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Categoría: Aire

(231) Agamenón y su porquero vivían en Almadormida

bonhamled 27/01/2008 @ 06:31

Ayer sentado en la solana invernal en el recoveco o rincón que buscan algunos viejos antes de la muerte inminente para regocijarme en el diálogo y conversación con las personas de Almadormida pude presenciar un hecho asombroso.

Me levanté con frío y con esa sensación sorda, como de sombra de algo maligno sobre uno; el desayuno suave pero contundente de la Castilla insular junto con el posterior paseo, al abrigo de vientos y de retrueques alunados, mis resquemores fueron ripables y se tornaron en sonrisa y la cabeza en navío a destino.
El rato de tibia, pero fría, conversación me llevó el tiempo que lleva desde la no presencia en la misa hasta el tiempo del vermuth ácimo, ácido y de efluvio verdoso de absenta.
Mis pies meditantes me llevaron a la puerta de la vieja tahona de Almadormida y allí pegué la hebra, durante unos minutos, con Josafat y con su hijo Marvelo. Los nombres de tan apócrifa familia siempre sorprendieron a todos los almadormeños, y visitantes, pero atendían a un trasunto antiquísimo de viaje y de huida judaica de un Taf que aparecía en sus aspavientos domésticos.
Josafat y Marvelo hablaban del amor y valor de los símbolos, con su lógica agraria y de sol de mediodia. Por ejemplo, indicaba Josafat, el amor arrebatado que presentan los islámicos por su profeta y por los simbolos de su religión, Marvelo, que criado en el pueblo estudió y fue a la Universidad a la ciudad a completar sus estudios de Agronomía, no acababa de entender a su padre.
El tema se suscitó tras los hechos de la burla al profeta Mahoma en las tierras, más frías pero más ricas, de Dinamarca.
Marvelo ponía en boca de los hijos del islam la misma furia y respuesta en la arenga anti occidental que nosotros tuvimos, teníamos y, en parte, aun tenemos ante la amenaza de los hijos de la media luna. Josafat, con su oficio de campesino ilustrado con el yunque y la fragua, soplaba su viejo planteamiento reconociendo que en general, el tratamiento a árabes y musulmanes había sido malo, incluso en una ocasión, poco después del suceso triste del retrueco, un mercachifle sirio fue expulsado con algarabía del pueblo por la presunta intermediación de sus manejos en el caso, nunca probada ni siquiera intuida por la causalidad temporal.
Josafat se rascó su barba, miró al cielo y exclamó la frase que anoté en mi libro de noche con la esperanza de convertirlo en relato algún día.
"Si miras a un hombre desnudo, callado, y con los ojos cerrados, nunca verás lo que encierra en su interior; si lo ves vestido, con todos sus aditamentos, ornamentos y aparejos y con los ojos abiertos, las manos pensantes y la boca balbuciente, en ese caso, ya existirá el modelo o vida que debería o querría tener y no tiene, y además, te conminará a seguirle para ir a buscarla".

Me alejé unos pasos después continué un buen rato andando por las calles, desiertas, de Almadormida pensando en su frase y en como aprehendían los campesinos en sus manos callosas y en sus frentes quemadas por el frío la verdad y realidad total del mundo.

