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Categoría: Murmullos

(180) Taf

bonhamled 22/10/2007 @ 05:10

Taf lindaba con el gran mar de muerte. Con la ola gigantesca de arena y caravanas.

Más al sur, acabada la sed, se abría la sabana donde los mercaderes de Timbuctú intercambiaban libros y señales. En aquellos tiempos, los últimos de Taf, todavía tenía El reino Songhai una munificencia que se conocía en las tierras de Africa y Asia. Aunque era desconocida en la fría Europa. Sus gritos, sus lamentos fueron desoídos junto con todas la historias. Su conocimiento no.

Que hoy nos preguntemos de lo legendario de la ciudad de sabios y mercaderes, de cabalistas y de enjuiciadores en una especie de añoranza histórica y legendaria nos da un poco más de esa incomunicación por siglos.

(179) Mitosis

bonhamled 21/10/2007 @ 07:42

Terrible separación la de los hermanos. Terrible el marcharse en ese amanecer turbio, húmedo y frío para batir el mundo con sus piernas.

El construirse lejanos, el dejar cada uno de ser al lado del otro para ser, encarnar, otra vez su familia lejos del otro.

Separarse, quizás duplicarse, reunirse para regenerar lo que se ha marchado, lo que les ha dejado. Unas veces llamado tiempo, otras veces llamada muerte, otras veces llamada distancia y siempre llamado lluvia interior.

Al final, roto todo nexo, o aligerado de plomos y espartos, vivir separados para, como planta en geranio, cultivar el contacto en celditas o jaulas pequeñas.

Ese sentir del separarse cuando se ha estado unido.

(174) El ángel desesperado

bonhamled 12/10/2007 @ 08:00

Escribía, en un acceso de lucidez, El ángel negro, abandonados sus negocios, solo su cuenta bancaria servía para apagar los fuegos fatuos que a su mente interesaban. Su medico, terrible, le seguía en su vesania de diamante loco.

Le sorprendió verle escribiendo, sin embargo el escrito arañado en el papel era solo de un epitafio.Añoraba la muerte.

(173) Las lenguas perdidas

bonhamled 09/10/2007 @ 04:53

Salió de la taberna, medio expulsado, medio marchado y trastabillando apareció en la mitad del camino iluminado por la luna. Triste como el licor, alegre como la luna que le asombraba la piel color de la tierra esculpida a golpes de generación.

Calló al suelo y cuando caía, mientras caia, al caer, se topó con el tiempo, con el suelo, con sus muertos, exclamó, “S`Chirpe”. Esa palabra escondida en los arcanos de su infancia le llevaba a aquellos días de familia, cercanía y selva. De otra sociedad y otro tiempo que fue devorado por el progreso y por el colonialismo cultural. Moría, ahora, el idioma que hablaron sus padre, sus abuelos y sus ancestros y solo nacía con el dolor absurdo que sentía en el costado.

El hígado y la vida de paria dolía, el sentimiento de ser el último de su estirpe dolía y ante toda esta fatalidad ahogada en días y en licor solo podía decir chasqueando la lengua “S’chirpe”. El signo de la fatalidad de los Vorkahs. La muerte ya venida.

(161) Instrucciones para identificar un heroe

bonhamled 11/09/2007 @ 05:44

Sale Atom Derae de casa, desconocedor de que es un héroe pero lo es, su indumentaria heroica le delata, su actuar, pausado, como de samurai, contenido, como de Aquiles taciturno y medido como de soldado en trinchera de Somme le da el pie perfecto: Es un héroe.

Su espalda curva, sus sienes ya algo manchadas de tiempo, su escasez habitual de pelo y el futuro temprano que se posa como buitre en cable de alta tensión parecen indicar otro destino más ungido por la égida de la normalidad. No dejarse engañar, es un heroe, cotidiano, diário, extremo y reverente.

(151) Naufragos

bonhamled 30/08/2007 @ 19:18

Bajo por una de esas calles fronterizas, no porque estén lejos del centro, está a un paso, ni porque impliquen en si misma cambios de la zona o barrio sino por las personas que viven, habitan, cohabitan y claman.

