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Categoría: Vicios, Virtudes y Venturas

(337) Töpfle & Söhne: !ciencia al servicio del hombre?

bonhamled 28/01/2009 @ 19:32
- Un sistema de cremación ambulante que permite incluso el tratamiento de grandes contingentes de residuos animales sin añadir combustible adicional.
- Sonreía, con cara dulce, por debajo de sus avinagrados ojos verdosos y su nariz aguileña - Es una solución técnica muy aceptable para el problema que se nos presenta - Continuó Heintahl.
- Pero ¿Donde se utilizará?- preguntó Steiner con su libreta de cálculo en la mano y superando su papel de científico desarrollador de la empresa Töpfle y Söhne.
Steiner estaba punto de coger su terno negro y su sombrero para marcharse.
- Creo que su empleo inicial será en una empresa de tratamiento de carne la zona de Bikernau y, luego, en el caso de que sea viable, en otros muchos.-
Heintahl dirigía sus ojos a la ventana, no queriendo mirar a Steiner, porque puede que no quisiera que sus ojos de charca dejaran ver algo de lo que ya sabía, otros suponían, era un rumor sordo.
Steiner miró, en silencio, y después, también, al atardecer a través del cielo cuadriculado de la ventana; volviendo a sus ecuaciones y sus planos para poder pensar durante unos instantes abandonando su deseo de irse a casa.
La ciencia y la técnica buscaba una forma de solucionar un problema. En ese momento en otro lugar una niña de nombre Anna moría y con ella más de siete siglos de filosofía.

(336) Andando por la Granvía

bonhamled 26/01/2009 @ 06:53

Asfaltos de mil caminos, macadams de veredas intransitadas y de órdagos de Gran Vía llenan mis sueños de turbiedad.

Vivo sin rima como el chirrido del metro o el frenazo brusco previo a una tragedia que no es.

Es el tributo honorífico a un algo que no es ni ha sido: la vida recortada entre edificios, entre cientos de personas y en recoletos lugares de privacidad cada día menor, como si fuera un teatro bufo, como si todo pudiera posponerse hasta un nunca.

Me giro y saludo, sonrío Wallace, aunque es todo mentira, es teatro porque hay proscenio, porque hay público girando como abeja y, al tiempo, zahiriéndome con pequeñas agujas, con tremendos alfileres infinitesimales, atacando la humanidad grande que me recubre con lo brusco, lo robado, lo indiferente. Sigo andando, ya no es igual.

(335) Nace un día

bonhamled 23/01/2009 @ 19:13

La luz que llena todo en la noche, que satura cada camino, cada mirada, cada movimiento como una realidad de cultivo de marihuana, madura y se hace grande en el cielo.

La luz que se mezcla, como trenza, con el sueño, con el ruido intempestivo, con lo extemporáneo del momento, llena del vaivén dulzón del cansancio la última hora de la velada, la primera hora del resto de la vida, el desarrollo de la muerte en directo, el fin de una vida que no era.

La luz amarga la vista e impide ver el renacer rojizo y prontuario de la verdad, allana, abarca, asola y ampara una nueva realidad, un nuevo tiempo que tras un  momento de lucidez pirotécnica decae. Columpio de realidad en la madrugada, exceso de luz en un mundo escaso de claridad.

Un día, un día, nace un día.

(334) El caerse

bonhamled 16/01/2009 @ 07:43

El aire que lanzado recorría la calle arrebatando capas y sombreros le tocó con levedad malvada en el hombro. El miraba la calle con su cartera de cuero en la mano, distraído a la salida del trabajo. Y tropezó de una manera clara, sin rivalidad alguna ni inconveniente, y se precipitó.

Perdió la verticalidad ganada en la infancia hacia un abismo de velocidad y suelo. Rehizo el escorzo en la postura a fuerza de musculatura dorsal mientras las manos, defensoras e involuntarias, buscaban en su daño la previsión del golpe al resto del cuerpo; la cartera avanzó y se desbarató en un charco a un par de metros mientras el sonido del sopapo se perdía en las vetas de la acera y en el azogue muerto del asfalto.