(230) El coche

bonhamled 25/01/2008 @ 05:10
Levantó sus ojos un instante del cuadro de mandos del vehículo vió la calle atestada de coches y el cruce al fondo, luego, al asiento de atrás y al bebé con su sonriente mundo sin dientes y con el futuro en sus ojos.
Reconfortado, llenó su mente gris de flores y esperanza, revivió y recreó otro mundo de lieds y de descanso, de tiempo amigo y de futuro anhelante en la tranquilidad del espiritu arrebatado.
Llegó al cruce y tomó la vía de servicio para la carretera sur, menos congestionada. En minutos salió a la autovía, libre de obstáculos, desvaneciéndose la carretera con el aire fresco que busca la noche del preverano. Después, en los siguientes minutos, el viento y el sol del inicio del ocaso se reflejarán en el lateral del vehículo negro que escapa rápido.
El padre observa, de hito en hito, al bebe en el asiento trasero. Quizás ese momento sería el paradigma de su vida pero, sin embargo, también en ese mismo instante, un vehículo, descontrolado, choca con el lateral, hundiéndolo, asesinando al bebé; que queda pequeño e inerte en su silla mientras su vida se va.
El padre vence a la aceleración brusca e inesperada del choque lateral, mira por el retrovisor; se da la vuelta, ve al hijo, pequeño, primogénito, deseado y querido: muerto. Se ve muerto también él, y ya podrido y lleno de gusanos, y una ola de turbia negrura cruza por su mente.
No fueron las batallas vividas, ni la decepción del enemigo interno o la torpeza de sus manos para crear la vida lo que le vuelva, en el guiño de un ojo, loco.
Busca por la ventana y ve salir al conductor del coche de al lado: gordo, bigotudo, enemigo, sorprendido, asustado, pidiendo perdón, solicitando comprensión, requiriendo justicia, aposentándose sobre tres mil años de pensamiento.
El padre se dirige al niño, entra al coche por la puerta no hundida, saca el pequeño roto, como una muñeca vieja; lo deposita en el suelo junto a la carretera; en un lecho, inexistente, de dolor formado por un zarzal de rosas rojas con espinas sangrantes.
Ve con los ojos del bebé, su alma blanca alejarse al cielo impertérrito y sin nubes del principio de la noche y, decide, que su corazón negro de carroña, su cerebro humano y lógico, sus entrañas evisceradas y ferinas y su cosmogonía ética se evada del universo: suenan crujidos, se oyen cánticos mordaces y el viento miente a sus oídos.
El dolor es corona de espinas, lo se bien, es gruñido de noche, es candado sin llave, es golpe duro y sin aire.
Mira al cielo y mira al suelo, al hijo yermo y yerto. Mira al culpable, va hacia él.

(227) Metro

bonhamled 17/01/2008 @ 05:29

El metro es ese reloj tremendo que dice Cortázar.

El metro es la irrealidad de un vagón a un Austwitz desmejorado, un cruzarse incómodo de miradas, un correr indigno a buscar un sitio que no pertenece.

El metro es esa suciedad inexistente pero metafórica, esas voces robadas aquí y allá, esos calores y esos fríos inconvenientes.

El metro es el estar muy solo o muy juntos, es el estar muy lejos y muy cansado, el olor a sudor o a colonia pachuli.

El metro es un rastro de fuste de rosa, rígido, tiple, espinoso, duro y largo como una vida.

El metro cierra sus puertas...

(226) La era del guerrero

bonhamled 13/01/2008 @ 16:37

Mira el guerrero del largo cabello rubio el sol poniente y mesándose la cabeza augura un día venidero doloroso. Los congostos se hacen aún más estrechos y la vida es un camino pino hacia un precipicio.

El viento fuerte y duro le araña la cara y el guerrero, el hombre con la espada en la mano, piensa por un instante en el porqué del andar, el para qué y en el fin. Quizás esperar sería lo mejor o, mejor aún acabar ya sin caer en la cobardía del aferrarse sin dignidad a la vida.

El acabar vendrá pero el sufrir puede evitarse.

Mira el guerrero el sol poniente, se observa de forma nueva las manos, sin embargo aprieta la cabalgadura y sigue avanzando hacia la fatalidad, la incertidumbre y la mala fortuna. A fin de cuenta es un guerrero que vive para hacer la guerra, aunque sea a la propia vida y no cede ante lo predispuesto aunque sea por el destino escrito.

El tímido y pequeño oficinista despierta de la ensoñación instantánea en ese instante y da un paso atrás: El tren está demasiado cerca y ciñe la brida de su montura inexistente con una mano y con la otra el pomo de la espada herida en mil batallas que no está: Se siente dueño de su día.

(211) Ayer, en 1984

bonhamled 15/12/2007 @ 06:33

Ayer, en 1984 tenía miedo y hacía sol.

Ayer, en 1984 el miedo comía y se movía entre muebles y personas.

Hoy el miedo me rodea y asedia pero sigo mirando al sol.

Ayer, en 1984, el mundo era una cueva negra pero ilusionante.

Hoy, la incertidumbre se vuelve gris y usada, la ilusión se meteoriza.

Ayer el tiempo siempre era una oportunidad, hoy una gran traición.

Ayer las personas eran fuentes donde beber, hoy bebida ya digerida.

Ayer estar solo y estar triste era todo uno, hoy el estar solo es la simiente de dejar de estar triste.