Esta calle, no se sabe porqué, está llena de indigentes, personas sin casa, transeuntes de diferente condición, pero la calle, como digo, no es una calle oscura ni poco transitada, más bien es zona de paso.

Cuando se pasa por la calle, en cuesta pina como denotando un desembarco o  desembocadura final, se cruzan con esas caras desgastadas por el sol, la inclemencia, el alcohol o la droga. Se sorprenden risas o sonrisas algo infantilizadas y sin tiempo, se ven gestos y hablares de borracho de taberna, de desesperados de acera, de cualquiera en cualquier tiempo.

Es un mundo, la calle llena de coches, de gente y de transeuntes sin dirección, que se agota de naúfragos, en pequeños grupos, solos, en bancos, sentados o pensando. Son naufragos en el medio del mar de la ciudad, en el medio del mar de su propia existencia.

Les rodean aguas procelosas del abandono, del desespero, del alcohol, de la mala suerte dos veces mala, de las drogas, de la soledad y de cada uno de nosotros. Cada uno de ellos augura muerte cercana, desastre a punto de cumplirse, verdad agotada. Puede que por el chocante sentido de interinidad y de precario que atesoran en sus manos ajadas sin trabajo, en sus caras sucias de limpieza vaga, de pasos y andares aburridos de andar y pasear.

Paso por la calle, diferente, vestido, arropado de mi cartera, ensoberbecidos de mi tiempo y, en el fondo y al final de sus ojos, de sus sonrisas desdentadas de su pararse a reir y su pequeño escándalo avergonzado me reconozco. ¿Quien no va a morir y quien no es naúfrago?

(148) Instrucciones para minimizar/salir del mundo

bonhamled 22/08/2007 @ 18:18

Existe la posibilidad de minimizar la pantalla, y con ello su imagen, su sonido, su molestia. También se puede, dentro de un programa de ordenador, salir del programa en cuestión, e incluso acabar con la sesión del ordenador.

En la vida normal esto es imposible, no podemos cercenar la voz yla presencia a las personas conjurándolas y convirtiéndolas en seres mínimos, tampoco podemos eliminarlas tocando la parte del extremo superior derecho. Es así y no hay vuelta de hoja aunque le veamos serías ventajas porque si lo pudieramos hacer, quizás, el mundo sólo sería un poco más horrible aún.

(147) La tapia de Társilo

bonhamled 19/08/2007 @ 17:39

El tiempo pasaba lento por la puerta de la casa de Társilo. La canícula del verano le inutilizaba parte del día pero ese mismo tiempo condensable y de efluvio volvía a ser suyo gracias al pensamiento que le rondaba, el hablar pausado y elaborado con otros que fueran apareciendo por la puerta de casa mientras el calor pasaba.

Társilo vivió en Aparicio a finales del siglo XIX y casi no tuvo tiempo de inaugurar el siglo de las muertes y maravillas. Los griteríos de fin del tiempo y la historia apenas le sorprendieron entre libros que compraba a un vejero y pensamientos gruesos que robaba aquí y allá para su solaz labriego y su preocupación pensante.

Társilo miraba al cielo, al tiempo, al aire, al monte ventoso, con Hería al fondo del horizonte, buscando un escaso huir del calor y cercar la verdad, aún por trozos, diócesis o atisbos. Observaba renovando ojos e ideas la tapia que encerraba un corral enfrente de su casa. Tras ella, la verdad, vacía y llena del lugar de encierro de ganado, porqueriza cabaña de heces y riquezas donde se escondían muchas metáforas y metonimias-sinecdoques del mundo.

La tapia, oquedad tapada, solidez pergeñada, temprana en lo temprano, eterna en lo tardío estaba culminada, al estilo de la región, con un remate de teja que hacía de vierteaguas hacia la calle, el camino, y el pasar de gentes y animales. De esta forma los días de lluvia la tapia se buscaba enemigos escupiendo aguas impertinentes e impenitentes sobre los pasariegos que huían de los vientos ridos mojados.