Recuperaba la línea recta en el suelo y depositaba su cuerpo en el horizonte cercano como un fardo antiguo, de algodón o un saco de patatas, huesudo y blando. Tropezó y cayó, se precipitó desde la altura de su arrogancia o de su posición física hasta el suelo de la razón o de la calle: Eso fue lo que ocurrió en pocas palabras. El agua sudorosa y gris del suelo se mezclo con su rodilla, erosionada, y sus manos sucias, ahora más.

Se levantó y miró circunspecto, recordó por un instante que era mortal que había sido héroe antes aúnn, siguió andando limpiándose y olvidando recordar a quienes le habían observado caer desde su Olimpo del anonimato hasta el suelo como Ícaro o Prometeo y que solo vieron un Dédalo cobarde o un huido de aquellas Termópilas legendarias. Reconoció su posición y su figura en esa situación risoria y un rictus de sonrisa, como un brillo, apareció por su semblante, velado rápido por una sombra de tiempo. Era falso, era la risa de la circunstancia que sería vista por otros; queriendo ser de los otros en vez de ser él en ese episodio, así conjuraba andando, peripathos, ese escándalo social.

Se levantó del suelo, miró al cielo y recobró algo de la serenidad malhadada, en el fondo de su alma anidó, en ese momento, un aleteo de incertidumbre, que le acompañaría hasta su cercana muerte. Pudo ser un aviso bromista o una coincidencia malévola, lo supo poco tiempo después. Sus manos estaban manchadas de esa grasa acuosa que es el barro, sueño y eco del tiempo en el tiempo presente y por tanto huidizo y grisaceo en su suciedad. Repasó en esos primeros pasos todavía sucios una vida y le acometío un empuje brutal como de gravedad contenida: ¿estaría perdiendo su vida?, se conformó al ver los legajos y rollos de su cartera abollada y sucia y volvió a la realidad huyendo del guiño que el destino le había dedicado, el viento burlón y fauno seguiría aplaudiendo abandonos y ayudando a las caidas

(330) Guerra

bonhamled 04/01/2009 @ 21:17

La guerra es una concatenación de malas suertes.

Con una, dos o tres se arruina la vida de una persona, un próspero profesional acaba siendo un yonqui en el arroyo, una casi imperfectible carrera acaba siendo un arrastrarse, un perder amistades, un negar la cabeza, un muera o mate más temprano que tarde.

La guerra son diez, cincuenta, cien malas suertes anidadas en ilación graciosa y macabra.

Pueden ser, por ejemplo, el estar en un sitio adecuado, no tomar conciencia del momento y servir de blanco para alguien o, quizás, estar en el punto de mira, ser el mejor objetivo periodístico y volver la cabeza. También es ir a por el pan en un lugar que no se debería, quizás vivir donde no era buena idea, creer en un líder tóxico o no tener posibilidad de huir o mil cosas más.

La suerte, esa que casi siempre viene casada con la palabra “mala”, se comporta así, busca un lugar donde anidar, donde se da el calor de los cuerpos que lo pierden y la humedad de la sangre derramada. Allí vive pequeña, esquinosa, dejándose caer sobre tal o cual persona, buscando el desastre para, salvar a alguien de manera sorprendente, cebándose en algunos para demostrar lo fútil de la vida, llenando de agua envenenada los aljibes cuando más sed hay, negando la comida cuando más hambre hay.Es esa la suerte que es pura herrumbre y subalterna opacidad, o se manifiesta fin función ni dueño en un acto inútil como no se presenta en una ocasión obvia. Esta aparente neutralidad, al fin y al cabo, crea una cadena de dolores que engarza lo peor, con lo más malo, con lo pésimo para dar lugar a esa mala suerte, ese lugar común del dolor, el escombro y el llanto seco: le llamamos guerra.

