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Categoría: Vicios, Virtudes y Venturas

(236) La vida urbana

bonhamled 04/02/2008 @ 19:16

Cuando quiero hablar de campos, caminos, páramos y regatos solo me salen miserias, rincones, fríos, inmundicia e insolidaridad.

Es la puta ciudad que se te mete dentro, y no te deja, ni ser beatífico, ni ser cuidado, ni ser congruente, ni ser natural sino agresivo, terrible, gratuito y terrorista.

Porque mis días no fueron patio, ni mis noches campo de amor, ni mis mañanas alegres pastoriles, ni mis comidas pantagrueles redivivos, ni tampoco el futuro una cornucopia perenne. En realidad todo trasuntaba pequeñez, ruindad parda, alegria que era fogonazo, tiempo que se encimaba, absurdo que solo el tiempo y la mesura arrebató.

También fue otra cosa, un gris que comenzó en gris y acabó en gris con pequeños gritos hirientes como alambre de espino, con moteados o jaspeados de negros que eran la muerte con su sonrisa socarrona. Eran futuros amenazantes que, casi siempre, se convertían en verdad en esas noches de invierno lluviosas y frías en la que uno casi esperaría no haber nacido.

Un cigarrillo tóxico es casi lo mejor, el resto daño, daño y daño.

(234) Balada de Mercamadrid

bonhamled 31/01/2008 @ 03:03

Mercamadrid se levanta orgullosa y terrible en medio del amanecer.

Antes ha recorrido con alma de Marco Polo el mundo.

En ese mundo encuentra hambres y saturaciones, lluvias y Menelaos.

Mercamadrid siente el corazón palpitante de una ciudad que pide comer.

También pide justicia, tiempo y hombres pero esos mercados no existen.

Todos lo que son engullidos por el gigante suda y pasan frio.

Mercamadrid llena sus casas y sus estancias de vituallas temibles, de precios absurdos, de bondades simiescas, de realidades de Sancho Panza.

Mercamadrid es el corazón palpitante de una ciudad que huye.

Mercamadrid es un gran cuartel, un lupanar exquisito, una muerte en directo, una cercanía de roble, un monumento al ser humano, una epistemología libérrima y terrible, una égloga con Von Mises.

Mercamadrid es una película con música de "Asfalto".

(227) Metro

bonhamled 17/01/2008 @ 05:29

El metro es ese reloj tremendo que dice Cortázar.

El metro es la irrealidad de un vagón a un Austwitz desmejorado, un cruzarse incómodo de miradas, un correr indigno a buscar un sitio que no pertenece.

El metro es esa suciedad inexistente pero metafórica, esas voces robadas aquí y allá, esos calores y esos fríos inconvenientes.

El metro es el estar muy solo o muy juntos, es el estar muy lejos y muy cansado, el olor a sudor o a colonia pachuli.

El metro es un rastro de fuste de rosa, rígido, tiple, espinoso, duro y largo como una vida.

El metro cierra sus puertas...

(226) La era del guerrero

bonhamled 13/01/2008 @ 16:37

Mira el guerrero del largo cabello rubio el sol poniente y mesándose la cabeza augura un día venidero doloroso. Los congostos se hacen aún más estrechos y la vida es un camino pino hacia un precipicio.

El viento fuerte y duro le araña la cara y el guerrero, el hombre con la espada en la mano, piensa por un instante en el porqué del andar, el para qué y en el fin. Quizás esperar sería lo mejor o, mejor aún acabar ya sin caer en la cobardía del aferrarse sin dignidad a la vida.

El acabar vendrá pero el sufrir puede evitarse.

Mira el guerrero el sol poniente, se observa de forma nueva las manos, sin embargo aprieta la cabalgadura y sigue avanzando hacia la fatalidad, la incertidumbre y la mala fortuna. A fin de cuenta es un guerrero que vive para hacer la guerra, aunque sea a la propia vida y no cede ante lo predispuesto aunque sea por el destino escrito.

El tímido y pequeño oficinista despierta de la ensoñación instantánea en ese instante y da un paso atrás: El tren está demasiado cerca y ciñe la brida de su montura inexistente con una mano y con la otra el pomo de la espada herida en mil batallas que no está: Se siente dueño de su día.

(225) Los héroes adolescentes

bonhamled 09/01/2008 @ 05:24

Quería escribir como cuando se escribe en cemento fresco, para que el tiempo no lo borre. Puede que el río que se repite sin ser el mismo lo manche, abomine de ellos o incluso, los ahogue en el pretérito. Por eso escribo para que se sepa, para que quede de aquella generación perdida:

Recuerdo aquellos héroes, hijos de la primera democracia. Aquellos niños-jóvenes ignorantes de que la puerta se abrió y ellos solo alcanzaron a ver aire frío, algunos brillos pequeños y mucha miseria.

