(343) Callo la voz pero no la música
Callo mi canción, y dejo el silencio fluir.
Como un río turbulento y tráfago de vidas.
Callo y sigo tocando las músicas que golpean como caballos del apocalipsis.
Y callo pero no dejo de cantar, porque el canto sigue.
Cantan aquellos que fueron futuro en el pasado,
Y allí quedaron.
Quizás Elda Estañares o Isidro Lobo.
Puede que Jorge Muñoz o Cardenio Ancacura.
Estudiantes, panaderos, abogados, mecánicos.
Caras abandonadas en el tiempo pasado.
Todos ellos encendieron el futuro sin querer,
luego apagados en un mar proceloso de la noche negra.
Negado, hasta la mayor negación:
Potencia n matemática.
Pacto ominoso de cono sur.
Relato de despacho oval, rancio olor a podredumbre y humedad.
Esencia terminal.
Sin embargo todos ellos cantan, con un canto armonioso y cercano.
Dotado del silencio, antes alambrada de dictadores.
Ahora recuerdo necesario de los que no están pero sigue esperándoseles.
Sin ambages, sin infidencias, sin acechanzas
Un silencio rico que fructificara de nuevo
Miro a mis hijos detrás, mi futuro, y veo mi pasado, el de ayer.
No niego ni afirmo, solo callo, callo para cantar:
Sigamos cantando y no dejemos de cantar aún en silencio. El silencio habiendo ganado a la melodía podría ser tan total como el desierto interno que de eco llenó los años de luces escasas y pasos de miedo.

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