Társilo miraba la profunda solidez de la tapia, en veranos y en idus, y pensaba y repensaba su opacidad académica mientras leía, hablaba o posaba el pensamiento como mariposa. Era un pensar limitado y favorecido por ese muro que le descarnaba la vista pero le ayudaba a posar el pensar.

El calor acuciaba aquella tarde sin ni siquiera hacerle adoptar prevención por el paso del adversario Fadrique Peña. El oponente atábico, el rival de hace mucho; casi todo el tiempo que guardaba en el arcón de sus libros.

El ganadero rico cruzaba la calle siempre por el trozo de acera más alejado a su casa como temiendo y siempre yendo hacia un negocio, viniendo de una buena ganga, recorriendo el trayecto hacia algún embuste. Enemigo irreconciliable por ideas, por vivencias, por extremos, por ganados, y por pasados ni siquiera le robaba una paja del cereal convulso de su pensar su presencia delante del muro peripatético, hasta ahí llegaba la obstinación de Társilo en la enemistad y en su filosofía.

Pensaba Társilo, aquel día, sobre los humores, los amores y los odios, buscando y devanándose el porqué. En ese instante que era madeja con el que que se tejían las tardes calurosas una teja calló del tapión y fue a dar sobre Fadrique, quedando por largo rato allí, yerto y exangüe.

El dañar al adversario desarmado es el brocal del mal enemigo, del mal pensador, del escaso buscador, pensó aligerado Társilo. Entró lento en la casa para beber el agua del calor negando el auxilio al sangrante lerdo y, también, la posibilidad de verificar la muerte. Se contentó con lo segundo a cambio de no dotar de lo primero.

Ahí quedó, el ricacho, hasta que otra figura se recortó en la tapia con prisa, denuedo y urgencia para recoger al herido y llevárselo, como en un sainete o un entremés dramático, por el proscenio de los acontecimientos.

No se cuenta ni dice nada de en que acabó la pendencia del destino, o en que jeribeques desembocó la venganza sublimada de Társilo. Lo único que pudo saberse es que cuando algo era pensado, rumiado y digerido en exceso solía decirse en la comarca de Almadormida: "Estás más pensado que la tapia de Társilo" y así debió ser como la venganza se fraguó, sin manos ni aire solo tiempo y pensar.

(145) Instrucciones sobre como volar

bonhamled 31/07/2007 @ 04:59

El hombre es el único animal de dos patas que no vuela y esa inicial frustración, no poder volar al menos en potencia les separa de avestruces o pingüinos que guardanla potencialidad como un tesoro inasible pero presente.

En ese pensamiento se encuentra, el hombre, con unas piernas con las que andar o correr y unas manos inútiles, de la posibilidad de hacer presa y tomar ha hecho un mundo.

Un mundo que por haber nacido de un prejuicio y un complejo acabará por matar al mundo: Intenta acercarse al cielo y solo se precipita al infierno.

(128) El, yo

bonhamled 11/07/2007 @ 04:42

yo-grande.PNGComo en aquella poesía de Eugenio D'Ors, pudiendo haber sido tal o cual, haber vivido tal guerra, tal venganza o tal aburrimiento me he visto resignado a ser yo. No aquel, ni aquel otro, ni un estibador muerto borracho en el puerto de Londres en 1817, ni un boxer inmolado en China. Soy yo.

Es un premio envenenado de mi mismo porque, al tiempo que soy yo, me desdigo de ser yo mismo: consecuencia y acto de mi ser.

Miro al cielo y al infierno, al terrible espejo y al tiempo y sigo viendo que soy yo. ¿Como me desyoificacría? y, sobre todo ¿Donde aterrizaría un yo sin yo que quiere ser otro yo?.

Es una cadena que cae, eslabón a eslabón por una catarata plena de agua. Llamémosle pensar  inusual o, quizás, angustia que atenaza. (más lo segundo).

Este querer reinventarse el yo para estár más cerca de la voluntad schopenhaueriana del propio yo es parte de la grandeza, del ocaso, de la muerte y, también del dolor de alambre de espino del ser humano.