Jóvenes muertos sin timón ni ancla tras el silencio: la alegría les arrebató el futuro. Fue un dolor y un silencio cercano, hiriente como cepo, negador de si mismos. La ingrata adolescencia liberada, bautizada de futuro y de sonrisa de libertad, les conminó a una esclavitud de más muerte que la dictadura de los cuarenta años.

Ulises que nunca volvieron. Muriendo en una sinfonía falsa de independencia naciente del olvido de un pasado de hace cinco minutos. Quemados tras dejar de mirar al otro como un enemigo. Muertos sin gloria plenos de estigmas ateos.

Aquellos bellos jóvenes muertos ignoraron. Solo fueron libres para, sin haber sido manumitidos, por jóvenes, por ignorantes, por inexistente, volver a esclavizarse hasta la muerte química, térmica, ideológica y social.

Recuerdo triste aquellos hijos perdidos de la democracia, de la apertura, del "no pasa nada" del fango de una libertad que no se conocía y que venía sin libros de instrucciones. Hoy, los cementerios pobres guardan sus responsos y sus preces con sus fotos, casi adolescentes, con sus nombres grises hasta el olvido, con sus familias, ya diezmadas, con sus caras, sus peinados, sus ropas, de un tiempo que no era el suyo, al menos para morir.

Aquellos niños, aquellos hombres que hoy no existen, muertos en cuartos de baño inmundos, portales llenos de mierda, en reyertas entre bandas, tiroteos con una policía con más rumores de pistolas inconcretas que de futuro, en picos terribles, en sobredosis de montaña rusa, en enfermedades que eran lija.

Todos aquellos, quizás yo mismo salvado, murieron y, ahora, nadie les recuerda. Fueron la cara gris y taciturna de la nueva libertad: el tubo de ensayo de un futuro desconocido incluso como pasado.

(221) Instrucciones para amar al prójimo

bonhamled 01/01/2008 @ 11:42

No es lo mismo que un banquero te diga "ama al prójimo como a ti mismo" que te lo diga un Schindler, un Sanz Briz o Sousa Mendes, un Elie Wiezer, un Primo Levi o un Viktor Frankl, incluso con la voz baja que proviene de un interior irrenunciable pero con reverbero de campana. El primero siempre acentúa en "mismo", el segundo en "prójimo".

(220) El poeta abandona

bonhamled 30/12/2007 @ 08:58

El poeta abandona su jardín y su parnaso. Desde tiempos del gran pútrido Chinasky o del mórbido Poe ya no vive ahí, puede que en un manicomio como Panero o en el filo caliente de un cuchillo.

El poeta abandona el hablar solo del amor porque es tan pequeño como un microorganismo y puede ser confundido con el no existir.

El poeta ya no viste de corbata ni imposta su vergonzante voz atiplada para recitar con recoveco de tumba delante de los personeros, no le entienden pero le compran.

El poeta no se cita con demonios en cafés, más bien convive con un demonio que es el vecino, la gente, los otros.

El poeta sabe que tras la hecatombe, el genocidio, el cataclismo no hay métrica ni hay orden, no hay moral, ni Dios. Se afana en construir una logomaquia ética con los ladrillos de adobe del pensamiento honrado.

El poeta duele y le duele, esta más herido que magullado y mira al futuro descreído de ideologías. Es el poeta: le llamo el poeta.

No todo el mundo le llama poeta, alguien le llama "sin hogar", otros rapero, otros más loco y casi todos inexistente.

El poeta es funda para guardar cuchillos, saco de punching para fascistas, desaparecido de policías, ciudadano cansadísimo y pagador de impuestos, bailador en el reloj diario del metro.

El poeta abandona la poesía de estilo clásico y se zambulle en la verdad, la mierda y el tiempo. El poeta.

(217) Duchenne vs Wallace

bonhamled 24/12/2007 @ 13:54

Si tuviéramos que hacer una separación del mundo sería de muchas formas pero todas serían versiones de la siguiente:

  1. Sonrisa Duchenne.
  2. Sonrisa Wallace.

Es el hecho en primera persona de la búsqueda de la felicidad y la impronta de lo insondable de hallarla.

(215) Se tatúa

bonhamled 20/12/2007 @ 18:12

Se tatúa la palabra muerte en el pecho, en el brazo, en el hombro.

Se tatúa la palabra muerte en la espalda, en las piernas, en los pies o manos.

Se tatúa para conjurar a quien ya depositó sus huevos dentro de él.

Su parásito, la muerte, ya descuenta tiempo mientras el zumbido del tatuador intenta pararlo: es imposible.

Mejor sería gritar hasta desgañitarse contra una tormenta: al menos la necedad de la valentía se considera digna.

(212) Instantes de pensamiento menor

bonhamled 16/12/2007 @ 10:40

Soñó la rosa un día, soñaba en hielo.

Los tristes paréntesis de sus hijos rendía en el suelo.

Soñaba el dulce dulce de leche libaba sueños.

Hablaba la madre, hablaba el padre, urdía vuelos.

Terminaban andando y los sueños acababan silbando, rendía puertos, mataba albatros, Moría pequeño.