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(353) La geografía de Almadormida

bonhamled @ 18:12 Tags:

La región de Almadormida con sus sueños y leyendas, maldiciones y muertes secas no es solo Aparicio, el núcleo finisecular, y la tierra boscosa de Hería sino otros muchos pueblos más que conforman ese lugar de vistimas y victimarios pero mirando a un futo que fue ayer.

No se si es una tierra maldita donde el invierno pasó más de una vez al año o el grafor del verano secó seseras e hizo aspavientos, pero al pisar estas tierras, que rugen en su rozar como dragones se siente un algo diferente.

Una tierra amplia, cercana, fría y caliente, triste y alegre de vino que, sin embargo tuvo su sombra, una sombra de mil años que comenzó hace apenas cincuenta.

Otros pueblos de la comarca, del malpaís, tan castellanos como Aparicio o Hería, tan olvidados por políticos y poderosos como acordados del viento, de la emigración a la carrera y del daño, siguen escondidos y presentes per sin esa sombra palpitante y malévola de gris zinc que se desliza hasta el hoy.

Recuerda mi mente aquellos nombres perdidos de pedanías, aldeitas y publicos que llenaban cada cuanto la llanura y la sierra silbante: Adiós del rio, junto al río mestas, Aguasmestas, En la montaña junto al nacimiento del río mestas y casi enfrente de Hería, Boltoya, en el confín último de la provincia, Cuclillas, siempre envidiosa, aún hoy, y siempre patética en su pensares sobre Aparicio. Merindades de Castilla, con su pequeño castillo del Barón-hermano de Aparicio, con sus imágenes de Teocantor y su música silbante por las calles como órgano de iglesia.

Malpartida, la siguiente cabeza de partido de la región, fuera de Almadormida pero referente para algunos almientes, gentilicio de los de Almadormid, los que quedaron y los que se fueron.

Recuerdo camino de Boltoya, a Peleas el pueblo pequeño de campesinos, camineros y borrachines que contaba sus fiestas por muertos o por escándalos. Vistilo, aquel pueblo de reminiscencias godas, ya desaparecido, ya solo ruina e iglesia desconsagrada, ya solo Rido, el viento, y tristeza. De ahí se oyó llegar algunas de las tristezas que como ríos rebotaban en las copas de los árboles que subían hasta Hería.

Todos estos pueblos ahora la mayoría apenas guijarros y sillares baldíos fueron, a comienzo del siglo XX, una red de personas y caminos, de sentimientos y de vidas que hicieron a Almadormida una región singular, quizás por eso, quizás por el pasado, quizás por lo que ocurrió, puede que simplemente porque se mezclan en mi cabeza la leyenda, el misterio y los sueños de niño.

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