Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Categoría: Cartas, misivas, epístolas

(355) Golondrinas que hacen verano

bonhamled 26/04/2009 @ 08:43

Se alejaba, quizás esperando esa última oportunidad, ese grito, esa sorpresa. Su relación estaba tan muerta como este verano que se entreveraba de aires fríos.

Ella continuó esperando esos pasos apresurados, ese asirle y buscar una solución. En su bolso sonaba como una excomunión el tarro casi vacio de ansiolíticos,

El parque del retiro de Madrid empezaba a pintarse con los añiles tardíos, bermellones y violetas del atardecer cuando ella se dirigía a la puerta. Caminaba con más lentitud de la requerida junto a la valla que delimita el estanque vacío y enfrente de ese monumento ostentoso y demodé a Alfonso XIII en el que retumbaba algún tambor africano aún. Detrás aparecían caídas en un suelo limpio, ilusiones marchitas, esperanzas de futuro en un país extranjero, y dolores y ausencias, muchas ausencias grises de color ámbar y amarillo. Marchándose recordaba dolorida aquellas ausencias gigantes que como en un queso de Gruyere imaginario y absurdo habían acabado por ocupar toda una porción de su vida.

El quedó en el kiosko en la esquina del estanque del retiro, sentado, pensando, rascándose la cabeza, arrepintiéndose sin contrición de su no estar, de sus deslealtades, de sus traiciones en el palmo recoleto de la relación, de la tristeza de nunca dejar de estar triste. Miraba la tarde muriendo y, al tiempo, la marcha de quien fue su compañera por más de diez años, de exilio, de lucha, de penurias, de alegrías pero sobre todo de superación. Todo ese pasado fue rebasada por la frase espetada que repetida marcaba un tiempo de metrónomo nuevo pero arduo.

  • Esto acabó, Leo.

Ahí acabó, sin la pasión de los reproches ni la duda de la razón. Sin el tiempo de las reconvenciones, cambios de normas o esa especie de resaca terrible de chocolate recalentado que son las segundas oportunidades. El fin de un amor atlántico y pacífico que se había quedado sin inclusas que lo contuviera y sin noches estrelladas donde imaginar otro mundo, en otras latitudes más amigas. Quizás otras circunstancias en otro momento hubiera tenido otro resultado. Pero también hubieran sido otras personas y, probablemente otro el escritor y otro el cuento.

Ella se fue, el apuró el refresco ya bebido y, casi como dando naturaleza a la separación cardinal se marchó paseando hacia la estatua del ángel caído. Metáfora y epítome de una situación real, sus sueños se cayeron, su vida se tambaleaba en la fría y madrastra patria España.

Ella lloraría días y noches, querría cambiar de trabajo, lo conseguiría, y al final desaparecería como en un cuento no ocurrido. El intentaría no coincidir en la casa que aún compartían, abandonar ese hogar mercenario y caro en un barrio dativo, barato y emigrante para comenzar una nueva vida en un nuevo barrio dativo, ajeno y emigrante. En su piel todavía restañaban sutiles de tiempo la luminosidad terrible de las heridas de una dictadura no olvidada, quizás solo escondida tras los kilómetros de una emigración obligada, una separación forzosa y una extranjería sobrevenida.

El nácar de las pieles, el jade mezclado con los aceites de la superficie de contacto entre ambos, el dulzón acento y el pelo negro quedaba varado como esas barcas de bajura del estanque a sus espaldas. Los surcos centeniales de la vida y las dudas, miedos, respetos, sorpresas y alegrías quedarían detrás sin dejar de estar presente ni un instante del metrónomo marcado por “Esto acabó, Leo” y como escritas en un libro de cuero, tiempo y relojes.

Comenzaba una nueva vida mientras el día y el verano acababan. Las gaviotas y las cigüeñas ya anhelaban otros nidos y otros tejados lejos de la ciudad.

(351) Ordeno fotos antiguas

bonhamled 02/04/2009 @ 18:53

Selecciono, busco y ordeno

Como encontrando una clave para el pasado,

como encontrando la dovela de la arquitectura del universo

Busco, ordeno y compongo

Entresaco de la nube del pasado y construyo.

Constructo de melancolía, nostalgia y tiempo

Construyo un pasado que ya lo es ¡y mucho!, bidimensional, olvidado en algunos extremos.

Selecciones para mi memoria, retazos del pasado en forma de fotos pendientes de decir aquello, escondiendo tras un gesto lo otro, anudándosenos en el cuello como una serpiente no virginal.

Es el tiempo de organizar las fotos, quizás de intentar reescribir la vida, siempre de revisitarla con un ánimo no tan lúgubre como de constumbre.

(326) La hora tatuada

bonhamled 21/12/2008 @ 19:35

Toma notas en la reunión.

Los alemanes indican su punto de vista, los milaneses, por italianos indican otros puntos de vista. Projectos, inversiones, soluciones técnicas, tecnológicas y científicas.

