(284) Hacerse viejo
Pensaba en la necedad de segundero de ver hacerse viejo.
Pensaba en la rudeza de lija de observarse perdiendo, como aquel
jugador que todo lo dejó en Montecarlo pero sin la ética de la derrota.
Quizás el engaño de la cirugía, de atar en un gimnasio las carnes, de
tintes, potingues, mentiras para reconocerse hueso andante al fin.
Pensaba en la necesidad de un sendero por el que hacerse viejo.
Sin dudar tantísimo sin perder tanto el tiempo, como aquel
que dentro de un tonel, vacío y calvo, pero con una ética sin fisura, intacta.
Quizás el leer más, el respirar la vida, el singlar junto a lo que merece, alejado de iras, tergiversaciones, mentiras para reconocer un camino hasta el fin.

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