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(163) La mesa del café

bonhamled @ 05:38 Tags:

Una mesa sucia, unos restos de pastas, no caras, apenas migas aquí y allá que no denotan suciedad sino falta de presteza al recogerlo.

Dos tazas de cafés, una algo más terminado que el otro. Ambos fríos. Ambas tazas tienen ese velo en el cafe que indica el tiempo transcurrido que es más que el instante y menos que las horas.

La mesa pobre pero urgente, sin tenebrosidad pero lóbrega como cualquier mesa camilla de las casas, por la ventana, mientras el estruendo del grito se produce un frío gris se deposita mientras anochece.

La mantilla de la mesa, mientras los gritos hienden las paredes y las personas como acerico,tiene el desgaste del mucho uso y del cariño en su confección. Pobre y usada como la vida en general.

En una esquina una señora llora, en otra un hombre gesticula con inquina y locura.

En la mesa el azucarero, barato y antiguo, guarda el azúcar con algunos grumos y, algo derramado, unos infinitesimales cubos de azúcar resbalan en la superficie cristalina que separa las tazas, la cafetera, el azucarero, el plato con las pastas y las migas, de la orfebrería artesanal del paño. Antañón recuerdo de obras pías y trabajos para señoritas.

El ruido, el grito, desparece, de repente, el golpe de borbotón, tremendo, seco y reverberando en eco en la pequeña habitación.

Dos o tres gotas de sangre caen al cristal, manchan algo la mantilla, caen, despistada sobre una de las tazas, no se cual, y mancha como un brochazo de impresionista alguna de las pastas viejas.

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