Claro, no me moriría, no sería un patético Romeo o una desgraciada Cleopatra: Viviría.
Pero ¿Cómo?
Quizás los días no comenzaran con luz sino mantendrían una oscuridad eterna.
Puede que lo me mueve a dar un paso fuera deleznable, escaso, pobre, no se si lo daría.
?Para que buscar el engaño espejismo del futuro?, quizás el pasado sería mi patria nueva.
No buscaría en las personas una forma de conocer las verdades sino en estar solo, escondido.
Puede que descuidara el aseo, la lectura, el pensamiento y me recogiera en oasis de daño.
Pudiera ocurrir que me volviera violento o quizás tan laxo como para no desear nada.
Seguramente mi cuerpo sería muchísimo más enemigo, buscándome en encerronas y emboscadas.
Mi cerebro volaría como cometa sin hilo, loco y cuerdo, lejano y cercano, sin hoy ni mañana.
Puede que, al fin, me enemistase con el mundo, como el mundo se enemista conmigo.
Viviría alejado de todos cuando, probablemente, solo quiero vivir alejado de mi mismo, de mi mismidad.
Enfermaría de soledad, esa enfermedad tan triste, que son todas, que se reencarna en todas.
Viviría solo como forma básica de renunciar a un vivir que se hace ajado, agresivo, picante, ácido.
Miraría a un Dios o a un Diablo para recuperarte, para vivirte, para tenerte, para sentirte.
Puede que secara las lágrimas hasta ser rocas, tristes, presentes rocas.
Te buscaría quizás en rasgos de otros, en gestos de otros, palabras, sombras, guiños, tornasoles
Solo, loco, sucio, enemigo, violento, estúpido, débil, llorón, enfermo, fementido, delirante…
Puede que el denominador de todo esto sea la muerte.
En ese caso, si. Si te fueras para siempre, si te marcharas, si murieras, moriría yo.