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Categoría: Aire

(375) 21/6/07

bonhamled 20/09/2009 @ 13:05


Esa iba a ser una fecha de falta de apuros, de falta de afanes y fatigas.

Una fecha en la cual solo preocuparse del futuro y de la salud y de los hijos, los nietos.

Un día en el que cada día serviría para rendirse ante el fuego del día a día y  no quemarse sino cabalgar a su lado.

Un día en el que el frío del invierno y el calor dulzón del verano serían amables.

Hacer favores, ayudar a cercanos, quizás a algunos más lejano, un dia de origen de la vida sin trabajar.

Ese sería el día en el que mi padre se hubiera retirado.. si no hubiera muerto siete años antes.

(367) El pájaro Dodó

bonhamled 12/07/2009 @ 20:23

Mauriciano como el agua o la poca profundidad de aguas. El pajaro dodó se siente a veces albatros otras veces gorrioncillo o cuco. En alguna ocasión deseó ser gigüeña volviendo o yendo a otros lugares.

El pájaro Dodó conocía de su inexistencia futura por esa sensación sinestésica del dolor futuro. Por esa tendencia torpe a dejar de sentir ahora para dejar de hacerlo en el futuro. Almacenar recuerdos hoy para construir un futuro aparentemente más amable. Tamaña tontería, si en el pasado no fuimos nosotros y en el presente, esa línea geométrica imposible, tampoco lo somos ¿Quien nos dice que proyectar nuestros deseos procrastrinadores del hoy al mañana vaya a solucionarnos algo?.

El Dodó vive, hoy no, con esa sensación de posposición para un mañana que no llegará, que no será. Puede que el cambio de las costumbres, los animales humanos o las aristas que pueblan cada recodo de los minutos sean quienes acaben con ellos pero la verdad es que ya están muertos.

Muertos en ese vivir un futuro inexistente añorando una melancolía del futuro que no es. Esa trampa, esa vaciedad huera y torpe solo lleva a encallar el estrave en la rada más rara, la del pasado inexistente, el presente pospuesto y el futuro nostálgico. Un dolor que desemboca, sin cauterización, en la eliminación, la extinción, la muerte hace tiempo.

(366) La noche más larga

bonhamled 04/07/2009 @ 20:12

Ojalá esta noche en Ítaca no acabara

Ojalá el sol no volviera, los amigos no marcharan, los amores no se ocultaran de su epifanía.

Quizás si la noche se atara con cuerda de globo....

Puede que si los amigos lo fueran con las vísceras fuera...

Así sería aunque el mundo nos moldeara y ya no nos topáramos y tropezáramos con sus esquinas feraces y agudas.

El vino será más dulce, la verdad más amable, esa noche.

Los amigos más sinceros, los amores más duraderos, todo por esta noche, para esta noche, para acabar con esta noche.

Si esto fuera así las calles serían dulces, los momentos agrios del pasado no olerían tan amargos. El tiempo no sería ese enemigo paranoico. Sería la noche más larga, un título nobiliario, una verdad sin otro cuele, una mina de la que sacar segundos.

La noche más larga donde hablar y decir, donde enfadarse poco y reír mucho, donde encontrar y andar, donde buscar sin sentir. La música caliente y pulsante llamaría a la danza, al placer, a la risa, a la mezcla, a la confusión, a la sinceridad.

Si esa noche existiera, mi nariz inválida algunas vez se ha topado con su olor dorado, quizás todo lo demás volvería a su ser, como si fuera la dovela epicúrea de esta vida gris. La noche más larga veneno y antídoto.

La noche que se tiñe de frío o calor pero no destempla, la que comienza de oscuro o de blanco pero no mancha, la que se agrega poco a poco o genera un ejercito pero no abunda en males.

Esa noche, la más larga, la del amor, la de la amistad, la de la vuelta a la casa sin dejar la calle, la del pensamiento abierto y dormido, la de aquellos que jamás fueron así y jamás serán de nuevo porque se caen por el precipicio del reloj engañándote sinceros.

La noche más larga por la que no me importaría pasar, aún con dolor de su fin, aunque supiera que tras ellas me espera el barquero y su laguna.

