(228) Elegía por Nagasaki
Yukio recuerda el sagrado monte Fuji.
Sus pies mojados recuerdan lo seco.
El tiempo pasa en estaciones y en vida.
Yukio Hasazawa ara, siembra, recoge arroz y lo carga.
El tiempo también es arado.
De repente, el mundo se para y en la lejanía
unaenorme rosa de humo se levanta:
Una seta gigante.
Yukio se sorprende cuando un leve grito suena.
El tiempo, el arroz y la vida desaparecerán.
Los haikus son tijeras.
Será llamado solo Yukio Hibakisha.

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