(137) El polinomio votante
Era sustancia ya juzgada que todos los votos valieran lo mismo en las elecciones de Aparicio y sus pedanías. Era injusto, no tanto por que la cultura o instrucción, patrimonio o matrimonio marcaran sino para tener en cuenta la sabiduría de la edad y también de la experiencia, lo viajado que estuviera cada uno, la experiencia democráctica y el amor por el progreso e innovación.
El Alcalde de Aparicio, el vernista Don Celio Arrasanz, apellido común y de blasón en la comarca, acarició en el círculo de amigos del país fundado por el, un compendio de matemática parlamentaria que reflejase todas estas sensaciones.
El dulce lider del partido conservador agrario Don Arturito, siempre fue diminutivo, Arrasate Manz estuvo de acuerdo con todo lo que tuviera que ver con la posesión y la intrucción pero no tanto con el hecho de haber viajado o experiencia democrática como valores para ponderar el uso del sufragio.
Por otro lado el iniciático partido comunista libertario de la comarca-sección de Almadormida (Castilla) estuvo muy de acuerdo con el peso de la instrucción, entraba en sus planes sus propias escuelas y refectorios de adoctrinamiento por la proteina para los pobres. Sin embargo el primo del secretario general en la localidad, primo segundo de Arturito Arrasate, Don Tobías Manz y Arrasate desquería el sufragio censitario por la misma razón que Su familiar lo quería. El porque, desconocído.
Don Celio del partido radical democrático encontró en esas diferencias democráticas la piedra de toque de la bondad del sistema.Los diferentes errores de las diversas concepciones daban un horizonte, universo o ideario de igualdad liberal muy valorable.
Tras mucho estudiar, tras consultar libros de psicología, sociología, estadística pro y antimaterialista y todo cuanto se pudo saber, en aquellos tiempos sobre paradojas y teoremas, entre ellos el de Gödel, llegaron a la siguiente conclusión.
El número de votos equivalentes de cada uno de los votantes de la comarca, incluyendo los adustos y lejanos leñadores de Hería sería el siguiente:
Nº de votos equivalentes = la unidad + nivel de instrucción alcanzado (y verificado)+ Nivel económico, demostrado, del votante dividido entre la media de renta en la región + Nivel de renta y patrimonio dividido entre la media del país + edad / edad media de la comarca + Nº de intervenciones en actos democráticos o electorales / número de actos registrados en el ayuntamiento de Aparicio + Nº de países extranjeros o nacionales conocidos / media registrada en el ayuntamiento + la publicación, introducción de artículos, productos, servicios de valor desconocidos en el pueblo/ nº de artículos aprobados y registrados en el ayuntamiento.
Todas estas aritméticas particulares tenían diferentes repercursiones que no eran, como comentaba Don Celio Fontanarrosa a quien se le pusiera a tiro, no del todo negativas, obligó a una mayor actividad política, en ratos frenética en el pueblo, de actos, reuniones, manifiestos, interpelaciones, también a la creación de un cuerpo de estadísticos, burócratas y notarios para revisar y actualizar los valores de votos equivalentes del pueblo y, por último la imperecedera sensaión de estudiar, volar, conocer, abrirse. En esa semilla taumatúrgica es donde se aposentaría el tímido, primero, y luego aciago Goush para atraer el peor mal.
Ese era el fundamento último de la sociedad vernista del pueblo, crear una vivencia particular que sirviera para generar el mayor diálogo directo democrático. Por otro lado como fe y razón se dan de golpes tras cada esquina no acabó de gustar al párroco aunque tampoco le dejó enemigo ya que entre su parroquia tenía casi un poco de cada casa, incluyendo al secretario del partido comunista libertario con el que jugaba dominó al menos dos tardes por semana.
Esas iniciativas y muchas otras dieron a Almadormida una sonoridad curiosa e independiente en la provincia y fue motivo tanto de chanza diligente como de admiración no disimulada por la bondad de sus logros en materia de conciencia social, mejora de condiciones y cercanía de los políticos.
Como curiosidad última debemos indicar que el mayor de los votantes, esto es el votante con mayor peso, fue el coronel retirado de artillería Don Luis Buzones de Manz cuyo voto valía la soberana cantidad de 4,6 votos y el voto de menor importancia correspondía al enterrador de Hería cuyo voto por ignorancia, estrechez de miras, desconocía casi todo, y abotargamiento adocenado solo valía 1,25 votos.
De esta suerte las 1342 almas que poblaban Almadormida en los finales de aquella segunda década del siglo se convirtieron en 2950 seres etéreos que convertir, regalar, convencer, discutir pero también educar, dotar, y administrar.
La turbamulta o la masa democraticoide se convirtío en el experimento de sociedad electoral de Almadormida en una democracia perfecta donde todos no eran iguales.

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