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Categoría: Murmullos

(89) Las infancias luminosas

bonhamled 22/05/2007 @ 05:17

Recuerdo aquellas calles, que ya no existen, y aquellas viejas casuchas, que no están, donde vivían emigrantes, gentes venidas de lejos, a los que ya no los tenemos aquí. Buscaban un futuro que no conocían, ahora lo saben, y un trozo de paz que ya digirieron.

 

En aquellos barrios, los niños, los barros, que ya no existen, daban luz a una armonía legendaria y lejana del futuro, que no volverá. Aquel futuro sombrío y lóbrego es hoy día cristalizado de tal o cual manera, independiente e indefinible, redundante en guerras perdidas y en batallas ganadas.

 

En aquellos momentos, pasados y muertos, aquellas luces mortecinas como de gas,  y sobrepuestas tristes en profusión eléctrica, era cuando el maltrato, la vida, el ruido y el abuso se hacía patente en una mezcla ripiosa. Lo se ahora el blanquecino color de calcio de las luces nocturnas aventajaban a la acedia y la parusía, ambas menores.

 

 

Nada exuberante, ahora todo goza de esténtor y es estertor a la vez, nada sufriente, todo de puerta hacia adentro, todo desconocido y conocible, ya pasado. Todo lejano y murmurado en las esquinas de vecina, aquellas esquinas que desaparecieron hace años pero donde el habla sesgado de acentos y maledicencias ocultaba, enseñaba, decía y suponía en pura alma de yunta de pueblo. Los daños eran menores, cada cual en su casa, las palabras igual de herradas.

 

En aquellos tiempos acabados las personas, las familias, escondían los alcoholismos de taberna ácida, los embarazos no deseados de mocitas descompuestas y engañadas, los ladronzuelos nacidos en tierra fértil y trabajadora, los drogadictos fementidos por su propia forma de entender la vida, los robos, los sucesos, las rotura de piernas, las pérdidas de trabajo, las manos manchadas de yeso a pesar del aseo, los domingos de punta en blanco y la homosexualidad nefanda junto con otro tanto de habladuría, deshecho y ociosidad operativa que llenaba bocas, tiempos y encuentros.

 

Aquellos tiempos ya discurridos y aquellas calles superadas dieron a mi infancia un halo de misteriosa y cotidiana realidad, una realidad que tenía algo de lija, algo de negación y un mucho de estoicismo. Eran, adornadas con cintas de mercería barata unas mañanas frescas, como ya no hay, de lejanía a la gran ciudad y de esfuerzo inmisericorde para, después, llegar a duras penas a final de mes. Ese resumen como mancha de aceite llenaba el todo del vacío urbanístico.

 

Habiendo pasado todos aquellos escarpes y barrancos; hoy, dulcificado, con pimienta, y biseladas las memorias, las palabras, las frases, los hechos siguen siendo más arista que nunca. Siento que el tiempo pasó hacia un sol actual que, sin embargo, tiene el resabio a derribo en demasía.

amaneceroscuro.jpg

Las personas murieron, pasaron, acabaron, desaparecieron, mutaron, huyeron, las casas se cayeron, se vendieron, se construyeron de nuevo simulando una novedad falsa ya desde tiempo de los romanos. Las calles mudaron coches, sentidos, señales, pinturas pero los silencios; los de los días, los de las noches; con sus gritos fuertes, adormecidos a través de las paredes y tras las puertas, siguen encogiendo el corazón emigrante y, por tanto, miedoso, del sur de la gran ciudad. El yo fue otro los miedos se relevaron, las canas aparecieron, los miedos sugeridos ahora son terrores ciertos y la vida, que se escurría en el tiempo magnífico de la infancia, ahora se desliza engañoso como aspid. Las llevanzas del tiempo trajeron y llevaron, cambiaron decorados, personajes, tramas, estás menos, para darnos un futuro hijo de aquellos segundos que nudo a nudo construyeron una infancia.

