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Categoría: Gritos

(157) La paja y la viga

bonhamled 04/09/2007 @ 20:05
Veo, desde la atalaya autista de mi andar por la ciudad, como un joven algo pagado de si mismo, solidario al menos en superficie, oyente y hablante a un vagabundo, un desamparado de la sociedad, un desheredado de la comida de Pantagruel de algunos de nuestra sociedad. Me pierdo la primer parte del escaso dialogar. Recuerdo un robado:
- ... como sigas así te vas a matar....
El pobre, sorprendido exclama: ¡Anda, la hostia! como un exabrupto cotidiano sorpresivo al que le queda poco por sorprenderse.
Se marcha el más joven con la razón azotadora. Queda igual el pobre. Igual de pobre. Igual de solo y algo más zaherido por el prójimo que le trata como minusválido social.
Sorprende que el Sócrates no solo ha de soportar, Diógenes, las miradas, el asco y las miserias de la sociedad: Además desde su puesto pequeño ha de soportar los grandes púlpitos de quienes escarban y tienen  más y más en común con la miseria y la inmundicia. Lo que ocurre que no es mala suerte, adición o borrachera sino pobreza moral, que es cosa diferente.
Como digo, no solo habla el asco sino que, además, en la voz párvula del joven, antes solidario, la sociedad se arroba y arroga el derecho a asaetear con moralinas, amenazas, metempsicosis y términos terribles.

Una leyenda, una sorpresa, una mala interpretación, ojalá, un disparo en la nuca, una miseria que se escapa por la calle y se deposita en huecos y esquinazos

(154) Hagiografías y martirólogos

bonhamled 02/09/2007 @ 07:25

Muere Francisco Umbral y todo el mundo le reconoce la calidad como escritor y como periodista.

Muere Francisco Umbral y todo el mundo reconoce la escasa calidad humana sorprendente en comparación con la calidad humana y de periodista.

Como si algo tuvieran que ver.

(151) La pistola blanca

bonhamled 30/08/2007 @ 06:34

El cuidado sutil que empleo en desmontar poco a poco y lentamente cada una de las piezas de la Walter PPK de 9 milímetros para luego pintarlas de ese blanco variado denota que no solo era el negocio chusco lo que llevaba a Venancia a su destino.

La pistola con ese gris oscuro, casi de forja, menestral y asesino se convirtió en una mezcla de colores blancos de más o menos brillo, nácar o desgaste. Por ignorancia o, quizás, en resurrección y redención acabó siendo un arma blanca de fuego.

Los policías se sonrieron al ver el arma percutida y la primera justificación, burda, de la mujer, pero sin embargo y mirándose se dijeron:

- Sin embargo la bala es de plomo.

Venancia lloraba su mala suerte, eterna, continuada, como en soneto. Mientras el marido con el disparo descerrajado en la mandíbula agonizaba como un animal muerto. El arma blanca, y el tiempo para vivir su pena, para dejar de sentir los golpes, para volver a ser una persona, para pintar un mundo gris, negro, agresivo y arisco de un blanco virginal, aún defectuoso, iniciático y nuevo.... aunque se manchara de un rojo después que fue jugo de la baya de un amor de otro tiempo.

(150) El mazazo

bonhamled 26/08/2007 @ 19:23

Un día, frío y no muy lejano, sentí un golpe de maza en la cabeza. En realidad fueron dos golpes que por suerte y desgracia sentí vívidos y eternos de eco en mi cuenco de huesos que es la cabeza.

Un golpetazo en el parietal y en la parte superior del frontal me robó el sentido durante unos buenos meses, años, y el aire quedó capturado en algún neumotorax sin prognosis. Sin buen sentido y sin aire anduve por el mundo durante mucho tiempo buscando una redención o una perdida irremisible del alma; ninguna de las dos me fue concedida.

El martillo, la maza, era de madera astillada quizás, se clavaron en la cabeza con esa inoportunidad de lo que no viene a cuento. Puede que fuera de goma falsamente blanda o, quizás de acero terrible y machacado pintado de un color azul metálico desgastado y orillado de óxido.

El golpe resonó, retumbó, redundó, rompió, rasgó y se repitió en mi cabeza y me dejó un resabio amargo como de boca cerrada de borracho. Heredé del golpetazo una sensación reverberante de tañido terrible, volteando mi cabeza, como melena de campana, y moviendo mi cuerpo como triste accesorio de una vida golpeada.

Aquel día, el del golpe, era un día como otro cualquiera, se acercaba, arracimada de frío, la navidad. La noche era enemiguísima, el día apenas inocente. El mazazo, el dolor, se apuntó, se sugirió, se sintió leve como picadura pero, luego y al poco, agudo para abrirse como una flor de daño estupenda.

Y sorprendente, maldito y maravilloso se abrió como un abanico para dejarme un dolor que era fractal; generando más y más estructuras, raíces, víboras e hidras de dolor que desde la cabeza, lugar del golpe, se dirigían al corazón, a la razón, a las vísceras, a la sombra y al nadir del ser. Era el desarrollo de aquel duelo nacido del mazazo de metal, era una cueva de podredumbre que se escondió en mi ser, era un yo al que abominaba, era un otro que nació en mi como una alfaguara sin parada.

