(194) La oración
Tras el gran aire postrose delante de la Santa Muerte
depositaba ofrendas y exvotos y pagaba un pequeño rezo.
Todos pedían para si, y uno, él, pidió para otros.
Microcuentos, pensamientos, ideas y descalabros en este camino sin luz hacia Damasco.
Tras el gran aire postrose delante de la Santa Muerte
depositaba ofrendas y exvotos y pagaba un pequeño rezo.
Todos pedían para si, y uno, él, pidió para otros.
Ay, Carrión, Carrión Donde estabas tu el día que las moscas llegaron a Aparicio.
Buscones, malvados, duendes sin oficio
¿Donde andabas cuando se apagó la luz?
Carrión se fue andando, anciano y turbado, el pasado habla con el presente siempre para dar dolor.
El hombre medio sale con su baja estatura y compra un periódico dictado.
La mujer estándar se arregla el pelo y en su casita en los suburbios espera el tiempo para aguardar. Espera una verdad que no se revela y una rebelión que nunca se dará.
Tan proteica es la vida desalada, sucedánea y aligerada que merece la pena vivirse. Las rocas son de mentira, el atrezzo conseguido, los papeles bien interiorizados pero es tan cómodo y tan agradable la somnolencia que mejor no sacudírsela.
La mujer estándar espera a su marido a la salida de las rebajas y el hombre cuenta, mientras ella ensordece, los problemas de la oficina, envidias, rencores y sonrisas rictus.
Los niños salen del colegio o van a la universidad mientras para todos sigue igual de narcotizado el rango de apreciación por la inane falta de interés.
La televisión vomita gritona consignas sabiamente entreveradas alrededor de consejos publicitarios y verdades falaces y faltonas.
El rubicundo Goush llegó al pueblo con su camioncito de baratillo. Enbelesaba por sus rojos cabellos y su casi albinismo.
Sus ojos azules recordaban el cielo que tanto que parecía encarnar e, incluso, campeonar pero, sin embargo dejaban en el último fondo una luz blanca, vivaz, fría e impertérrita que daba miedo.
No solo a los mayores sino a los niños. Su grito "Skoptzy" llenaba de terror y de mesianismo arrebatado.
Su fin, el fin, el fin de la comarca de Almadormida y de los sueños de los habitantes de Aparicio sería el fin de una era. El del conocimiento y la apertura. El de la ingenuidad y la vida. El del pensamiento y la luz. Otra luz más fuerte y más oscura lleno la región de malos sueños. La edad media volvió.
Telaraña entre dos juncos en el puente,
Cuando el aire que se vuelve fluorescente.
Bomba que arrasa y asesina.
El muñeco cabecea, Viento terrible y caliente.
No meio do caminho tinha uma pedra
tinha uma pedra no meio do caminho
tinha uma pedra
no meio do caminho tinha uma pedra.
[...]
Terrible separación la de los hermanos. Terrible el marcharse en ese amanecer turbio, húmedo y frío para batir el mundo con sus piernas.
El construirse lejanos, el dejar cada uno de ser al lado del otro para ser, encarnar, otra vez su familia lejos del otro.
Separarse, quizás duplicarse, reunirse para regenerar lo que se ha marchado, lo que les ha dejado. Unas veces llamado tiempo, otras veces llamada muerte, otras veces llamada distancia y siempre llamado lluvia interior.
Al final, roto todo nexo, o aligerado de plomos y espartos, vivir separados para, como planta en geranio, cultivar el contacto en celditas o jaulas pequeñas.
Ese sentir del separarse cuando se ha estado unido.
El hombre de otoño entra en la habitación oscura y gris con esa mortecina y punteada realidad de ocasos.
Gira mundos, como picaportes, estrangula aires e ilusiones y captura, aprehende, marchita, esclaviza para devolver chupado y con saliva medio digerido y bastante deteriorado, regurgitado después.
Este general invierno que llamamos otoñoo maiour gloria tempus, es el originador del ancla en tierra. De ese descocado y gravitacional arranque negativo para cada uno de nuestros actos, esa resitencia sin acción, ese imposibilitar el hacer.
La negación vestida de estruendo y retumbe.
Pasó un tiempo comiendo la tierra que supuraba dolores en el cementerio, sus lágrimas formaban con el polvo del paso y de la sombra de los nichos pequeños una pasta que se formaba en su boca y en sus sienes. Los guardaespaldas, a veces, tenían que llevárselo ahito y desmejorado a casa tras un día entero frente a la lápidas. Desearía estar al otro lado. Se buscaba y moría, moría cada instante deseando morir.
Lamiendo las lápidas, viviendo una existencia de dolor agudo sin esperanza, buscando sin encontrar, encontrando aristas en cada instante, sintiendo la muerte jugueteando pero sin el impulso fatal para tomarle. Retaba a la tormenta atado al palo mayor.
Esta es la historia de un deambulante por la ciudad mientras ve, parcelas potenciales, clientes futuros, financiaciones ,etc...
Andaba por la calle Preciados, por la calle Serrano, por las calles que rememoran un pasado cercano de virulencia comercial.
Veía aquellas señoras con necesidad de compra de cosméticos o de bella ropa de celebración. Aquellos señores querrían, sin duda, uno de mis artículos, productos para el vehículo, interesantes colecciones de libros o incluso zapatos italianos de importación. No se nos olviden los niños, educativos juegos, didascalias estupendas que signifiquen alfaguaras de conocimiento para su mente párvula.
El señor adulto, la mujer mayor, el militar con graduación necesitado de un producto para limpiar su sable, el jovencito para regalo de novia, los vehículos para mejorar sus neumáticos, su motor, sus prestaciones, la calle que precisa, sin duda más papeleras, bancos, lugares. El bar que carece de las nuevas unidades de vasos de diseño para distinguirse de los demás, aquella floristería que precisa de nuevas remesas de flores exóticas y utópicas con el que hablar y hablarse con las personas.
Veo y miro, desde mi actual poquedad, un mundo donde comprar y vender.
Un mercado eterno y contante donde nos ubicamos y nos colocamos todos como en un juego.
La pena es que ya no vendo nada. Perdí mi negocio, mi vida y ahora deambulo por las calles del comercio Vvendo negocios que no haré porque, ya nadie me compra a mi en mi consunción irremisible.
Aún así, pobre, desarraigago y sucio, sigo creyendo: vendo, vendo, vendo.