(52) Sección Técnica nº 6 Manifiesto contra la lectura
Recupero del blog hermano "Recuerdos del día de mañana" esta nota enfrentada al vicio impudendo de la lectura:
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La lectura es un mal innecesario para la sociedad y, por tanto, prescindible.
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La lectura y su adláter: el pensamiento hace a las personas más infelices deseando lo que no se puede y pretendiendo lo que no se debe.
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La lectura lleva a subvertir el orden al preguntarse porqué.
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La lectura abre los ojos a las cosas que ocurren invalidando la versión oficial.
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La lectura permite que se cambie de opinión y se refuerce el pensamiento a pesar de ideologías.
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La lectura lleva a la locura: "La razón de la sinrazón que a mi razón....
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La lectura hace presentes y cercanas teorías dañinas.
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La lectura hace amigo al extranjero, hace semejante al extraño, y prójimo al adversario, común al oponente lo cual es en esencia incorrecto.
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La lectura hace discutir otros libros tomados como dogma.
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La lectura de nutre de libros, icono blasfemo de destrucción de la tierra.
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La lectura crea autores que son gurúes de una religión falsa.
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La lectura crea momentos de silencio donde el pensamiento resuena en la caverna de la cabeza y el ruido de las consignas y los mensajes se ve difuminado hasta la desaparición.
Por esto y algunas cosas más pido la eliminación de la lectura, y la destrucción, masiva y general, de todo tipo de libros, para buscar, después, el encarcelamiento de esos juglares falsarios y mendaces que son los escritores.

Meneame
del.icio.us
Buscó una rama, fuerte, dura, homicida donde colocar la soga áspera tanteo una primera, muy cerca del suelo, una segunda, que daba una buena altura, sin molestias de sol salomónico, sin exceso de relente, y con una buena vista final. En esa rama echaría la cuerda para cruzar la laguna Estigia con sus propios remos.
El día del que hablo, el día en el que Ismael empezó a contar una historia, Afasías Falúa acompañaba a Hugo a su primer partido de fútbol. Afasías contaba con un receptor de radio que en el lenguaje vertiginoso y lleno de meandros de los locutores radiofónicos le describía una miriada de detalles del partido, la mayoría nimios, casi todos imprescindibles.