El frío debió acordonar y atosigar a la sangre, no se vio, también a la vista, al cielo y al futuro y, así, me quedé casi ciego, mirando un cielo vacio que nunca escuchó y con un pie en una nave que se escapaba corriendo hacia el pasado.

Era un día como otro cualquiera, un catorce de diciembre anónimo, un día de mucho frío y mucho desasosiego, un día normal, bueno, en realidad no tan común ni anodino, coincidió con el día en el que murió mi padre.

(149) Migraña

bonhamled 24/08/2007 @ 05:33

Por el centro del ojo veo un quebrarse de espejo, una rotura difusa de la realidad, un avenirse un dolor dañino, una confusión que rápido se disipa.

En pocos minutos, en apenas un suspiro, el cuerpo se me rebela, se me vuelve enemigo. Se desata un dolor intenso con la pasión de un tormenta. Le veo acercarse por el extremo del ojo, una estrella de daño que brilla y duele, como un golpe de látigo o una magia malvada.

Luego el despropósito, el dolor como de golpeteo de yunque, el daño de la luz, el sonido, las personas, la existencia, un dolor explosivo que anula. Golpeteo, respiración, calor y frío, vómito y ganas hasta la úlcera, algia y nerviosismo, crispación.

Migraña o quizás vida ¿Quien lo sabría diferenciar?

(142) Instrucciones ante la muerte de la madre

bonhamled 26/07/2007 @ 05:24

"Siento muchísimo esa perdida, singular, interna, que menoscaba los cimientos más personales del andante, que hace perder brújula, manta, agua y destino.

Lo lamento mucho y espero que pronto puedas recuperarte: "una madre es una madre y a ti, aplicable a todo el mundo, te encontré en la calle".

Espero que mañana, superado, escribas y de ese pozo negro de infinita quietud y daño obtengas oro o savia para seguir en la vida, a mi me costó tiempo.

(138) Artistas putrefactos

bonhamled 22/07/2007 @ 09:09

Leo en el blog sobre arte, analizarte, sobre David Nebreda, artista edge que muestra el feismo y la anestética como modo de expresión, grito.

¿El arte debe ser agradable?, ¿quien lo ha dicho?

(136) Instrucciones para escuchar música

bonhamled 20/07/2007 @ 05:27

Tómese un disco o una canción donde aparezca el nombr Joe Strummer en los créditos.

Escúchese, entiéndase y sálgase a la calle a gritarlo.

(133) El ángel negro mata

bonhamled 16/07/2007 @ 05:32

Se levanta tras andar la ciudad por la noche, el ángel.

Vive su vida en la búsqueda de una nada intangible e inasible. Aún así, más allá de la soledad y la locura busca esa puerta secreta a donde le esperan los que le quieren. Los que amó y luego odió para querer con una fuerza que le hizo desestimar su vida, su fortuna, su futuro.

Se acabó el rugido del león, el tañido amable de la voz del niño y, ahora, habiendo saltado la empalizada que recorre la ciudad en busca de una buena muerte o, quizás, de una no peor vida espera una luz, un grito, una redención que no aparece.

El rictus, escaso, se muestra en cada actuar, su lógica voló más allá de su Ítaca en manos del barquero Caronte. Hoy, de vuelta, mira sus manos sucias y con restos de sangre y una nueva sensación: Cree que ha matado.

El suelo le devuelve, con su mojado lluvioso, un reflejo difuminado y borroso, un cuerpo muerto, una vida acabada, una familia trastocada. Un asesino menos, un asesino más.

Vuelve a la cama y en el asiento trasero de su vehículo loco y cuerdo recupera un instante la virtud para arrastrarse y gritar, aullar de dolor y verse vestido de rojo con la luna en el horizonte, o quizás del azul inalcanzable, del verde de la ponzoña, del gris del granito del mausoleo de los suyos, donde tanto quisiera estar para desembocar en el negro que en su aspavisntos reflejan la sensación de haber hecho algún bien. Absoluto, injusto, irrefutable y doloso tanto como acabar de matar y empezar a matarse.

(132) Instrucciones para mirar al cielo

bonhamled 15/07/2007 @ 04:26

Mis ojos miran al cielo con la intención del taladro, sabedor que a quien busco, si existiera, está más cerca que todo eso. Quizás tras aquel hombre que corre, la lluvia que cae, o al suelo que piso.

El Dios que busco, hermano, padre, amigo, no se presenta, y cuando está tiene un sentido del humor incomprensible. Por eso, por esa indolencia es por la que otros, con algo menos de amargura, cinismo o quizás de ilusión, se echan en manos de Dioses que son iguales de falsos pero además te toman el pelo, dinero, el pensamiento y, a veces la vida.

Busco a un Soolaimon que me devuelva, que me deje, que me enseñe. Me equivoco de punto a punto, quiso singlar y solo voy a la deriva. Quizás ese sea el camino, enderezar el timón en el temporal.

Recupero una frase de una película, Conan, que he robado de Microsiervos:

Crom, jamás te había rezado antes. No sirvo para ello. Nadie, ni siquiera tú recordarás si fuimos hombres buenos o malos, por qué luchamos o por qué morimos. No, lo único que importa es que dos se enfrentan a muchos. Eso es lo que importa. ¡El valor te agrada Crom! Concédeme pues una petición, concédeme la venganza, y si no me escuchas… ¡Vete al infierno!

- Conan (Conan el Bárbaro, 1982)