El joven director técnico toma notas.

El avión de vuelta a Milán sale pronto. Primo se remanga rápido la manga para ver su reloj. En ese gesto los reunidos observan los números tatuados:174517.

La reunión es otra.

(315) Aceros biselados, hormigones achaflanados, maderas taladradas

bonhamled 24/10/2008 @ 19:28

El hormigón se hace viejo, la madera se pudre o se pierde, El acero se convierte en endiablado óxido bermejo.

La pintura se descascarilla y asoma el verde, el verdín infame, pendejo.

Yo paso el tiempo, sabiendo que soy lo que parece, y detrás está el tiempo.

(294) Primaveras interiores

bonhamled 17/07/2008 @ 05:38

El cuerpo guarda su carcasa estimada y férrea.

Dentro un universo vive estaciones, músicas y gruñidos.

Dentro de mi vive la primavera del cuento, el invierno

del frío, el verano de la canícula y el otoño de la vida.

No es un gato lo que se persigue, sino un sueño inasible,

inmarcesible, intrincado e inextricable.

Es este conocer el eco interior que no retumbe fuera o, quizás

el evitar que la varahunda exterior quiebre una querida quietud.

Esto es lo que veo sentado al portal de mi casa interior en una

primavera soleada que aparece y amanece.

(291) Sección técnica 17. Gazales

bonhamled 02/07/2008 @ 19:12

Gazales de la vida, entelequías mentirosas.

(283) Endecasílabo optimista

bonhamled 14/06/2008 @ 06:28

La vida sonríe en cierto sentido:

No me quejo y vivo bien.

Lloro mi desventura y sus conjuntos

mientras ceno, como y desayuno

Mañana me compro un paraguas, pasado un submarino

Leo libros, medito y veo cuadros en una puesta de sol

Me dirijo al futuro como a una heladería

El pasado se aleja de mí.

El optimismo pinta la vida de color..

Pero solo le da una mano:...no eficiente

Sonrío en un rictus irreal: alegría y optimismo

En este punto repaso el texto y digo, no es endecasílabo ni optimista

Pero ya hable cien veces de lluvia, de Munch y de dolor:

Doy el título por bueno

(274) Carta a Chabuca Vargas

bonhamled 20/05/2008 @ 19:41

¿Quien le quita la razón a esa Chabuca declinada de Isabel?

¿Quien se atreve a ir del puente a la Alameda o, quizás, siendo mocita y rondada por un caballero de fina estampa, no recordarla?

¿Quien va al Perú sin cabalmente conmemorarla y tenerla en mente?

Es como dejar México sin llevarse algo de Chavela, otra Isabel declinada y reclinada.

Dejarse el tequila en tratos con una tal Macorina, en noches de llanto y hombría, en días de tristeza y femineidad, con cantos de rugido de revolución y de polvo del camino y de noches sin fin y de amores con fin de hierro.

Viajar y cruzar un océano de cuatro viajes desde la vieja Europa o, peor aún, cruzar un mar grandísimo con olor a motín sin traerse estas isabeles, declinadas, cantadas, hemistiquios de la realidad americana y real es un delito de lesa vida. Renegar de una vida de sal, alumbres y amarguras por una vida sosa como la calabaza jóven.

(262) Carta al poeta abierto/muerto

bonhamled 19/04/2008 @ 06:09

Carta rendida al poeta muerto.

Bonhamled poetastro de tercera y pensador de dos divisiones más abajo expone:

Usted Ocasiona al morir los siguientes hechos taumatúrgicos y casi de cocinero que perjudican a todos los ciudadanos y a algunos, como yo, en especial. Los hechos que se refieren al perjuicio son los siguientes:

Las palabras son avispas.

Las palabras se vuelven goznes, umbrales, esquinazos, filos romos.

Las frases son piezas rotas, mecanos mezquinos, trébedes sin olla.

Las frases son papel pautado sin ser camino del fuego.

Los poemas dejan de existir. La poesía murió podrida.

Los poemas destilan una bilis petrolífera.

La poesía se convierte en cenáculo de interesados.

Es el día en el que muere un poeta, el primero, el último, el mejor, el peor.

La luz del mundo tiembla, como en vela ante ventana inoportuna: Guiña, mengüa.

El después puede llegar a a ser equivalente pero nunca igual.

Poetas muertos, planetas muertos.

 

Por eso le ruego que se abstenga de morirse sin las suficientes aprobaciones, compulsas y habiendo presentado los informes pertinentes. Es mucho el daño que hace, es mucho el desasosiego que crea, es muchísimo la alegría que da a quienes nos quieren gobernar.

Atentamente

(192) Verdades

bonhamled 18/11/2007 @ 06:31

¿Tu verdad? No, la Verdad,

y ven conmigo a buscarla,

la tuya, guárdatela”

Antonio Machado