(379) Esperando
Pasarían los años, como hojas de otoño o gotas de primavera esperando una pregunta y una respuesta. Pasaría el tiempo de reloj, el tiempo de arrugas y el tiempo en la ciudad, con sus ruidos, sus silencios, sus prisas y sus parsimonias metafísicas.
Ella respondería, si, no depende, porqué no, indudablemente no, según el tiempo pasaba, el caracter se agriaba, la juventud se marchaba cambiándose por canas ocultas de tinte. El preguntaría, ¿Juntos?, ¿Nos vemos?, ¿Vienes?, ¿Me das una foto?, según los años pasaban, los meses, los días, las horas, los minutos y los segundos.
Intercambiaban miradas, cada día, aquí, tras la barra que conoció inquilinos de todo tipo, rápidos y lentos, de café bebido, de desayuno completo y amena conversación, como disfrutando del día que se escapaba. Ella, camarera, con su trajecito y su cercanía profesional e impuesta, le miraba oculta, y esperaba un algo que no sería. Pasaron los ochenta, convulsos, entraron los noventa, novedosas, se inauguró un nuevo siglo con miedos y cambios, y en la década de los diez, cuando ya se jubilaría, seguía esperando.
Ella quizás esperaba un día de frío a última hora de la noche, una sonrisa cercana y un gesto. El esperaba ser otra persona, superar los miedos, saciar su sed de amor en otra boca, querer sin tener que medir ni pagar. Sin embargo el tiempo, como ancla, le tiraba a un fondo de fango limoso de incertidumbre e inacción. Seguía sin actuar.
Un día, poco antes de aquel mayo que transcurrió hasta el último diciembre, se decidió. Ya jubilado. Se decidió y la llamó, Julita, me estaba preguntando si querría...
Ella sonrió como cuando se abre un cofre del tesoro y lo que se encuentra siempre es menos pero, al menos valioso y querido. Quizás dar un paseo iniciático, quizás tomar un café, un café repetido de treinta años cada mañana y cada tarde, quizás alguna vez sofisticarse hasta acudir al último cine de la Gran Vía.
Ella aceptaría alguna opción, ignoro cual, el continuaría su rutina y esperaría hasta la tarde. Ese mismo día el sol refulgiría con ese color amarillo y algo maligno, esperando un vengarse picado. Lo conseguiría antes del final de la tarde.

Meneame
del.icio.us