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(69) Bibliocacos en Almadormida

bonhamled @ 05:41 Tags:
Los robos de libros era el único delito consumado en Almadormida antes de que viniera el aciago pelirrojo. Desaparecían libros por doquier, los pillos introducían sus frívolas manos entre las celosías para alcanzar las mesas, las estanterías o muebles repletos de libros. Libros añejos y leídos, con valiosas anotaciones al moreno de la luz de vela o la tenue luz eléctrica de entreguerras.
El suceso más sonado fue el robo, o descuido, del tres volúmenes de los veintinueve de la enciclopedia británica que atesoraba el boticario. El boticario, como el alcalde, era de los considerados vernistas, bien se arrepintieron sus deudos de esta tendencia después.

La enciclopedia en inglés importada en cubierta de cuero negro, tafilete en oro y bellísimas estampas que explicaban, en lengua sajona, las bellezas y horrores del mundo con lujo de detalles y proliidad.

ad_encyclopaedia-britannica_05-1913.jpg Los tres volúmenes de la enciclopedia S -SOR, Cle- Czu y A-Ace llenaron de tristeza los últimos días del boticario.  Se le hacía el mundo muy imperfecto, le arañaba ver los huecos de la estantería.

Aunque se investigó el hecho al final los agentes del municipio no se si por desidia o por abandono, otros dicen que por involucración, llegaron a la conclusión de que los bellos volúmenes podrían estar desaparecidos para siempre, podrían haber sido destruidos o, lo que era peor, desguazados en una miriada de pequeños códices, eugenésicos, sementales, para mofa de extraños descontextualizados.

Don Pócilo sufría, sus aceites, sus bebedizos y sus fórmulas salían sosas, o torbas, otras veces ariscas como roca y perdían mucha eficiencia como consecuencia un pesar incólume que le atormentaba como sacacorchos.
Decía, con razon, que lo del robo debía perdonarse, lo que era imperdonable es que hubieran robado el primero de lo volúmenes de la colección, era un desvirgarle y obligarle a un padecer insufrible.

Al poco moriría Don Pócilo y sus enfermos y la cohorte en pleno de la corporación le siguió al camposanto, entre ellas se supone que alguno de los jóvenes bibliocacos. Todavía no olía Aparicio a pútrido ni las moscas habían llenado el pueblo. A los pocos días aparecieron los tres volúmenes pero cercenados en algunas páginas. Puede que donde apareciera pista del nombre de los culpables.

Jamás lo supimos, tras los sucesos del aciago Goush en la casa vacía del bibliotecario apareció, como boca desdentada, la estantería de la enciclopedia británica cercenada. Pero en aquellos tiempos ya nadie tuvo ganas de libros.

Imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Ad_Encyclopaedia-Britannica_05-1913.jpg 

Un Comentario »

Elbereth+y+su+Silencio — 06-05-2007 - 18:26:09 GMT 1

Está genial! Muy bien escrito.
Me gustan especialmente:
"Se le hacía el mundo muy imperfecto, le arañaba ver los huecos de la estantería."

"como boca desdentada, la estantería de la enciclopedia británica cercenada."

En realidad, todo el texto es un acierto.

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