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(188) El efecto Babel inverso

bonhamled @ 06:14 Tags:

Aquel día se levantó con un leve dolor de cabeza, como un turbante de plomo apoyado sobre el pelo. Sin embargo se percató de un detalle detonante, sorpresivo, sustantivo.

El primero de los sucesos ocurrió un día por la mañana, sin mayor cambio. En su ser comenzó a escuchar y entender las palabras de otros idiomas. No es que las entendiese en verdad sino que "sabía que decían".

Conversaciones en el metro, el dial de radios extranjeras, las televisiones ignotas empezaron a mostrársele fáciles sencillas. Lo atribuyó a un no se que desconocido, un efecto babel inverso.

oía las voces primero entendía las palabras, las frases, los contextos en una epifanía lógica muy alegre de conocimeinto.

Tras ese entiendimiento del vehículo de la comunicación comprendía poco a poco y luego de forma abrupta las intenciones, los porqués, los egoísmos apenas disimulados, los intereses bastardos, las negaciones torpes y el daño por el daño.

Su mente y su cuerpo poco dado a estas epifanías de conocimiento y dolor empezó a somatizar todo ese veneno esparcido en todas las personas, muy diluido pero aspersado: los niños entre si, el abusador de las mujeres, el agresor de los débiles, el detentador de poderes, loa variopintos colores del egoísmo y del daño al ajeno.

Poco despúes, no más de una semana, era un saco de huesos sin más carne que la que protegía y cubría sus capacidades taumatúrgicas. El daño era tal, el dilema era tan fuerte, el poder de su visión se manifestaba tan claro que prefería esconderse a oscuras en su cuarto de pensión antes que cruzarse con quien parecía un tímido sonriente y solo era un dragón dispuesto a matar.

Un poco antes de morir empezó a ver por encima de las voces, las intenciones y los lenguajes un número en negrilla extraño macizo, sans serif, negro o rojo. Y descubrió, no tardando mucho que era el número de años o meses dependiendo del color a cada persona para morir. Para la tremenda sentencia de muerte.

Veía decrépitos ancianos con años por vivir superiores al de jóvenes en flor. Niños a punto de morir sonriendo inocentes, mujeres embarazadas que sabía que no darían lugar a una nueva vida. Crueles maltratadores y violentos que superarían cualquier condena en la cárcel. Incluso un poco antes de morir vio ese mismo reloj con apariencia notarial avisarle de que su tiempo se agotaba en la cama del sanatorio.

"El enfermo Don XXXX XXXXX XXXXXX ha fallecido el día de ayer a las 23:30 horas como consecuencia del tumor cerebral que se le había diagnosticado hace dos meses. Las medidas paliativas lograron reducirle el dolor aunque no los delirios y gritos que solo pudieron eliminarse mediante somníferos y tranquilizantes".

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