(48) El viaje

Arracimea el camino, lleva a Almadormida.
Siente el tiempo vibratorio del vehículo en tus huesos pisciformes, es tu ictus sugerido, el refregarse y arrepentirse luego desdeñado.
Siente entre jirones culteranismos y poesías de Gil de Biedma, arrebatos de Bukowsky, entelequías de Neruda, Amores de Benedetti, rugidos.
Vivirás en un vehículo entre kilómetros siempre previos y todos posteriores.
Andarás sus macadames llenos de tristezas prostitutas, señaléticas de muerte y hambre, llenas de presupuestos pospuestos.
Una esperanza de añil y celeste en la vuelta del horizonte.
Imagen: http://www.maion.com/photography/namibia/travel_es_p4.html

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