resto aire sin aroma.
- ¿Sería capaz de manifestarle mi amor? - Se preguntó moreno y enjuto.
- ¿Seria capaz de entrar en la tienda, en la groceria, y decirle a Laurita que la amo?. - Retórico sufriendo como relog ante el juicio final.
Se contestaba: "es imposible, el amor no esta hecha para este ecuatoriano chiquito y pobre y esa puertorriqueña alta y orgullosa. La vida no es tan bella".
"No tengo donde caerme muerto y ella heredará la tienda del padre"
Sin embargo en el calor del verano de Nueva York, y con el sudor de la vuelta al trabajo oye huido de una radio lejana: "Samba pa ti, Volveré a la vida, volveré...."
Mira al cielo, un ciudadano le mira con el desdén hacia el extranjero, y piensa:
"Voy a intentarlo".
Edwin sonrió camino feliz de la lavandería a donde llegaba tarde a porción del sueño americano.
Foto: Unum et Pluribus: http://pub.tv2.no/multimedia/na/archive/00217/USA_Flagg__United_S_217261g.jpg
No eran bravatas, ni falsos gritos, Goush expandía una luz, mosquera. Los jóvenes con sus libros manoseados empleaban, en la lectura, su intelecto apremiado por la juventud, por la ausencia de esclavitudes amorosas, servidumbres alimenticias, necesidades temporales. La juventud se vestía de traje nuevo con cada palabra del pelirrojo como un pavoneamiento ante un antigüo orden que en verdad era antiguo y orden pero no ambas cosas a la vez.
Goush acabó con el griterío y con las casas no encaladas de Castilla, se los llevó en su caballo negro, las hierbas rastrojeras y el viento rido fueron más dueños en Aparicio, en toda la comarca de Almadormida, en Ridiera y en toda su región de Hería.
Si el año pasado todo nos sobraba, el año que viene no tendremos de nada.