(244) Me voy con ella
Volvía el Sr Ramírez de la comida junto con otros tres jefes de departamento y entre sonrisas cómplices, discutían y comentaban la situación diaria del trabajo con un punto de picardía, y encono entre ellos .
Ramirez por su ganada fama de primer jefe, entre los secundarios, y por su edad, 58 años, no era una amenaza para ellos al haber renunciado ya a virreinatos o a gobernar las legiones del César mas allá del Rubicón. Por esto se elevaba y veía, en su posición otoñal, a los jefes más jóvenes e inexpertos robarse, acuchillarse entre sonrisas, conspirar y desengañarse como bufones ante el escalón más noble del escalafón (el que estaba en contacto con el presidente).
Su terno negro, cuervo, y su calva junto con sus ojillos vivarachos y rápidos desentonaban entre los trajes mas modernos y los vocabularios agresivos y estentóreos de los jefecillos cuarentones.
En ese momento, mientras cruzaba la calle por el paso de cebra, se oyó, saliendo de un vehículo expectante el verde, una cancioncilla conocida y suave: Dusty Springfield, "you dont have to say you love me".
Paró un instante casi imperceptible miró a los jovenes que le acuchillarían a la mínima oportunidad, observó miró el moderno edificio de acero y cristal sede de la empresa, miró de soslayo el reloj, la fecha y los años.
Abrupto pegó la vuelta en el paso de cebra, el semáforo ámbar, y decidió, con prisa juvenil, volver con la mujer con la que construyó su vida, hace una era geológica, la que le comparte desde entonces con la empresa. Recordó en una décima de segundo de aleph, toda su vida, los pesares y alergrías, las preocupaciones y estrecheces, los hijos y la juventud, el amor primero, la pasión, el amor templado, el cariño, el amor tardío, el reconocimiento, la vida. Dirigió su mirada como si pusiera el producto de sus ojos en la balanza: otra vez a sus compañeros, de nuevo al edificio. la empresa siempre disciplente, estéril y opaca.
Mientras la canción seguía sonando con el tic tac del semáforo muriente, miró su reloj y (se) dijo:
"Me voy con ella".

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del.icio.us
Un Comentario »
Muy bueno. Siempre hay que considerar el efecto Ramírez, al menos como probabilidad.
Saludos.