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(314) La vida esta ahí afuera 19-10-2008 GTM 1 @ 08:30

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La vida está ahí afuera: el aire, la risa, el amor, el sexo, la mierda, la revolución, los burgueses, la cochambre, el alcohol.

La vida está ahí afuera: los engranajes, el miedo, la ira, el nihilismo, los epílogos y las codas, los análogos y las jodas.

La vida está ahí afuera: la cabalah, y los misterios, las escrituras y los falansterios, los corajes y los refectorios, los ricos muertos novios.

La vida está ahí afuera: los escarpes, los echarpes, los barrancos y desatrancos, los murieles y los jureles.

Y si la vida está ahi afuera porque vivimos ese pequeño mundo constreñido y pequeño de dentro de nosotros mismos.

(313) Canta Billie Holliday 14-10-2008 GTM 1 @ 04:47

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La voz de Billie Holiday se desliza ignorada por el pentagrama rítmico. El humo, la vida, el sudor y el rezume de la pared de ladrillo le recuerda el día a día. La música se eleva hasta tocar Olimpos naturales, exquisitos, artificiales, rudos.

El Jazz suena a espaldas del trabajador negro y del existencialista blanco construido con el virtuosismo del artesano manipulador que encontró una salida y, también, albergado en el guiño travieso de las farolas de la calle en la noche casi convertida en día.

Amores, desamores, tardanzas, morigeraciones de la vida que suenan entreveradas en estilos y fuentes que son tantas como personas, al menos. El día amanece en la ciudad y, al tiempo, desamanece en el alma de los que allí estaban, cuencos pardos y blancos de la sociedad de sus absentas y de sus locuras.

Bang, bang, carreras, sirenas, motores en marcha, gritos, pasos desconocidos, habla de borrachos y, al fin desembocar todo ello en un pentagrama, una tristeza, una alegría y un mañana puesto entre interrogaciones. Una respuesta con signo de jazz o pregunta de blues entre las docenas de servidumbres, las decenas de malos hábitos, las unidades de destinos firmados.

(312) Solo 04-10-2008 GTM 1 @ 08:24

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La soledad es un castillo inexpugnable, una cárcel sin billete de vuelta. La soledad es ese desierto, esa estepa rusa que nos gustaría que nos rodeara, nos abrazara para, así separanos de todos los dolores que no nacen en nosotros para, como San Jorge, enfrentarlos y, en el mejor de los casos y con las espadas de la reflexión y la farmacopea, vencerlos.

Esa es la soledad del aire frío fuera, y el caliente dentro, de la buena sensación, del te caliente, de frío.

Sin embargo la soledad no tiene vuelta, poner un pie en su isla y como hidra terrible te capura y es dificil escapar. El querer estar solo se vuelve equivalente al “no querer estar con nadie”. Ese ostracismo digamos “histórico” nos lleva a una desaparición terrible, un viaje en busca de una Ítaca, suponemos interna, que en realidad solo es el no estar, el ser un otro nunca prójimo, el vivir separado y triste.

La tristeza tiene de soledad y la soledad de tristeza, el gato solo se lame bien pero se lame poco, y no sabe para que lamerse. Ese es el vórtice asesino y peligroso.

Pasar los años solo, no encontrar voces cercanas, estar en un mundo tan agresivo que cualquier día y sin pensarlo nos borraría de un plumazo. La compañía es un alegato, un conjuro, una trampa contra el paso del tiempo y de la soledad: nos deja escrito en una tablilla de arcilla aquellos momentos en la oquedad sola del cerebro, de nuevo solos, de nuevo.

(311) La maldición del ángel negro 28-09-2008 GTM 1 @ 15:54

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Desde aquel entonces todo era retumbe y eco, su corazón se le manifestaba en sus sienes y su corazón tomando tiempo, enseñándole lo horrible, dejándose ver lo que no debería ver: el tiempo.

(310) Transido 24-09-2008 GTM 1 @ 19:54

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Transido de aglomeraciones, de públicos, gentes, greys, hordas.

Cansado y angustiado de metros bajos, llenísimos hasta casi los dos metros, sudores y gruñidos, gente, gente.

Regido por un reloj otoñal que siempre da más hora de la que se le pide. Viviendo una ilusión que se pospone como fieltro o como friso grecado.

Guardando la fe, la ilusión, el tiempo y la resistencia para una vida que sería al aire libre pero que incluso en la calle casi nunca lo es. Es una panacea o  una falacia o quizás simplemente mentira negra como alquitran o gris como hormigón.

(309) Definición sincera de tiempo 20-09-2008 GTM 1 @ 19:29

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De repente, introducción, entradilla, didascalia, exordio para, sin descanso ser epílogo, resumen, fin, terminación.

El espacio entre ambas cosas es lo que llamamos vida, tiempo o puede que podredumbre.

(308) El agua de Tales 17-09-2008 GTM 1 @ 20:06

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Volvía a su casa, una vez desembarcado, pensando, por encima del horror de las cenizas derramadas y engullidas por el salado mar. Tenía la certeza de la pequeñez del ser humano. Zvi andaba en dirección a su casa, sus calles y a sus seres queridos, conocidos, vistos.

Recordó unas inmensas pilas de escorias que acarreaba a la voz rápida del capataz, amenaza y, a veces, castigo ejemplar. Por eso parecía poca cosa este último gesto.

