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Categoría: Ajenos, prójimos, otros

(237) La tertulia

bonhamled 06/02/2008 @ 19:27

La propuesta era curiosa y, al tiempo tentadora. Ignoraba, entonces que entre los que se encontraban en esa mesa de reunión, tertulia y habladuría había quien tenía ese poder. El porque tenía ese poder y que hacía escuchando a quellos escritorastros, pintorastros, culturastros no se conocía. Quizás el lo conociera con su omnisciencia difusa.

Entonces me decís, que entre elegir conocer a Dios o conocer a otra persona, preferiríais casi sin duda conocer a Dios.

Se rasco su barba rala y blanca y luego la cabeza, con el vitiligo incipiente de una vejez no tan incipiente.

El docto profesor pensaba muy rápido mientras quien habría de concederle cualquiera de los ejemplos hipotéticos esperaba, como esperaba cada vez que se sentaba allí con el silencio y con la admiración por aquel pequeño gran sabio.

Buen, si suponemos que Dios existe el poder estar delante e incluso preguntar podría ser muy interesante aunque su voz, su conocimiento, sus ideas y su razonamiento pudiera ser, al menos, tan ignoto e inextricable como su mera existencia o no para los que aquí estamos.

Por otro lado si Dios no existiera, el volver a la tierra después con las manos llenas de nada, con la certeza casi inmoral de que nada hay, ningún principio rige y solo la benevolente querencia del ser humano por redimirse es lo que ha construido un mundo artificial de moral, religión, comportamiento y ética.

Sin embargo conociendo a otro ser humano, cualquier, y conociendo de su sentir, de su saber, de su existir y de su devenir podríamos, en último caso y si tenemos tiempo suficiente extraer, extrapolar o, incluso, definir por similitud, cercanía lo que nos une, lo que nos hace juntos, lo que pudieramos tener de lo mismo.

En esa situación de conocimiento múltiple, más allá de los sentidos, y más vinculado por las sensaciones no empiricas que por cualquier otra cosa. No se me pregunte solo ese ser otro puede explicarse siendo otro y nunca he sido otro, si acaso uno otra vez y de ahí he obtenido que se siente y se ve otras cosas y otro mundo.

Como digo siendo algo parecido, conociendo se podría conocer lo que tenemos de común. Ese común podría ser muchas cosas entre ellas el vínculo inicial, cotidiano, no vinculado a la cultura ni al desarrollo intelectual sino a lo más orgánico. Por abundar, indiquemos que eso le podríamos llamar Dios o naturaleza o coincidencia, quizás.

Ese “Dios, naturaleza o coincidencia” sería, necesariamente existente, a diferencia del caso anterior. Y solo la posibilidad de conocer, de admitir la presencia de un ser supremo con argumentos diferentes al primario verlo pero que igualmente podrían llevarnos a la conclusión sin el desarraigo instantáneo ni la incomprensión de enfrentarse el gigante lo harían, si, quizás mejor.

Creo que preferiría conocer a otro semejante desde dentro y siempre y cuando no significase su menoscabo y, mucho menos su muerte. Esa sería mi elección, el pastel o filete que puedo comer: Ver el mundo desde dentro de un semejante.

El nervudo, algo achepado y sonriente caballero del fondo reconoció la bondad del razonamiento y de esa grandeza de enano que gobernaba, por desgracia no muy abundantemente, a los seres humanos. Se dispuso, puro pensamiento, a conceder esa capacidad.

El mundo se paró excepto para el profesor y escritor frustrado. El mundo, el café, la mesa blanca de mármol de la tertulia acabaron calladas y silenciosas como en una congelación. El tiempo se paró, “se paró”, y solo pudo ver en este acontecer polidimensional al taciturno, socarrón y siempre agradable farmacéutico del final. Sus chistes, sus viales extrañísimos y su sincera y sencilla vida le hicieron acreedor de esa mesa de comentario letrada pero no hasta la sedancia, especialista pero no hasta el aburrimiento.

Ambos mirándose, sorprendieron el tiempo con su charla. El farmacéutico le explicó su situación y lo poco común que era que él tuviera ese interés por un humano. El profesor no creyendo lo que veía, hace un instante todo era bullicio, tintineo de botellas y tazas y frases solas aquí y allí en el café. Ahora el silencio total solo se llenaba de la voz profundísima, no la recordaba tan profunda, y amable de su amigo. ¿Era su amigo?, no cabe duda de que si.

¿Quién habrá de ser la persona que elijas habitar?, ¿Cuánto tiempo la habitarás?, ¿Cómo prefieres que esto se haga?

El profesor con su mano en la barba y un poco más de miedo de lo normal se volvió a rascar la cabeza, vio inmóviles a sus amigos y el silencio que como aguacero había y se levanto algo sobre la silla.

No tengas miedo, amigo, no tienes nada que temer. ¿Cuál será tu elección?.

(224) La ventana

bonhamled 07/01/2008 @ 19:14

Con mucho cuidado enciendo la televisión.

Esperando encontrarme a Elbereth escribiendo y leyendo o quizás a Chan viviendo. Sin embargo me encuentro una ralea indecible de personas negadoras.

En esa negación me pregunto y pienso.

¿Soy yo el que me escandalizo viéndolos o ellos al verme a mi perder el tiempo... ?

(223) Fotografías ejemplares: Libros

bonhamled 05/01/2008 @ 17:34

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(207) Mentiras lectoriles

bonhamled 08/12/2007 @ 06:58

“En Egipto, a las bibliotecas se las denominaba “tesoro de los remedios del alma”.