(361) Champagne antidespedidas

bonhamled 03/06/2009 @ 18:48

Cuando la noche es ya vieja para iniciar aventuras y demasiado joven para pensar un nuevo día pide una botella de Champagne.

Rico, rosa, caro, burbujeante, sonriente para tomarlo solo, en la habitación cara, lujosa, aséptica y sola. El champagne como la dovela eterna del arco celestial de la soledad ya cimentada. Atrás gritos de sal, lágrimas de roca, quejidos de viscera eviscerada, miedos de soledad con enuresis. Todo eso detrás.

Las llamadas no respondidas, los mensajes, el rondar sin ser visto, el odiar para amar para odiar para amar, el no comer y el sentirse desdichado por sentirse desdichado, aquella autocompasión y autocomplacencia, de meses han dejado paso a este entrar al hotel y esperar a la noche en soledad para, en lujo, en soledad, en crujido de sentirse solo esperar el céfiro de esa soledad agradable.

Quizás a la siguiente botella.

(358) La llave gris y vieja

bonhamled 10/05/2009 @ 07:48

Necesito romper esa llave, fris, vieja, desgastada, perenne, contundente. Es un hecho físico de la estancia que se hace, a ratos, impredecible y, otras veces se viste con el alambtre de espino de la angustia. De ese esperar lo terrible para, al final y al punto, convertirse tanto en realidad que realimenta el maldito vórtice de nuevo. Soy un pequeño especialista en estos pequeños dolores de vidrio en la boca. No los añoro, no los recuerdo, simplemente están ahí como una fractura los días de lluvia.

Espero volver a sentir franco y libre sin esta atadura que me lleva, me arrastra y es áncora en mar embravecida, me roba la fuerza, la vida, el tiempo, el año.

Quiero gastar la vida en asuntos, vivir en afanes, conseguir o perder sin miedo, andar y cansarme para evitar este absurdo mundo donde el instante siguiente parece un espejo de esos laberintos antiguos de espejos transparentes con los que siempre te topabas de narices.

Quiero romper ese juego terrible, consolidado, cuajado como huevo roto en huevera de cartón amarillo, quiero ser libre, quiero pensar libre, quiero afrontar el mundo de otra manera, sin ese tufillo verdoso del miedo, de la angustia, del deterioro temprano.

Quiero leer sin que la prisa me pueda, quiero hacer sin que la obsesión se pose, quiero andar sin ser una espina para los que me rodean, quiero no sentirme un cuchillo, un punzón, un mazo. Quiero mirarme al espejo y no encontrar la carcasa externa de un enemigo, que es lo más cercano que tengo a rodearlo y sitiarlo. Quiero vivir, porque esto es solo un intermedio entre otros hechos, otras circunstancias, una perdida de tiempo sin mas.

(357) El cónsul-diplomata

bonhamled 03/05/2009 @ 21:04
El señor Cónsul, aparecería en escasos minutos, ya habían dado las cinco de la tarde. Miraba embutido en mi tuxedo de "representante de asuntos", mi dulce relevo. La situación de negocios en la región era tal que el embajador había solicitado un cónsul "de carrera" para gestionar los asuntos de "mis" nacionales.
El bar del hotel "Spleendor" era amplio y con un aire de años setenta. De ese tiempo cuando el neocolonialismo de mercenarios y dineros de compañías interesadas en depredar el bosque campaban, y así había quedado en sus butacas de cuero, sus sofas de cuero, sus taburetes altos de skay, los camareros vestidos como croupiers y esa sensación algo fétida de estar en el lugar donde se cocieron algunos de los golpes de estado y, puede que alguna de las desapariciones de periodistas o políticos. En la misma puerta del "Spleendor" secuestraron a un agregado cultural francés que nunca apareció, el gobierno francés tampoco lo reclamó. Yo viví casi mis primeros tres años en el Hotel con lo que conocía su geografía casi como el dueño, un libanés orondo y cristiano que me era tan antipático como simpático le era yo. El cónsul venía con instrucciones precisas del embajador y, supongo, que junto a mi relevo, tendría una lista de tareas a realizar. Dos de las mayores empresas petroleras y una de exploración farmageográfica me habían manifestado su interés por lograr mayores contactos políticos y sociales en la zona. Asentía mientras me guardaba su cheque de banco solvente y revisaba mi lista de contactos y evaluaba hacia que dirección se dirigiría el cambio (quizás era solo un Lampedusa camuflado).

El Cónsul se retrasaba mientras yo terminaba un whisky intempestivo, se cruzó un agregado inglés con el que habiamos tratado, unas veces de nuestro lado, otra del lado de los guerrilleros, la liberación de Galdolfi. - Usted debe ser... Oi un instante, y vi al patricio joven que se me acercaba, en ese momento "un local sacando una pistola avanzó hacia el cónsul in pectore y le disparó no menos de cuatro veces". Dijeron los periódicos en la metrópoli. El muchacho disparó y se marchó corriendo por la cocina del hotel, nunca se supo nada de él. Otra vez que quieran relevarme, deberían consultarlo antes conmigo.

(351) Ordeno fotos antiguas

bonhamled 02/04/2009 @ 18:53

Selecciono, busco y ordeno

Como encontrando una clave para el pasado,

como encontrando la dovela de la arquitectura del universo

Busco, ordeno y compongo

Entresaco de la nube del pasado y construyo.

Constructo de melancolía, nostalgia y tiempo

Construyo un pasado que ya lo es ¡y mucho!, bidimensional, olvidado en algunos extremos.

Selecciones para mi memoria, retazos del pasado en forma de fotos pendientes de decir aquello, escondiendo tras un gesto lo otro, anudándosenos en el cuello como una serpiente no virginal.

Es el tiempo de organizar las fotos, quizás de intentar reescribir la vida, siempre de revisitarla con un ánimo no tan lúgubre como de constumbre.

(341) La vida sobre

bonhamled 15/02/2009 @ 19:58

La vida es una carta, un contrato, o un libro inacabado, un oblongo sueño que adivina por estar tan privado de comida y de afecto. La vida es un documento guardado en un sobre, o quizás el mismo sobre. Por eso la vida es sobreviviente, sobreseída, sobrexpuesta, la vida es un sobre, una plica eternal y verdadera que, sin querer, se agota en pequeñas gotas instantáneas como aquella paradoja: gota a gota el tiempo cae como grano aunque no haga ruido.

(333) Escritura por bulerías

bonhamled 11/01/2009 @ 08:27

Construyo aquellas frases que casan al tresbolillo o dejando caminitos, riachuelos por donde escaparse.

Escribo y el tic tac o el fru fru del bolígrafo con la escritura marchita me deja un toque sutil pero grave de bulerías. Poco festeras.

El metrónomo de la lectura y del ritmo me devuelve campos sin horizonte o lluvias miopes, otras veces un sol de sencillez y variedad.

El amor, la muerte, la ira, el tiempo de todo hablo de mi fuera de mi, de todo quiero abarcar como redil o majada un no se que interior que me da y me connota. No siempre lo consigo, casi nunca en verdad.

Escribo y me vacío, tan, tan, tan, tarantantán canta la bulería de sangre, mientras el papel se llena de pequeñas mentiras, tremendos fraudes, espejismos que se desvaneces y, a veces, pequeñas facturas de alfarero aojadas en el correr del tiempo y el girar del viento. Con eso poco me vale.

(325) Aviónica

bonhamled 19/12/2008 @ 05:23

Lanzando un cuaderno de ejercicios infantiles por un enfado. La ventana observa como la calle se mancha con la poca habilidad aeronáutica del infante.

Un momento después quizás llevado por un Peter Pan invisible o por una ilusión el cielo del primer verano, al atardecer, remonta y vuela y vuela, y recorre la calle, y sube por encima de los edificios y caracolea como voluta de humo, o mejor, como hoja de acanto con destino predecible, el suelo pero con sueño consistente de etéreo.

Vuela y vuela y caracolea y esquiva arrecifes de terraza, y carteles luminosos altos, de zapatería en amarillo y sobre vuela un trocito de la ciudad, la que se ve por el cinemascope de la ventana. El enfado sublima, el verano se tiende, la noche cálida aparece y saliendo y entrando de escena, como un bufón, el avioncito acaba por caer. Con un algo de la ilusión, un poco de la vida y casi toda la infancia.