(226) La era del guerrero
Mira el guerrero del largo cabello rubio el sol poniente y mesándose la cabeza augura un día venidero doloroso. Los congostos se hacen aún más estrechos y la vida es un camino pino hacia un precipicio.
El viento fuerte y duro le araña la cara y el guerrero, el hombre con la espada en la mano, piensa por un instante en el porqué del andar, el para qué y en el fin. Quizás esperar sería lo mejor o, mejor aún acabar ya sin caer en la cobardía del aferrarse sin dignidad a la vida.
El acabar vendrá pero el sufrir puede evitarse.
Mira el guerrero el sol poniente, se observa de forma nueva las manos, sin embargo aprieta la cabalgadura y sigue avanzando hacia la fatalidad, la incertidumbre y la mala fortuna. A fin de cuenta es un guerrero que vive para hacer la guerra, aunque sea a la propia vida y no cede ante lo predispuesto aunque sea por el destino escrito.
El tímido y pequeño oficinista despierta de la ensoñación instantánea en ese instante y da un paso atrás: El tren está demasiado cerca y ciñe la brida de su montura inexistente con una mano y con la otra el pomo de la espada herida en mil batallas que no está: Se siente dueño de su día.

Meneame
del.icio.us
No hay Comentarios »