En efecto, curábase en ellas la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y origen de todas las demás”.Jacques Bénigne Bossuet

“Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica” Jorge Luis Borges

“Si cerca de tu biblioteca tienes un jardín, no te faltará nada” Marco Tulio Cicerón

Un intelectual es el que va a una biblioteca incluso cuando no llueve” André Roussin

“La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible” Jorge Luis Borges

“¡Cuánto hay en la biblioteca sobre lo cual podría escribirse «para uso externo», como en los frascos de farmacia!” Alphonse Daudet

“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo” John Steinbeck

“Una casa sin biblioteca es una casa sin dignidad” Anónimo

“Para instalar una buena biblioteca particular se necesitan dos cosas: un amplio círculo de amigos y una mala memoria” Georg Thomalia

“El destino de muchos hombres dependió de tener o no una biblioteca en su hogar paterno” Edmundo D’Amicis

(205) Historias

bonhamled 05/12/2007 @ 05:28

Se enciende la luz:

El artificiero pone una bomba de tiempo en el estrado del Areópago.

Tiembla Moisés ajeno a gineceos. Espera entre taludes y bambalinas.

La tremenda pajarera albergará a Humbert, a Harry Haller, a Septimus, a Diego o a muerte.

El escritor quizás solo escribe el guión y da la luz.

(203) Láminas de pájaros

bonhamled 02/12/2007 @ 06:36

Observo láminas de pájaros

Con todo su detalle vano de plumajes, tamaños y características

Su linneico nombre me lleva a pasados de oscuridad y negación.

Por eso prefiero el vuelo

a la plasmación cobarde del dibujo aterrado.

(200) La mala suerte

bonhamled 29/11/2007 @ 05:47
Los últimos pasos del condenado hacia el paredón los dió sin mirar ni a los guardias, ni al juez que daría fe, ni al verdugo ejecutor ni tampoco pensando en sus presuntos delitos. Tuvo un arrebato de mirar hacia el aire, airado, pero desistió ante el temor supersticioso, miró al suelo y entre el terrizo y ceniciento suelo bajo su mirada en la madrugada fría sintió que el fragor interno de su vida se deshacía en instantes.
Pensaba en su mujer, llorando tras su desaparición, y en su hijo, hijo de la cebolla, que no le recordaría, y a su familia: una olvidándole y otra queriendo no olvidarle.
Según se acercaba con sus zapatos viejos, su chaqueta raída y su andar torpe y arrastrado a la pared meridional y metafísica, soltó una lágrima que fue como un cántaro entero de alabanzas, preces y oraciones. En ese momento el cielo del amanecer se abrió, un instante, y se obró el milagro: antes de llegar al lugar de la ejecución había muerto (ataque al corazón según certificó el doctor).
El verdugo se preguntó si cobraría, el juez pensó en lo que ocurriría si se demostraba envenenamiento, el jefe de policía pensó en la forma de convertir eso en una huida a la policía y no en una tortura sofisticada, los funcionarios se persignaron y miraron al cielo, el funerario ni rebatió ni refutó, solo constató. El muerto se fue a la otra vida durmiendo y soñando que se levantaba junto a los suyos.

(199) Preces

bonhamled 27/11/2007 @ 20:15

El gremio de teñidores de lana, sastres de frío y fabricantes de abrigos convocan al pueblo de Aparicio, y a toda la comarca de Almadormida, a preces por la pronta llegada de las beneficiosas lluvias y los parámetros metereológicos más adecuados y acordes a la fechas invernales en la que nos encontramos.

(198) El actor que huye

bonhamled 26/11/2007 @ 20:02

Peñagaricano repetía el texto afable y diligente en su operación actoral:

- "Mirarse y no encontrarse" - Decía taciturno y torvo.

- "Reía como paloma al vuelo" - y, dando un salto, hacía un mohín hilarante.

Un papel por fín tras tanto tiempo, tras escapar a dos o tres infiernos y volver, viendo los alrededores de Florencia, a su Damasco particular.

- "Mirarse y no encontrarse".

- "Reía como paloma al vuelo".

Gracias tenía que dar por esa puerta reabireta al solar inmenso de su talento. Talento ennegrecido de vejez, deterioro y duda.

- "Mirarse...".

La función, la principal, el último gran ensayo, la eyaculación onánica postrera de nervios e inseguridades sería el jueves. Ensayos y repeticiones, angustias y falta de profesionalidad, entradas para amigos, primero negadas, luego goteadas, llamadas telefónicas, sonrisas y mariposas: Un clásico de las vísperas.

"Peñagaricano volvía", el tipo de letra del cartel anunciador le daba algún cícero de más que al resto de secundarios, los inminentes próximos primeros actores.

El teatro, la mentira bien contada que recrea, para crear, la verdad vive de egos pequeños, maquillaje, banbalinas que es una cosmogonía imperfecta o, mejor aún, una logomaquia de espaldas al mundo cotidiano.

Peñagaricano pidió adelantos, reconcilió personas, amistó directores de sucursal, reunió fuerzas, desdobló críticos.

El jueves por la mañana, dos horas antes del gran ensayo general, Peñagaricano veloz y nervioso tomaba un tren. El traquetreo le llevaría, sin duda, a la muerte.

(181) Longa noite de pedra

bonhamled 23/10/2007 @ 04:46

LONGA NOITE DE PEDRA

No meio do caminho tinha uma pedra

tinha uma pedra no meio do caminho

tinha uma pedra

no meio do caminho tinha uma pedra.

[...]

CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE