(291) Sección técnica 17. Gazales
Gazales de la vida, entelequías mentirosas.
Microcuentos, pensamientos, ideas y descalabros en este camino sin luz hacia Damasco.
Gazales de la vida, entelequías mentirosas.
Con esa fuente de efervescencia biológica y absurda pretensión de inmortalidad os levantáis.
Sacudís el mundo con una mano impertinente y dais esa envidia que nos da a los demás el hecho repetido y cansado.
Una envidia sin sonrojo o, quizás, solo maculada por el arrebol de los ojos lascivos.
Juventud madura, madurez nínfula, fortaleza casi inexpugnable, la juventud.
Toda una orquesta de desconocimiento apellidan a vuestra donosura terrible, vuestra fuerza incontenible, vuestra realidad sin anclas del pasado.
"Chu, cu chú", recupero el Metro con el dolor de espalda, con olores y con tristezas. Con esa limpieza sucia de donde hay mucha gente.
Recupero el cansancio y en traquetreo no se si verdadero o falso.
Recorro los trastes/traviesas del reloj entre minutos, cuartos, horas, escondido y enterrado en un ruido amusical, en genealogías atómicas, en coreografías conocidas, en gruñidos, alguna risa extemporánea, en un mirarse incómodo.
Pii..., "¿Cuantas quedan?", "¿Por favor me deja salir?", "¡No empujen!", "¡Guarro!", "¿Y tu que miras?", "¡Ya no hay educación!", "Y las vacaciones que?", "Es un pelota apestoso". Carreras inútiles por un asiento, perdidas de dignidad, mucha gente en poco espacio, mucha vida en poco tiempo, mucho dolor y poca resistencia, muchas lápidas y pocos canteros.
Vivir dentro de un reloj, ruidos de dragones escupiendo vapor, pequeñeces sulfídricas, quimeras de amplitud, vacaciones, sol y aire puro.
Piiiiii.
La vida sonríe en cierto sentido:
No me quejo y vivo bien.
Lloro mi desventura y sus conjuntos
mientras ceno, como y desayuno
Mañana me compro un paraguas, pasado un submarino
Leo libros, medito y veo cuadros en una puesta de sol
Me dirijo al futuro como a una heladería
El pasado se aleja de mí.
El optimismo pinta la vida de color..
Pero solo le da una mano:...no eficiente
Sonrío en un rictus irreal: alegría y optimismo
En este punto repaso el texto y digo, no es endecasílabo ni optimista
Pero ya hable cien veces de lluvia, de Munch y de dolor:
Doy el título por bueno
Me fui corriendo hacia el, hacia Calamaro, si. Y cuando llegué a su altura. Todavía cansado del concierto recién terminado.
Le jalé de la chaqueta y le forcé a mirarme. Sorprendido ante la violencia pero esperando mi guiño, exabrupto o francachela.
Le espeté con algo de agresividad ingenua:
¡Pero, pero...no se da cuenta de que cuenta la realidad!
La poesía quizás ese veneno indeseable, la poesía quizás esa herradura atada con un solo clavo. Ese verano que no debió empezar ni tiene con que acabar.
La poesía, aquel plato de lentejas de Jacob, aquel rayo al publicano de Tarso, aquel abrirse el cielo, aquel aroma mefítico pero clarificador.
La poesía, aquel mordisco en la parte baja del corazón, pulmones, higado. La poesía, aquella sensación transmitida a traves de la tela gruesa de cocina cuando se agarra una tetera bien caliente.
La poesía, el olor de la alcantarilla y de la muerte inmunda. La poesía: el hambre y la roña mientras el oropel y lo adiposo.
La poesía el amor cuando no es estático, cuando daña y duele, cuando no es felicidad que meliflua se escapa como cohete. La poesía excremento de bello color.
La poesía el reto aterrador al tiempo, a los poderes y a la injusticia: siempre molinos, siempre vientos, siempre aire, siempre éter.
Mi padre, ya en el recuerdo, se me manifiesta con una pátina gris y dorada viejo de una pequeña decepción, de una frustración, de un miedo púrpura.
Esta sensación acrecentada por el tiempo nace de una adopción del mundo en el que no fue invitado o en el que le fue negada la entrada: a pesar de estar en él. Creo que esta sensación, siempre a los ojos de un niño y siempre alejada de cualquier desapego hacia mi me construyó una lógica y una logomaquia que me ha costado reconstruir. Como si fuera un cristo en un desierto eterno.
Por eso miro al mundo con un cierto recelo pero, también, con la sensación de que tendré que tomar lo que quiera, nadie me lo dará, y con una mirada, algo airada, al cielo del futuro, no hace falta que venga hacia mi, iré y lo conquistaré.
Es un poco tonto el pensamiento y, también, un poco adolescente pero esta forma aleja ese pensamiento triste y de avalancha de tiempo que me quedó en la sensación de mi padre, ya frío. Solo quisiera no tener miedo, miedo al tiempo, miedo al sueño, miedo a la realidad, miedo al miedo,.. no se si lo conseguiré.
Soñó la rosa,
un día, soñaba en hielo.
Los tristes paréntesis de sus hijos rendía en el suelo.
Soñaba el dulce, dulce de leche,
libaba sueños.
Hablaba la madre,
hablaba el padre,
urdía vuelos.
Terminaban andando y los sueños
Acababan silbando,
Rendía puertos,
Mataba albatros,
Moría pequeño.
Un paso acompasado mientras el cielo me muestra sus nubes de tormenta.
Dos pensamientos se entrelazan con el ruido del andar: la justicia y el tiempo.
Tres días sin ver gente es demasiado tiempo o quizás demasiado poco.
Cuatro oraciones en una vida, mezcladas con ira, desesperación, dolor y fe.
Cinco veces en un mundo se abrió un poco la tierra y el cielo, luego se cerró.
Seis mil muertos al día en causas predecibles y evitables y sin embargo...
Siete días para cambiar un mundo falta una llamada o mil gritos de muecín.
Ocho, hereda lunático noche y vida, ignoro su porque, presiento su llegada.
Nueve, finisecular término de mi mano, sabe a tierra mojada y a debe/haber.
Diez, el final del camino, el final de la vida, el comienzo del sueño y del otro.
Ecuaciones de mi vida.
Matemática de Leibniz y de Newton.
Física de Ptolomeo.
Vida de Aristóteles y Stoia igualitaria,
Girondinos, jacobinos y mucha guillotina: donde me siento yo.
Releo y miro. Y releo. Y pienso y pienso.
La migraña se apodera de mi cerebro.
El dolor llena de estrechez mis hombros... cualquiera....
Ni hablo ni escribo.
Grito, resentimiento y lágrima.
Lloro y se me abren las carnes...
Como y cago, seguro, seguro.
Hasta que muera , ¡claro!
Respiro un aire ponzoñoso y expulso, a veces, pura ambrosía del aire... no lo entiendo pero lo asumo.