 

Nada era sol entonces, poco lo es ahora, poco era luz en aquel tiempo, ahora lo es gracias al tiempo transcurrido, tiempo fisiológico de crecimiento y a los libros que amparan más que las tenadas de pastor en el monte. La sensación de que es de otra era, optimista, bonancible y benefactor, topa a poco que se mire por la ventana con la realidad del momento, diferente y calcada de aquel entonces.

 

Era un tiempo derribado, donde en los eriales del suburbio se plantaban con gentes de aluvion de las Castillas, de la Extremadura, andaluces, algún aragonés, otro asturiano o gallego y murciano que construían un futuro con un barro babilónico. De esos cimientos medio falseados surgieron férreas voluntades, verdaderos orgullos y héroes, otros pocos fueron carne de picadora de cocina y, en general, un futuro que no fue ni tan difícil como parecía ni tan sencillo como hoy se nos adorna, sino mucho más amargo.

 

Fotografía: http://espanol.geocities.com/celemincelemin/amanecerOscuro.jpg

(76) Sección técnica nº 6 La cigarra y la hormiga

bonhamled 11/05/2007 @ 05:28

cigarra.gifSi el año pasado todo nos sobraba, el año que viene no tendremos de nada.

Imagen: http://jaio.net/fotos/cigarra.gif

(65) Maldigo

bonhamled 03/05/2007 @ 08:13

187gotas_de_duda_-filtered.jpgDudo y me enorgullezco en ello.

No se que habrá después pero reconozco la superstición del peso de la educación y la tradición.

El miedo a lo desconocido.

La tendencia romántica a un trascender improbable y

el miedo a dejar a los míos solos.

Si no fuera por estas guarniciones y estos previos en las hipótesis quizás la muerte sería incluso un plato apetecible frente a lo ajado de la vejez y lo jodido de su jamba impepinable.

Imagen: http://www.ojodigital.net/data/511/187gotas_de_duda_-filtered.jpg

(53) El blues de JLH

bonhamled 25/04/2007 @ 05:27

jlhooker.jpgDestila polvo, ruido, silencio kilométrico, electricidad y soledad.

El blues de John Lee Hooker es tan pecaminoso como el estar mucho tiempo solo, tan peligroso como el querer el que otros desean, o la mujer que otros poseen, tan vomitivo como el trabajo sin descanso, sin sonrisa blanca y sin futuro.

El blues de J.L.H. llena con su voz aguardentosa el tiempo de notas de guitarra casi sin electrificar y armónica lejana, como de acampado de Western. Una voz que se curtió a fuerza de alcohol y humo en los locales ocultos por el neón estentóreo: "Blues tonight"

¿La memoria?, perdida entre vasos y humos nocturnos, solo importa el hoy porque el pasado duele como alambre de espino y el futuro es una tumba en una cuneta de carretera.

jlh.JPGJohn Lee Hooker bebería, bebería un mundo, un océano, una vida, un hígado de chispeante bourbon, de enfermizo scotch, de fresca cerveza para sumirse en una muerte de humo de polvo y de tiempo seco como sangre.

El blues cuenta tristezas escarpadas, conocidas, irreconciliables anclas. El blues se desgañita en autodestrucciones pausadas que corren como los vagones de tren plenos de vagabundos.

El blues es una vida, azul y polvorienta, una vida de horizonte plano y sin futuro.

Imagen: http://www.cascadeblues.org/Legends/JohnLeeHooker/JLHooker.htm

http://www.mediabistro.com/fishbowlLA/John%20Lee%20Hooker.jpg

(51) Alcohol, alcoholes

bonhamled 24/04/2007 @ 05:11

ballantines.gifLa boca es pastosa,
el mundo bello,
la botella esconde en su último pliegue toda la ceguera necesaria.

El sexo es inmediato,
la verdad suprema,
el vino rasga el portalón y escinde por su bandó el cortinón de alcancía.

El alcohol te hunde y te resiste,
te da la vida del instante,
te roba el reloj y su leontina.

Llueve mucho dentro cuando deja de llover fuera.

Foto: http://marcosktulu.blogspot.com/2006_05_01_archive.html 

(45) Ellas

bonhamled 20/04/2007 @ 20:30

EL caso es que me dijo: "Es que somos diferentes".