La guerra es un cúmulo de malas suertes, es una mano donde la primera mano es la muerte, la segunda, el hambre, la tercera el dolor, la cuarta la ignoración y la quinta es una nueva mano tras una esquina, en un mercado, en un paseo, en una huida. Todo suerte, todo azar, todo fortuna, todo nefas.

No valen augures ni conjuros, ni brujería ni suertes, La guerra es tan sinfonía de azares y casualidades adversas, aversísimas, que la muerte deviene con realidad estadística: 80%, 90%, 98%.

(328) Mujeres

bonhamled 26/12/2008 @ 10:10

Esa mujer administra un mundo, aquella otra organiza un pequeño universo, la que apenas vemos en la distancia, gestiona un planeta.

Todas ellas, sinceras, temerosas, sonrientes, tristes, llevan en sus manos y en su cuerpo las cicatrices del gobernante, del hacer y de ser.

Miran en sus caras, sus manos un mundo externo, miran en sus ojos un mundo interno, ambos, como calcetín se vuelcan en el otro, hacen el otro, dan seguridad, realidad y esencia al otro, sin conversar con el azogue ni con las libreas de los edecanes de la metafísica masculina

Mientras tanto los hombres jugamos a ser dioses, no lo somos, y pretendemos fingir que todo esto que presenciamos con la envidia de no vivirlo no es una maravillosa cotidianedad revestida de oro.

(327) El muerto andante

bonhamled 24/12/2008 @ 18:07

El humo sucio, la humedad pegada a las paredes y al suelo.

El sol que corriendo ya se fue, antes no se había levantado.

El sudor adherido a la piel y al agobio.

El día acaba sin haber comenzado de sol, las ilusiones se quedaron en los veinte.

Sin embargo el dolor, interno, lo divides entre el alcohol que te duerme poco

y el señalar a quien te acompaña.

Borracho, cansado, mal afeitado, gordo y ojeroso la noche mal empezada

El comienzo de un dolor sin fin, de una muerte que no te atreves a convocar.

Quizás ella es la culpable, quizás tu, quizás nadie pero alguien pagará..

El fuego no quema, todo es un enfado sin importancia pero la sangre no se reseca por nada: solo cuando mana y el tiempo la para se resquebraja en cuarterones de muerte.

Y me llaman maltratador cuando solo soy un muerto andante. SI tuviera un poco más de valor acababa con todo.

(324) 515

bonhamled 14/12/2008 @ 09:04

Quinientas quince mentiras atrapadas con la torpeza de un cazamariposas.

Cazadas como en el cuento con un canasto de mimbre.

Pegadas con la liga prohibida que atrapa a la alondra a la que cantan y al cuervo al que temen.

Quinientas mentiras que son trozos del espejo roto en mi mismo. Quien quiera como en una espectrometría de masas chusca reconvenirme a base de reconstruirme se encontrara con un principio antiDerrida.

Ni soy la suma de mis trozos ni queda algo fuera de mis trozos que no sea yo.

Es solo un trozo de mi, en un tiempo, y en un sentido. Demasiadas dimensiones como para construir un modelo aunque animo a hacerlo y que me cuenten el resultado.

(322) La más dificil declaración de amor del mundo

bonhamled 27/11/2008 @ 07:29

No empecemos con el verbo, acabaríamos pronto, pero rodeemos la esencia a mostrar por la palabra, la acción, el sintagma, la proposición, la vida en letras (cómodas):

