(253) El amor dulce
Muchas cositas ricas: muchos dulces de ambrosía, de esos que nos gustan tanto, con almendra, mazapán suavísimo, delicado al paladar, !Cómo se deshace!, como esos otros, puro visillo de hojaldre con natas batidas y con cremas sabrosas, pestiños con sabor a la Meca. También dulces de ocasión, eternas yemas, fantásticas milhojas, centeniales dulces de batata o de boniato, queridas castañas caramelizadas degradadas del marrón glacé.
Buenísimos panettones y dulces de mora, los otrora infantiles arroces con leche, etéreos y ya actuales, chocolates curales con palentinas, trufas de chocolate con algo de su calentura tropical amasada por las manos blancas de las monjas. Brownies de chocolate africano que lleva a la locura del spleen (y del hígado), mascarpone revertido en dulce tiramisú, torrijitas fritas con canela olorosa, vinos de jerez y moscatel que liban almíbares y saliva, dulce de leche americano con herreruelas de Martín Fierro.
También se cuenta con alfajores de los que vienen los niños a comer corriendo y sorteando cuestas pinas en días soleados de invierno, donde, al solaz de la despensa y la alacena se difuminan los cansancios. Flanes, púdines y nubes condensadas que fueron líquidas para ser ahora sólidas, o vivir en el terreno fronterizo entre el suave tacto sólido a la lengua, la untuosidad material del líquido y la divina esencia gaseosa de los olfatos y gustos.
Ensaimadas con cabello de ángel que lian al seguir su trayectoria, petisús insufribles si no fueran ..lo que son, Roscones de reyes del 7 de enero al la víspera de los regalos. Heladitos de barquillo del Señor Rossi, estupenda sorpresa fría de dulce y alimento al espíritu, galletitas de horno tan calientes que casi dañinas para el estómago, pan de higo energético, vivas y diretes de azúcar y sueños, tarascadas de almíbar o caramelo, zurriagos de dulzor al hipotálamo, tartaleta riquísima de manzana reineta, canutillos de manzana, huesos de santo rellenos de.. Turrones moriscos de almendra dulce, azucar y laboriosidad roma, mousses robadas a las nubes y al "cocholate" infantil, camaroncitos de dulce y arcebías de malandrines golosos, Monas escondidas de Pascuas Ouvallas en catedrales condales, Stendhals mojados en magdalenas con recuerdos de Abate Faría, voluptuosos dátiles del desierto, uvas pasas de sacristía, orejones secados al primer primor de las monjas, frutos secos con la aspereza ritual del aceite dulce.
Olores calientes de pan dulce recién horneado una mañana invernal. Naranjas ácidas y algo amargas previendo el destino fatídico y sabroso de la vida.
Todas estas cosas juntas y al mismo tiempo siento cuando estoy con ella. Es por ello, y por resumir la receta, que solo digo: "Te quiero".

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