Parecia una evidencia pero pensándolo llegue a la conclusión: "Si es que son diferentes, en ese caso significa que no son iguales".

Esta segunda tesis de poco relumbrón me llevó a la tercera: "Si no son iguales en ese caso, pensarán, actuarán, sentirán, verán el mundo de manera diferente".

Esto casi fue una conclusión perfecta porque entonces pude estribar mi último corolario: "Porque son diferentes me gustan, ya que son diferentes a veces no las entiendo".

Todo muy previsible, pero, sin embargo, sostiene todo la columnata lógica del pensamiento, y quizás de la razón y las razones.

(40) Sección técnica 4 El unicornio

bonhamled 18/04/2007 @ 18:26

UnicornioSalí a la calle sorteando coches, personas prescindibles y esdrújulos y superestructurales comentarios y circunstancias.

Andaba despistado mirando el reflejo de una chica en un escaparate, el aspecto de un anciano en vísperas de muerte, el correr urgente de una ambulancia o la premiosidad aparente de una pareja de policias cuando miré la cuerda que suelo agarrar con fuerza, al final de ella hay un unicornio.

Sin embargo no había unicornio, se había escapado, no estaba, quizás me la robó el pilluelo extranjero o la señora en la fila de la tienda o puede que el orondo comerciante. Ha desaparecido mi unicornio. Era mío, yo lo robé a otro despistado y el descuido fue rentable y feliz durante estos seis meses.

Ahora ¿donde reclamaré?, ¿Donde volveré a estar seguro?, ¿Donde recompondré la celosía o el jarrón Ming de mi propia confianza en mi mismo?

Cabizbajo y algo triste vuelvo a casa olvidando lo que tenía que hacer. Me voy fijando si encuentro otro cordel amarillo que amarre, solo porque el quiere, a otro unicornio.

Imagen: http://teatrinviajero.blogia.com/upload/unicornio.gif

(25) La ira

bonhamled 12/04/2007 @ 19:52

La ira sesga mieses verdes, corta la dulce savia para convertirla en barro en el suelo. La ira alimenta, como pecado capital, un mundo ajeno, fuera de la alambrada.

La ira está construida por una estequiometría extraña de perdida de razón, de vesania iniciática, sangre brotando y tormenta, mucha tormenta.

El odiar y el odiarse, el enfadarse contra el mundo o contra el inquilino de nuestro traje de piel más cercano. La ira, una estación a la que me abono y que, luego como hiedra e hidra me sube por el pecho y la cabeza ahogándome.

Soberano tonto que no sabe rebelarse y buscar el camino.

(16) Ruidos de niño

bonhamled 09/04/2007 @ 18:48

Risa de niño, curioso y proteico ruido cercano, un futuro y una hoja de árbol de las caducas, de las perennes.

Ruiditos de nene cercano, de infancia recién empezada, de ignorancia enteriza de fantástico mundo sin costuras, de protección almibarada.

Risa del nene sin carcajada apneica que daña y sin tiempo, el tiempo sobra.

Los demás, lo negro, el acero, la suciedad y las carreteras serán en otro momento, ahora solo la risa de un niño que, además, es mi hijo.

(14) Sonrisas antañonas

bonhamled 09/04/2007 @ 14:22

Recuerdos aquellos vínculos afectivos, animistas, afirmadores de una iglesia negadora que lo era más que la propia iglesia católica.

Su ralea de santos, procesiones, iluminaciones, enemigos, héroes, mártires y ángeles, bellísimos caníbales, terribles antropófagos, asesinos mudos y denuedo maximalista sin morigeración posible: o Manes o nada.

El tiempo del descrédito hace que esa sensación religiosa que se dió en llamar comunismo cayera como piedra en lodazal. No era mentira lo que dijeron, era mentira lo que hicieron, al igual que ahora no es mentira lo que hacen sino lo que dicen.

Aún así me quedo con el sueño igualitario imposible y el prágmatismo del día a día. ¿Inconsecuencia?, no... cuentas en el banco.