  • Existen tres estados naturales de la materia: sólido, líquido y gaseoso, eso es claro. Además algunos físicos apuntan por un cuarto a medio camino entre todos: el plasma, con características de los tres anteriores y algunas más demiúrgicas, desdeñosas y taumatúrgicas.
  • Consideremos, pues, cuatro estados físicos de la materia, tengamos en cuenta, también, pero con criterio más clasicista y, si se quiere, romántico, cuatro esencias naturales o cuatro composiciones de la materia: fuego, agua, tierra y aire.
En este momento y sin abundar mucho ya tenemos dieciséis estados físicos y composiciones combinatorias de la materia posibles.
  • Esto nos da espectáculos tan edificantes pero tan poco científicos como el fuego líquido o el aire sólido. Una canónica absurda. No digo que no existan, porque existen en el muy empírico mundo de la poesía, lleno de veneros y regatos, cuando no rieras, ramblas, azudes, aluviones y aducciones, donde se esconden estos legendarios estados y muchos más que son herramientas y materiales básicos para expresar lo que busco.
Caigo en una trampa solo entendible por Stuart Mill o Compte, ¿No es mi interés esconderme tras una metafísica con rigor parduzco para explicar una epistemología muy primerona? Avanzo un paso más y digo: ¿no es una pulsión ahorrosa y pequeñoburguesa del asunto?. Opto por liberarnos de estados de la materia poco probables.
Ya permanente en este mundo poetiano que hablo, debo añadir a esta pléyade un estado natural, de la materia: endonaturalismo intrínseco u poetil y llamémosle Austeril o Alleniano por la paradoja judía o por el risueño sueño paranoico neoyorquino.
Este estado de la materia tiene características comunes con los anteriormente expresados, e, incluso, con las cuatro esencias naturales del viejo Aristóteles y su maestro socrático y cicútico Platón. Digo, casi sin equivocarme, que el barro con el que quiero forjar o fundir una frase tiene de sólido la agregación en moléculas a distancias casi fijas y el tener un volumen y forma casi determinada, aunque sus moléculas varían mucho y su forma y volumen amagan fijeza pero no permanencia. Tienen de malabarista el tiempo y la posición, pero, sin embargo de notario el amor a la ley que, traidor, se desaconseja a ratos. Estudiémoslo un poco más mejor que construir un pronturario rápido.

Este barro bíblico que moldeo transmite algunos fenómenos :

