(114) Carta abierta al suicida
Muy señor mío.
Por la presente permítame expresarle mi más sincera admiración por el paso que, según tengo entendido, está dispuesto a tomar. Requiere unas mínimas dosis de valentía y de denuedo que el que esto escribe se reconoce incapaz de asumir a pesar de que la vida parece empujarle con fuerza.
Aún reconociendo este mérito excelso he de recordarle que aunque como un Harry Haller haya superado los convencionalismos sociales, religiosos y legales así como parezca dimitir de su puesto de Zoón Politikon hay otras obligaciones de obligado cumplimiento que no se pueden eludir si se va a tomar un paso de esta envergadura.
A este efecto permítame recordarle que yo, Juan Campesmases Luppi, soy el gerente - propietario de la tiendita de enseres, también llamada Colonial, sita en la calle Campesmases, 12. En esta tienda, como usted conocerá, tanto usted como su familia se han ido reponiendo de viandas y útiles necesarios para su vivir diario y cotidiano en la barriada. Si bien la cuenta ha sido mensualmente condonada, sin ningún reproche por mi parte, he de recordarle que para este último acto que preveé en su vida se proveyó de soga zorzal de caletre de primera calidad, cinco metros, así como una libra de clavos y pernos de sujección. Como última parte del pedido se incorpora una cadena con su correspondiente cierre o candado de bloqueo.
Debido a la premura de las circunstancias, el pasado viernes, me indicó, como era constumbre, que lo apuntase en la cuenta del mes en vez de abonarlo en el instante como debía haber sido. Yo ignorante de sus próximos proyectos procedí a apuntar los 113 pesos que costaba el insumo. Sin embargo con sorpresa y algo de frustración he conocido hoy mismo que su intención, como ha manifestado en tabernas y bares del barrio, es acabar con su vida en un plazo de tiempo corto sin dejar a la parca que deje de hilar por si misma.
Debo reconocer que junto a la admiración por el valor que demuestra me sacude un cierto sentido de traición y de verguenza. Traición por no ser capaz de hacerme cómplice de su loable plan, para el cual hubiera colaborado regalándole, incluso, los bienes, y vergüenza porque ahora me coloca en la dificil posición y tesitura de tener que reclamar una deuda ingrata a sus deudos o bien perder el monto de la operación por mor de un respeto hacia sus allegados que usted no tuvo conmigo, dicho sea con todos los respetos.
Por eso y por la presente le conmino a que retrase ese desenlace unos días hasta que liquide la cuenta que nos une de esta manera tan fastidiosa o, en su defecto que evalúe otro medio de autoeliminación que permita que esos productos puedan ser devueltos a mi almacén sin deterioro ni demora policial.
Esperando tener respuesta suya y reconociéndole su mérito.
Se despide
Campesmases Luppi

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Un Comentario »
:D Genial!