(186) La caja
Se acerca el señor maduro con su caja imprecisa entre las manos. Una caja de madera limpia y antigüa. Su cara dulzona y amable dice unas palabras melosas:
- La solución está aquí. En esta caja que te doy.
Abre la caja y aparece un dígito grande, largo, casi irreproducible que coincide con la cuenta bancaria del sujeto. Triste, pobre, desesperado por el dinero que no tiene y los problemas que compraría resueltos si lo encontrara en esa caja.
- Cada vez que abras la caja, tu cuenta se multiplicarán. La primera vez tus pobres 50 euros se convertirán en 100, la segunda en 150 euros, la tercera en 200. El límite último, la riqueza absoluta, significará que tu alma y tu cuerpo será mío. Vendré y te mataré.
Sin dejar su cara bonachona y beatífica, tras la amenaza de muerte, continua:
- Sin embargo, cada vez que veas como se multiplica tu dinero morirá una persona, quizás conocida, cada vez con más probabilidad de ser un familiar o alguien cercano.
- Aquí la tienes Ismael, tus peticiones han sido escuchadas pero ni tu ni tus allegados están seguros. Empléala con lucidez.
Ismael grita, alegre, al poder resolverl os problemas de su familia y, al instante piensa...
(Inspirado, algo más que inspirado en este comentario de Reddit).

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