  • Calor con gran rotundidad, como los sólidos, si bien algunos otros: el frío y la impaciencia con unas leyes muy volátiles (albertinianas, picassianas o quizás, en último camusianas, puede que hobbesiana). Quien lo toma februlento tiene el sabor en el semblante y en la capilla del altar mayor de la boca de un almodovarismo arrebatante.
  • Tiene de líquido la posibilidad de fluir, de cambiar, de ser sin ser y de estar pero no estar (mezcla con tino o sin medida a Heráclito, Demócrito, Kierkegaard o Demóstenes, quizás solo fuera Leibniz), pero sin embargo puede ser igual de transparente que el agua o como el asfalto líquido de oscuro sin perder ni un ápice de sus características físicas, químicas o lo que más extraña, alquímicas (cortazariano sin pérdidas mujicalainezista, lampedusiano, conradista).
  • Toma forma de lo que lo ocupa como estos líquidos recios, pero, sin embargo a veces el recipiente toma forma que se le antoja al continente lo que rechaza y rivaliza con otras muchas vesanias o falacias más del común (flaubertiano, bierceano).
  • Tiene de gas o de vapor muchas cosas, a veces se calienta y no se vaporiza como un gas sino como un vapor y ocupa todo lo que puede.
  • Otras ocasiones se constriñe en rincones ignorados, tremendista, en este punto también es niebla o humo o viento venal y venial. Llena de sentimiento y sale.
  • Malo es cuando es gas o vapor burlón, sutil si se escapa a las gravedades y muy grave si se confunde consigo mismo en solo una fase (gibbsiana).
  • El gas se entrevera, a veces, con el dolor ya que vive incardinado en el cardio, vive cercano al corazón de las pesadumbres y toca con su ala de libélula estragando y somatizándose en instantes centésimos (es algo leviniano o puede que garciamarqueño, un poco de bryceano, otro poco de cortazariano y una pizca sutil de benedettiano).
  • El gas o el vapor tiene esa potencía de rebeldía en fugacidad constante o, también, en tenue y falsario compromiso de adoptar la forma que no quiere, en el primer caso es brechtiana, en el segundo es de escritorzuelo de premio de abarrote. En todo término es borgiano por la inoportunidad sorprendente de su movimiento.
  • Es fuego, una carne vaga, dulzona y adusta al tacto de los dientes: tolstoiano o puede que nabokovista, quizás trumbista, también es de aire en vacuidad elemental e incertidumbre de equilibrista, es tierra en la simplicidad real de su procedimiento y a veces es agua en la lubricante y lúbrica realidad fluyente, eterna e índica tarea de su regocijo y solaz como vislumbre columbre de una Aldonza Lorenzo otra.
Todo esto amasado en cuerpo de mujer, en trémula y vibrante espalda, caliente y tersa de conjunción y cercanía, también en derecha y sonora risa, algunas veces en desencuentro y realidad mansa. Todo es este estado físico del mundo de la poesía. Mundo cruel y bárbaro. Todo esto que relato es el cuerpo físico que yo quiero. Una institución con columnatas impertérritas donde me gusta columpiarme niño y en el que en su frontispicio leo las verdades libantes y melifluas de la vida, mientras vivo ya danzando, ya llorando, un esprit de corps en clave de ritmo y de caja de cambios (solo a veces). Este cuerpo hecho de esa veleidosa y astuta materia se comporta en modos caravaggianos y dulces utópicos de sadismo sin tino.
  • Un cuerpo que reta al tiempo, ese tiempo formado por infinitésimos tiempos, (rondando la imposibilidad pero nunca, wildiano, buscando la improbabilidad estadística o bayesiana: en resumen borgesiano). Ese cuerpo físico salta de los libros científicos, (algo houllebecquano) da si quitar, ni se combina ni se mantiene inerte e inerme como soltshenitsista. Es un corpúsculo físico que alimenta y se alimenta, se alza tremolando el horizonte de mi vista y se acaba en un instante. Ese cuerpo sencillo y complejísimo, azul y añil, siempre. Es el cuerpo lateral, huidizo y presente de la mujer que quiero.
El amor lee el Manifeste du Futurisme, en pro de una vida activa, peligrosa, nueva: " queremos exaltar el movimiento agresivo, el febril insomnio, el paso gimnástico, el salto peligroso, el bofetón y el desafío a las estrellas". Decía Marinettí en su sueño individual reflejado en la masa. Luego la masa sazonada con la razón brutal de la máquina la superól hasta llegar al último lugar raquídeo y asombrarnos y horrorizarnos por generaciones. El olor de las personas, el de la gente y el del genio daliniano - ibidem - se refleja en la roña o el fulgor de rutilo de la materia con forma muy dadivosa. Sade buscó el miedo, el placer, la herejía y el tañido del vendaval en tiempos de cambio, el amor recupera, a veces sin desviaciones, ese estallido bubónico. Otras veces se aposenta como mosca en día de verano tórrido.
Por eso dando un vaho beatífico, regalando una piedra herrumbrosa o invitando a un vino decimos, sin decir nada, pero contemplando este transcurrir apodíctico, pocas palabras y pocas definiciones: Te quiero.

(319) La torreta

bonhamled 16/11/2008 @ 09:46

Tocan en la puerta, retumbo de madera en la estancia vacía.

Tocan tres veces, en los pasillos rebotando contra lo no existente.

Esa pálida insistencia, esa tenue inminencia necesaria.

 

Una muerte aparece tras la puerta, el sueño del fin.

Una guadaña que no existe, una sonrisa que rutila.

Un instante y estas muerto pero empiezo a hablar.

 

Los golpes, los pasos de hueso, los andares rotos

Los días y las noches, las obligaciones y el pasto del tiempo:

Fuego, fuego, fuego.

 

Todo acaba con la torreta, estertor terrible de Ícaro.