Ayer estar mal acompañado incluso se agradecía, hoy el estar solo es la mejor, o peor, compañía.

Antes la verdad era matizable y clara, hoy es indiscutible y obtusa.

Ayeres y hoys, bastardos pensamientos de un deja vu eterno.

(209) El ocaso de las ideologías

bonhamled 12/12/2007 @ 05:46

Se pudo leer en el periódico el día siguiente:

"La reunión había sido muy dura, el dirigente principal de la sección marxista leninista pro rusa había pronunciado su discurso el primero. La respuesta a la intervención fue sorprendente por lo tibio y poco acorde a la unicidad de pensamiento, a la búlgara, anterior a ese congreso en el partido.
Los "tercermundistas", con la sección maoista y guevarista a la cabeza, realizaron la autocrítica de manera burda pero eficaz a la primera intervención. A todo esto, el sector troskista intentó intervenir en varias ocasiones, siendo acallado, desde su minoría, tildada de intelectual y, por tanto, burguesa. El jefe de la delegación disidente trostkista miraba al jefe de la sección marxista leninista rusa (visión Stalin, subsección Beria) y, sobre todo, a sus manos por miedo a un piolet tremebundo. Los visitantes esperandos: ni Berlinguer ni Cunhal, ni Carrillo ni Marchais ni ningún otro líder invitado pudo llegar a tiempo para consagrar la reprobación a la continua deriva socialdemócrata y revisionista que tenía el partido".
Mientras el comité central del partido comunista de almadormida (PCAL) discutía a voz en grito en la sede oficiosa de la bodega (los tres afiliados del partido sentados en la mesa), yo pasaba con algunos muchachos jóvenes camino de la era, a las afueras del pueblo, para jugar un partido de futbol en aquel día del principio, fresco aún, del verano.
Sabía, a ciencia cierta, que me perdía un momento glorioso de la crítica a Hegel por ..., o de la critica de Feuerbach por..., de la crítica de Marx por ..., o de la Crítica de Marcusse por ...., o a la Crítica de Heidegger por..... o de la Crítica de Sartre por..., o de la Crítica de Negri por..., pero cambié todas esas arquitecturas funambulistas por el vuelo de un portero a atajar una pelota (de un arquero para parar una bola) en un campo algo polvoriento pero que recordaba, en caballones, a la hierba y a las amapolas.
Mirando por la ventana de la tasca, al ver a la mocería encaminarse al campo de juego sin hacer caso a sus arengas, diatribas y discursos, los políticos supieron que el muro de Berlín había caído del todo y con ellas la mayoría de las ideologías que no fueran eclécticas y flexibles.

(209) El nudo Windsor

bonhamled 09/12/2007 @ 19:52

La vida es un nudo Windsor en quince segundos.

Demasiado bonito para lo corto que es.

Demasiado complejo para lo poco que sirve.

Demasiado lioso para hacerlo bien a la primera.

Demasiado sujeto al error como para no repetir.

Demasiado tiempo para algo tan nimio.

Demasiado corto para dar fe de como somos.

Demasiado demodé como para pensar que es trascendente.

Demasiado volátil como para no mancharse con cualquier nimiedad.

Demasiado oficial como para no ser provisional.

Demasiado de nosotros como para no ser mentira.

(197) Ucranio

bonhamled 25/11/2007 @ 08:05

Roja nariz en la cara

Ojillos claros, pequeños y burlones.

Polaco, ucranio o lejano.

Del trabajo al escorbuto.

De la distancia al llanto.

Emigrante: siempre próximo, siempre ajeno nunca prójimo.

(196) Pelea

bonhamled 23/11/2007 @ 20:32

El golpe, el desmayo.

La malvada hacienda de vacíos y aires.

La finta, el odio, el universo absuelto del todo o de la nada.

La vida, la muerte, la pelea como reconciliación olímpica, emancipación , revelación, redención.

El todo y la nada, la victoria, el denuedo, lo concertado y los yerros.

(195) El precio de la sopa

bonhamled 22/11/2007 @ 19:50

- Menard no sea gritón, no confunda, no rapee, no mezcle hielo y barrotes negros, no me deje inconcluso en el final del relato.

- Ande, acabe y recibirá un nuevo plato de fragante Borshka.