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(357) El cónsul-diplomata

bonhamled @ 21:04 Tags:
El señor Cónsul, aparecería en escasos minutos, ya habían dado las cinco de la tarde. Miraba embutido en mi tuxedo de "representante de asuntos", mi dulce relevo. La situación de negocios en la región era tal que el embajador había solicitado un cónsul "de carrera" para gestionar los asuntos de "mis" nacionales.
El bar del hotel "Spleendor" era amplio y con un aire de años setenta. De ese tiempo cuando el neocolonialismo de mercenarios y dineros de compañías interesadas en depredar el bosque campaban, y así había quedado en sus butacas de cuero, sus sofas de cuero, sus taburetes altos de skay, los camareros vestidos como croupiers y esa sensación algo fétida de estar en el lugar donde se cocieron algunos de los golpes de estado y, puede que alguna de las desapariciones de periodistas o políticos. En la misma puerta del "Spleendor" secuestraron a un agregado cultural francés que nunca apareció, el gobierno francés tampoco lo reclamó. Yo viví casi mis primeros tres años en el Hotel con lo que conocía su geografía casi como el dueño, un libanés orondo y cristiano que me era tan antipático como simpático le era yo. El cónsul venía con instrucciones precisas del embajador y, supongo, que junto a mi relevo, tendría una lista de tareas a realizar. Dos de las mayores empresas petroleras y una de exploración farmageográfica me habían manifestado su interés por lograr mayores contactos políticos y sociales en la zona. Asentía mientras me guardaba su cheque de banco solvente y revisaba mi lista de contactos y evaluaba hacia que dirección se dirigiría el cambio (quizás era solo un Lampedusa camuflado).

El Cónsul se retrasaba mientras yo terminaba un whisky intempestivo, se cruzó un agregado inglés con el que habiamos tratado, unas veces de nuestro lado, otra del lado de los guerrilleros, la liberación de Galdolfi. - Usted debe ser... Oi un instante, y vi al patricio joven que se me acercaba, en ese momento "un local sacando una pistola avanzó hacia el cónsul in pectore y le disparó no menos de cuatro veces". Dijeron los periódicos en la metrópoli. El muchacho disparó y se marchó corriendo por la cocina del hotel, nunca se supo nada de él. Otra vez que quieran relevarme, deberían consultarlo antes conmigo.

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