Buscó un lugar en el mar, en el punto que más se pareciera más al de su izquierda, al oeste, a sotavento o a la hiperbórea; un lugar que pudiera ser cualquiera. Arrojó el contenido, que desapareció, convirtiéndose en nada, en un lugar que no era ninguno.

La desesperación en el grupo vivió un instante apneico y, como la locura en el sabio o la pesadilla en la beldad, se hundió tiñéndose de gris oscuro, burbujeando sucio, escondiéndose para siempre, desintegrándose para no ser en aquel mar de la primera mañana.

Todo lo demás quedó atrás, la muerte, la nada, el vacío, el no ser, el no estar, el desaparecer, el pequeño viaje en secreto pero no oculto, y la vuelta tranquila, diligente pero no rápida: de marinero.

Anduvo las calles y vio personas, su gente. Los marineros reparaban redes para la próxima salida o para su guarnecimiento y guarda. Recordó a los saltarines muchachos por las calles. El sol se aventura en el cosmos de su camino por el cielo mientras la gente come, rie, vive y es, como en cualquier otro día de los que vendrán, como en cualquier otro día de los múltiples pasados.

Pensó, un instante, en el vivaz movimiento de la mañana: mujeres, niños, trabajadores, enfermeras, guardias, amigos, enemigos, cercanos, lejanos. Pensó en el mundo, en la vida y siguió andando. Ese andar seguro con paso señero significó mucho más que lo que había hecho dos horas antes: enterrar en agua el espíritu perverso y enfermo del falso Ricardo Klement, la mano ejecutora y pensante del asesinato de su pueblo.

(307) Bares 14-09-2008 GTM 1 @ 21:09

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El tiempo pasa, con la velocidad de filo de cuchillo que corta y deja detrás, en tasajo, de las personas cuyo calendario o cronómetro es como un ancla hundido en la deriva.

El tiempo es esa pátina deleznable, pan de oro ajado, que se aposenta, hojas de otoño en el suelo, fermentando en humus de nuestra vida.

Somos y pertenecemos al tiempo, nos escapamos a las manos del instante actual para caer en los dedos del siguiente que son sarmientos del tiempo macerados en los olivos intensos e inmensos de la llanura.

El tiempo se escapa pero teje, indica pero nos araña, se queda atrás y nos lleva en un vórtice asesino en el océano.

Por eso, por todas esas ideas encontradas sobre el tiempo asesino (otras veces medicina) me eché las manos a la cabeza cuando ví el viejo bar cerrado: el tiempo pasaba (Qui prodest?).

El antiguo bar, el viejo lugar con camarero al uso, avezado, listo, tranquilo, juez y orden y la reala de parroquianos de pelaje muy variado que iba y venia era historia, el solar, el local valiosísimo permitió al dueño (y camarero) un retiro glorioso entre las olas mercenarias del levante de la tercera edad; y, en su lugar, nos dejaba una orfandad liviana mientras el tiempo se carcajeaba aliñado de la suciedad blanquecina y desordenada de las obras necesarias para ser boutique o agencia inmobiliaria: cara y prescindible.

La tienda o el comercio sería atendido por jovencitos en pleno fulgor temporal, efebos y ninfas que ahora orgullosos verían, no tardando mucho, como el tiempo que le dibujaba pieles y voluptuosidades neumáticas les agradecería sus gestos dejándoles en manos de la arruga, la gravedad, el cansancio, eterno y la lluvia eterna del corazón que indica que el tiempo pasa, el cuerpo se avejenta y la mente cada vez se percata más del tibio negocio del vivir.

Mientras el café, la cerveza, el bocadillo, la palabra, el pensamiento, el rumor de televisión o radio en susurro se escapaba y anidaba en el alero de otro bar, un poco más alla, un poco después pero, sin duda en otro tiempo en el que yo iba, también, montado.

(306) Levanta la sutileza 13-09-2008 GTM 1 @ 10:41

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Levanta la sutileza y no te dejes llevar por el abotargamiento de los sentidos, incapaces de digerir más.

Siente el vacío y la llenitud de la sensación, la vida, el tiempo. No intentes ahogarte, en vida, en mujeres, en edades: es erróneo.

Procura sentir ese poco más que es la diferencia cualitativa y cuantitativa, no pretendas zambullirte en la sensación: solo lleva a la muerte.

Siente el sonido flojo, el sabor suave, el sentirse austero, el vivir completo.

Porque otra solución al final cansa, al final agota, incluso de uno mismo.

No hay otra solución beber a pequeños sorbos, comer a pequeños mordiscos, vivir a pequeños pasos.

Porque eso sorbos, mordiscos, pasos son las materias de las que se construyen las sombras del recuerdo.
Que amplificarán lo maravilloso de lo parco y disminuirán, hasta la eliminación, de aquello que cansó.

No nos dejemos caer en las redes del más sino del mejor, juguemos con el recuerdo a nuestro favor.

Pensaremos, también que el tiempo es nuestro.

(305) El maná del cielo 10-09-2008 GTM 1 @ 15:13

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El marido mira detrás a la zona de carga del avión y ve dentro de las cajas parte de su amor roto y robado.

EL estruendo mecánico del arrancar apenas tapa el ruido gozoso de su corazón batiente.

Barrería la selva, el jardín amazónico de ladrones y bandidos donde su mujer se encontraba robada y le lanzaría, como un naufrago pidiendo su vuelta.

Miles, millones de fotos de la familia, quizás así pudiera recuperarla o al menos que sus ojos se llenaran de la felicidad de verles.

Vuela Colombia para recuperar la persona.